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MODERNISMO CLASICO
Hay pocas marcas en el mercado que puedan desarrollar una familia de modelos clásicos con estilo y líneas auténticas, y entre ellas está por supuesto Triumph. De hecho, este tipo de modelos fueron los principales baluartes para lograr esa base del mercado que le ha permitido evolucionar hasta este momento, y despertó en el mercado un nicho de motos clásicas- aunque con tecnología actual, naturalmente- que llevó a fabricantes japoneses como Kawasaki a sacar al mercado modelos excelentes. Pero, no nos engañemos, quien busca una clásica, busca una de verdad… y a ser posible con tradición y europea, y Triumph lo tiene todo. Además, es que las hace muy bien. Hay quien piensa que en ellas- como en esta T100- se exceden siguiendo demasiado de cerca esa filosofía “retro”, manteniendo detalles como el tapón de la gasolina con cerradura a rosca, sin llave, lo que la hace bastante sensible a algún “amigo de lo ajeno”… pero lo cierto es que si las clásicas se han convertido a lo largo de estos años en la base de sus ventas, por algo será. Y ese algo puede ser que, manteniendo esas líneas intemporales y siempre agradables, son perfectamente fiables, suaves y efectivas. ¡Ah!, y un detalle fundamental: también son muy, muy bonitas.
Por lo demás, llantas de radios, horquilla convencional de barras no muy gruesas (41 mm de diámetro) protegidas en este caso por unos siempre efectivos y también encantadores fuelles, doble amortiguador trasero regulable solo en precarga… puro sabor retro. Tampoco olvidemos su cuadro con cuatro solitarios testigos y dos grandes relojes- tacómetro y velocímetro-, todo al viejo estilo, sus intermitentes de brazo rígido y tulipa redonda o el acolchado de goma de las estriberas con el logotipo de la marca impreso en relieve. La única concesión visible a la modernidad son los frenos de disco
Octubre 2009 Prueba y Redacción: David García de Navarrete |
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