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RODANDO
El sonido tan característico de los tres cilindros en línea, que se sitúa justo el punto medio del tronar de los bicilíndrico y el rugir de los 4 en línea, ya te avisa de que una pequeña fiera está agazapada en su interior. El tacto del embrague con un básico sistema por cable se combina con la entrega de potencia siempre presente del, y esto nunca nos cansaremos de decirlo, estupendo propulsor, para ayudaste en cualquier circunstancia. Incluso puede resultar demasiado contundente y con demasiada fuerza en los regímenes habitualmente más usados- es decir, la gama media que va de las 3.000 a las 8.000 revoluciones- para los más novatos, rango de público en que este modelo está despertando verdadero furor. Es el caso, por ejemplo, de nuestra amiga Nora que colaboró en esa sesión de fotos. Actualmente es dueña de una excelente cilíndrica media japonesa, de la que no tiene básicamente ninguna queja, pero el dicho popular que dice que “cuando has probado el jamón pata negra, el chopped que ya no sabe igual por bueno que esté” se demuestra aquí una vez más. Simplemente se quedó enamorada de su direccionabilidad, la combinación entre firmeza y amabilidad de sus amortiguaciones y de una progresividad, suavidad y un par motor que su moto personal no pueden ni soñar. Sin embargo, reconocía que acelerando incluso en marchas medias, el empuje del tricilíndrico le producía respeto.
No obstante, eso es precisamente lo que te vuelve loco cuando realmente tienes experiencia y te gustan las motos deportivas. Puedes hacerte zonas de curvas enteras en una marcha más larga que casi en cualquier otro modelo de la competencia y con mucho más empuje, pero además un empuje noble y perfectamente controlable. Aparte, su chasis estrecho te permite llegar perfectamente al suelo aún con sus 5 mm más altura, y su agilidad y direccionabilidad mejoradas (aunque, no nos engañemos, para comprobar esto tendrías que tener la Street básica al lado para poder compararlas) te hace sentirte el dueño absoluto de cada situación y cada maniobra, como si la británica fuese una continuación de ti mismo. Como decía un amigo mío, “casi te sientes como un centauro, un hombre con cuerpo de caballo”. Bueno, aunque en este caso habría que decir exactamente un hombre con cuerpo de moto.
No olvidemos que, además, la Street Triple no hace gala solamente de un comportamiento sport- o incluso totalmente deportivo si lo buscas- impecable (rodar con ella en un circuito revirado tipo Albacete o Cartagena debe ser toda una delicia) sino que también cumple perfectamente en prácticamente cualquier otro uso que le quieras dar. Por ejemplo, en la ciudad es ágil, estrecha y con una entrega de caballos suave y progresiva que te permite rodar en marchas medias con una respuesta inmediata cuando la necesitas, aunque desde luego su ángulo de giro no es precisamente el de un scooter. Además, a pesar de sus medidas compactas, puedes encontrar un pequeño pero socorrido hueco bajo el colín que te permitirá transportar algún pequeño elemento como la cartera ó un pequeño antirrobo. ¡Lo que ha mejorado Triumph a este respecto!
Si la quieres para viajar, la posición es cómoda y la evolucionada inyección electrónica consigue los consumos realmente contenidos que en nuestro caso rondaron los 6,5 l combinando uso urbano con zonas de uso algo más, digamos, “alegre”. Aquí el gran problema sería, como en todas las naked, la aerodinámica, que a partir de cierta velocidad (también como siempre, aproximadamente 140 km /h) empuja el pecho y la cabeza, haciendo que tu cuello esté más tenso que la franja de Gaza. Y no olvides que estamos hablando de una moto capaz de alcanzar los 240 Km/h.
No obstante, Triumph también se ha caracterizado desde hace años por tener una completa gama de accesorios tanto de equipación para el motorista como de piezas y complementos para la moto. Ahí puedes encontrar pantallas y alforjas que lograrán aumentar su polivalencia incluso a los más ruteros. Eso sí, para los que suelan viajar con pasajero no es un modelo de los más recomendables. El asiento para el paquete es corto y elevado, con las estriberas también situadas altas. Además, los dos escapes están casi pegados a donde el presunto pasajero colocaría la zona que empieza donde termina la espalda (el culo, para que nos entendamos) por lo que, a pesar de sus placas termo aislantes, es posible que el calor emanado por las terminales le diese algún que otro problemilla…
Poco más hay que decir. Triumph ha dado al clavo plenamente. Ha conseguido una moto buena, bonita y barata. O mejor, excelente, preciosa y a buen precio. Eso sí, está R algo más cara que su hermana más sencilla, pero os aseguro que vale la pena. Un chasis y un motor así se merecen la mejor decoración y la mejor parte ciclo que puedan darle. Los ingleses siempre han sido diferentes, pero casi nunca con tanta razón y acierto.
Lo destacable: - Motor. - Manejabilidad. - Nuevas amortiguaciones regulables - Sensación absoluta de control - Relación calidad precio. - Cierta exclusividad
Lo mejorable:
- Aerodinámica - Ángulo de giro limitado. - Espacio para el pasajero. - Precio mayor que su competencia directa. - Poderío en medios quizá excesivo para los menos iniciados.
Julio 2009 Prueba y Redacción: David García de Navarrete . |
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