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NOBLEZA RESUCITADA Es habitual empezar la prueba de cualquier Triumph recordando sus orígenes y lo que significó para el motociclismo deportivo de mediados del siglo pasado. Fue uno de los bastiones más importantes del imperio motociclista inglés a todos los niveles, tanto comercial como deportivo. Hablar de una Triumph era hablar de motos rápidas, ligeras, manejables y tremendamente bonitas. Sólo el salvaje desembarco de las motos japonesas a finales de los 60, más baratas, más potentes y, también hay que decirlo, de funcionamiento muchísimo más suave y fiable (especialmente en todo lo que se refería a electricidad y mecánica…) hizo que todas las marcas europeas se tambalearan, y que las inglesas prácticamente desaparecieran. Por ironías de la vida que algún día contaremos, los derechos de explotación, junto con las antiguas factorías, de la legendaria marca inglesa cayeron en manos del multimillonario John Bloor, el cual decidió resucitar la marca para devolverle la nobleza, la fama y el nombre que habían tenido hace décadas. Bueno, aparte de sacarle rentabilidad y dinero un negocio tan arriesgado como el de una fábrica de motos, por supuesto.
Como es lógico, en los primeros años de esta nueva era, que comenzó en el año 1990, el gran peso de la imagen y las ventas de la marca cayeron sobre todo en los modelos estilo retro y custom, y también en las “café racer” que por aquellos tiempos empezaron a tener cierta fuerza en el mercado. No obstante, estaba claro que al cabo de los años llegaría un momento en que Triumph tendría que desarrollar un modelo para luchar por recuperar esa imagen deportiva- sobre todo basada en la ligereza, agilidad y facilidad de pilotaje- que hizo legendaria las motos de Hinckley en su época.
Estrecha, estable, manejable, y con un empuje noble, progresivo y potente en bajos y medios que rápidamente se convirtió en la referencia de la categoría, y que marcó un nivel que las niponas no han podido igualar. No obstante, el tiempo pasa y todo es mejorable. Aparte, no olvidemos que la competencia aprieta de lo lindo y no solamente los japoneses, sino también hay otras muchas marcas como Ducati que tienen excelentes representantes en el segmento (la 848 en el caso de la italiana), por lo que se optó por evolucionar el modelo que seguía siendo competitivo, pero al que como siempre se pueden pulir detalles.
CON SÓLO UNOS RETOQUES…
Por supuesto, la base del motor es el mismo eficaz, robusto y tremendamente repleto de par tricilíndrico con 12 válvulas ahora aligeradas, con 675 cm³, nuevas bielas y trompetas de inyección más cortas que, junto con modificaciones en la electrónica- nueva ECU, por ejemplo-logró un aumento de 3 caballos. No olvidemos un aumento de compresión hasta los 12, 6:1, lo que permite pasar de los 125 a los 128 CV, 800 revoluciones más arriba (12.500 rpm declaradas) y aumentar en 400 hasta llegar al corte de encendido. Eso sí, el gran trabajo hecho sobre la culata (con tapa de los árboles de levas fabricada en magnesio para ahorrar unos kilitos) y la admisión permiten no perder par ni empuje a medias revoluciones, por lo que sigue siendo tan eficaz como ya conocíamos en las zonas más o menos reviradas, pero con aún mayor capacidad de estirar en la zona alta del tacómetro. Sigue sin incorporar embrague antibloqueo que, la verdad, no nos pareció hacer mucha falta ni siquiera en conducción muy, muy “alegre” aunque, desde luego, no le hubiera venido mal.
Además, se ha logrado aligerar todo el conjunto (de 165 a 162 kg. declarados) entre otras cosas usando materiales nobles y, entre otras cosas, adelgazando las paredes del sistema de escape que pasan de 1,2 mm. a 0,8y aligerando las llantas en un 20% lo que, como plus, nos ofrece una mejor manejabilidad en los cambios de dirección.
En la parte ciclo, también tenemos algún cambio como, por ejemplo, nuevo tarado de toda la amortiguación, teniendo en la parte trasera la compresión regulable en alta y baja, y las pinzas delanteras de anclaje radial pasan a ser mono bloque. Esto no mejora el mordiente ni la potencia que ya eran excepcionales, pero sí se evita la tendencia al “fadding” en condiciones extremas, que es lo mismo que decir en circuito o/ y cuando hace mucho calor. PERO VAMOS A RODAR
Pues si ya hasta ahora, en las ocasiones que había tenido para probarla a lo largo de estos años, se había convertido sin duda en mi súper sport favorita- y no quiero personalizar, pero conozco a muchos a los que les ha pasado lo mismo, “traicionando” así la larga tradición de japonesas tetracilíndricas que cualquier amante de las deportivas ha tenido durante los últimos años- , pues ahora va simplemente mejor. No abismalmente mejor, porque lo que va bien es muy difícil de mejorar de forma absoluta, pero lógicamente notas los detalles evolucionados cuanto más exiges a la conducción… o pilotaje, como prefieras. Por eso, sigue admirándose lo estrecha que resulta en la zona de unión del asiento al depósito, lo que te permite mover te cómodamente sobre ella. Además, la dirección sigue siendo igual de ligera (de llevar y controlar, me refiero) que antes, pero ahora quizá con un poco más de estabilidad y facilidad de cambiar de dirección gracias a las llantas aligeradas. Por otro lado, la primera es más larga, lo que te permite aprovechar los demoledores medios que tiene este extraordinario motor- comparándola con la competencia directa “cuatro cilindros”, naturalmente-para poder hacer alguna curva muy cerrada en primera cuando en otros modelos sería imposible.
Hablemos de la amortiguación. Ahora tiene más posibilidades de regulación, especialmente detrás con doble regulación para el hidráulico en compresión. Como siempre, tiene amortiguador de dirección colocado eficazmente bajo la tija, que desde luego hace bien su trabajo. No es regulable, pero sí logra tranquilizar la rueda delantera incluso en aceleraciones muy bruscas a la salida de curvas lentas, que es realmente lo que se busca. Por otro lado, la horquilla ha ganado 1 cm de holgura en la precarga de muelle.
Y si la usas alguna vez (o con más asiduidad de la quisieras si es tu única moto) en la ciudad, te encuentras con lo mismo. No es precisamente un escúter, pero gracias a su poderoso a la vez que progresivo y suave empuje en bajos y medios, siempre dispones de buena tracción sin tener que estar haciendo patinar el embrague cada dos por tres, y además gracias a su estrechez general no pasa demasiado mal entre los coches.
Lo destacable: - Diseño ya conocido, pero igualmente atractivo - Manejabilidad - Motor poderoso en bajos y medios. - Chasis - Posibilidades deportivas Lo mejorable: - Polivalencia - Posibilidades ruteras limitadas - Espacio para el pasajero mínimo - Menos “estirada” a altas revoluciones que las 4 - Para algunos sigue siendo una marca poco “habitual”
Precio: 11.295 € Octubre 2009 Prueba y Redacción: David
García de Navarrete |
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