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Ciclo de los 60 El chasis es una estructura doble cuna de acero tubular que soporta el motor y al igual que el basculante doble brazo está pintado en negro. La suspensión trasera ha sido encomendada a un doble amortiguador anclado directamente al basculante como dictaban los cánones de entonces siendo éstas regulables únicamente en precarga de muelle. La suspensión delantera, una horquilla convencional con barras de 41 mm de diámetro, carece de regulación alguna. En carretera se muestran muy eficaces digiriendo las irregularidades del terreno de forma notable. El motor, un bicilindrico en paralelo de 865 cc refrigerado por aire, es un viejo conocido ya que es el mismo que propulsa a las neoclásicas y custom de la marca adaptado a su nueva faceta de moto todo terreno. Entrega 55 dulces caballos de manera absolutamente limpia y lineal. En un principio pueden parecernos poco pero se muestran más que suficientes dada la filosofía de esta moto. De la alimentación se encargan dos carburadores Keihin cvk con sensor de aceleración y starter incorporado que poco o nada hace que nos acordemos de los actuales sistemas de inyección al proporcionarnos un tacto de gas perfecto, sin ningún tipo de brusquedad en el abrir-cerrar el puño del gas. El equipo de frenos con pinzas Nissin de 2 pistones muerden sendos discos de 310 y 255mm delante y detrás respectivamente. Es cierto que se muestran suficientes para las cortas prestaciones de nuestra Scrambler pero para realizar fuertes deceleraciones debemos de aplicar mucha presión a la maneta. La parte ciclo se completa con unas clásicas llantas cromadas de radios en las que van montados unos sorprendentes (por su buen comportamiento en todos los terrenos) neumáticos Bridgestone Trail Wing en medidas similares a las de las trail medias del mercado, 100/90 x 19 en el tren delantero y 130/80 x 17 para el trasero. Septiembre 2007 Prueba y Redacción: Alberto Palomo (Campeón de España QRS 2006 Q1) Fotografía: Roberto Ramos y Alvaro García Rojo
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