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Ergonomía Nos subimos en la Speed Triple y lo primero que nos llama la atención es la elevada (815 mm) altura al asiento. Con las piernas bastante encogidas y el manillar no muy elevado, nos encontramos con una posición de conducción ciertamente deportiva. El tronco inclinado y adelantado carga bastante peso sobre nuestras muñecas favoreciendo la aparición del cansancio sobre todo en recorridos urbanos. En carretera la ausencia de carenado impide realizar medias de más de 150 km/h debido al constante azote del viento en nuestro cuerpo. Buscando su velocidad máxima (pudimos visualizar puntas de 262 km/h) debemos adoptar posturas de autentico contorsionista con la barbilla a escasos centímetros de los relojes buscando la ínfima protección que estos nos ofrecen, siendo el comportamiento a velocidad máxima impecable. El pasajero sufrirá lo suyo con un espacio de asiento reducido a la mínima expresión y las rodillas a la altura de las axilas a causa de unas estriberas con una separación de poco más de una cuarta con respecto al asiento.
Septiembre 2007 Prueba y Redacción: Alberto Palomo (Campeón de España QRS 2006 Q1) Fotografía: Roberto Ramos y Alvaro García Rojo
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