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POCOS CAMBIOS, MUCHOS RESULTADOS De momento, frente a la horquilla sencilla de la básica, aquí tenemos una invertida anodizada en negro, a juego con el nuevo y agresivo logo distintivo “R” que marca este modelo y su asiento cosido de dos colores, negro y gris. La amortiguación es regulable en las vías habituales-precarga de muelle, extensión y compresión de hidráulico-así como el amortiguador trasero, bastante accesible por cierto, no como en algún modelo de la competencia. Por supuesto, no podemos olvidar el nuevo sistema de freno con unas estupendas pinzas delanteras radiales de 4 pistones Nissin y bomba radial. De este modo, la frenada no sólo más consistente y potente, si no también progresiva y dosificable. La marca asegura un 20% más de potencia y un 40% más de mordiente. Como no tengo el medidor de frenada conectado a la mano, no puedo confirmar esas cifras, pero lo que sí puedo decir es que frena con fuerza, contundencia y exactamente dónde quieres. Todo esto se complementa con su manillar cónico Magura de excelente tacto y ergonomía.
En cuanto al chasis, también ha habido ligeros cambios bajando ligeramente el ángulo de dirección para hacerla más ágil (24,3 a 23,9°) con lo que el lanzamiento se reduce de 95,3 a 92,4. Es decir, algo más ágil y corta, lo que se une a un asiento algo más alto que se sitúa en 805 mm frente a los 800 de la básica para subir el centro de gravedad e incrementar así su manejabilidad.
La perfecta combinación de ligereza (167 kg) y la patada del estupendo motor –tricilíndrico, 12 válvulas, refrigeración líquida, inyección electrónica con toberas de 44, etc- tienen intimidado a todo el imperio japonés de la moto. No es de extrañar, puesto que si ya los ingleses han sido capaces de igualarles (por no decir batirles) durante los últimos años en un terreno como el de las supersport en que los nipones son históricamente los reyes, ¡que no serían capaces de hacer con esa misma estupenda base y en un segmento que prácticamente nació con Triumph! Las impactantes “street fighter” son básicamente las hermanas más agresivas y deportivas de las actuales reinas de de las ventas. Es decir, las naked sport. Así, con un motor de 108 caballos y - el más potente de una categoría que siempre se ha movido entre lo políticamente correcto y la contención de costos para lograr un precio final ajustado- y un poderío en medios con 60 Nm a 3.500 r.p.m. que sus rivales de dos y cuatro cilindros no pueden ni soñar, es normal que se haya convertido en la reina.
Pero ya no sólo estamos hablando de las excelencias puramente dinámicas, sino que un tipo de motos que precisamente llamaba la atención por lo “raras” y casi podríamos decir que epatantes que resultaban en sus inicios, han logrado ser dotadas por Triumph de una elegancia británica y una calidad de terminación que, a cambio de un ligero incremento de coste con sus rivales más populares en concepto y precio, logra ser bonita y admirada por todos. Por ejemplo, en nuestra unidad de color naranja mate, era difícil pasar desapercibido y los murmullos de admiración inundaban tus oídos. Puede que, aparte de las excelencias de este modelo, también sea porque los gustos del público en general han cambiado, porque os aseguro que hace 10 años con las primeras Street Triple no era ni mucho menos así.
Julio 2009 Prueba y Redacción: David García de Navarrete . |
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