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Madera de líder Si has visto las listas de motos más vendidas del 2010, está claro que si quieres estar en ese “Top Ten” tienes que ser un scooter GT, de buenas prestaciones, bien equipado y sobre todo, tener un precio atractivo: el TGB X-Motion 125 cumple con todas estas premisas.
El X-Motion supone una apuesta seria de la marca por llevarse un trozo de pastel del mercado de los maxiscooter. Nació como prototipo de salón, allá por el 2007 y un año después presentaban ya la versión definitiva de este scooter. Un scooter bastante grande de tamaño, con unas líneas claramente influenciadas por los Yamaha X-Max y “tuneadas” al estilo asiático, con esos amortiguadores de botella separada, el doble escape, el manillar, digamos, “de 4 palos” y un psicodélico cuadro de relojes. Monta el motor de un scooter “de la competencia”, el del Sym GTS y un nivel de equipamiento muy notable, sobre todo si tienes en cuenta su precio. Por supuesto, la estructura del scooter es un chasis multitubular en acero. Sobre ese chasis se ha montado una carrocería realmente muy espaciosa, grande. Desde el asiento, situado a 780mm del suelo, hay que ser alto para llegar bien al suelo: el asiento es ancho. Sin embargo, la plataforma para los pies es muy espaciosa y la posición de conducción es cómoda. Puedes llevar los pies hacia delante gracias a que el suelo se “estira” hacia delante, hacia los lados de la rueda delantera. El asiento está bien mullido y el manillar, un poco alto y no muy ancho, está en buena posición. Todos los mandos quedan en buena posición y son de calidad, actúan bien y tus dedos los encuentran con facilidad. Lleva un “tictac” de intermitencia muy al estilo de los coches: aún llevando casco integral cerrado en ciudad lo oyes claramente, algo que no es muy típico en las motos. El cuadro está formado por un cuentavueltas analógico y una pantalla digital con la velocidad, la hora, kilometrajes y el nivel de gasolina. No hay temperatura: tendrás que esperar a que se encienda un testigo de sobrecalentamiento si tienes una avería, algo que muchas veces sucede cuando ya es tarde. En la parte exterior de la pantalla digital con la velocidad hay una barra circular que se va encendiendo conforme va aumentando la velocidad, a modo de “segundo velocímetro”, pero como no hay escala de velocidad sólo sirve de adorno.
Los reposapiés del acompañante llevan despliegue automático: pisas el botón que hay en la base y se colocan en posición. Por supuesto, tiene caballete central y lateral con desconexión del motor. Y un detalle que se agradece y que si bien antes se consideraba fundamental en cualquier vehículo automático, va desapareciendo: un freno de aparcamiento. En este caso, es tan simple como una chapa que bloquea la maneta derecha e impide que el TGB se “escape” si aparcas en cuesta. Como ves, es un scooter bien equipado.
Cómo va
Pero vayamos desde el principio. El TGB es un scooter “grandote” de tamaño. Sin embargo, gira bien y no es excesivamente ancho, por lo que se maniobra bien con el. Se pone en marcha con facilidad. El motor, de carburación, titubea algo en días muy fríos, pero tras unos segundos en marcha el ralentí se estabiliza. Gracias a ese carburador el TGB mantiene una pata de arranque, lo que te evitará recurrir a las pinzas si te quedas sin batería. Por sus dos escapes (falso doble escape, es un monocilíndrico y el escape se desdobla antes de los silenciadores por cuestiones meramente estéticas) sale un sonido ronco, muy de 4T “grande” que se afina un poco cuando abres gas. Es estable a baja velocidad y no hay vibraciones. Responde bien al acelerador hasta una velocidad media. Por encima de 90 Km/h ya dependes de “pillar” un poquito de cuesta abajo o de tranquilidad, por que le cuesta un poco pasar de esa velocidad. Pero cuando lo consigues, la mantiene bien, siempre que no cortes gas, claro. La suspensión del TGB es, cuando menos, llamativa. Los dos amortiguadores traseros con botella separada son, de aspecto, muy sport. En cuanto a su funcionamiento, se puede calificar de correcto: no hacen al TGB incómodo y lo sujetan en las curvas. Con la horquilla pasa lo mismo: no es demasiado dura, tampoco excesivamente blanda y funciona bien. No está mal, hacen su trabajo, sin embargo, no transmiten con claridad lo que ocurre cuando lo tumbas, aunque esto también puede ser “culpa” de los neumáticos. En este capítulo, TGB ha montado 14” delante y 13” detrás, unas medidas que aúnan la estabilidad de la rueda delantera un poco más grande de los normal con la mejor capacidad del hueco trasero de la rueda tradicional de 13”.
El peor detalle del TGB es la boca de llenado de gasolina: bien pensado el que el tapón se abra desde la cerradura de contacto. Le das y salta, se queda cogido por una bisagra. Pero está en un lateral del tabique central, si intentas repostar con la pata de cabra puesta, se queda vertical del todo, el gatillo de la pistola rebota continuamente y la gasolina se sale. Y si lo subes al caballete, algo mejora, pero como la pistola entra poco y sigue siendo demasiado vertical, la gasolina se sale también fácilmente...y encima, sobre el suelo del scooter.
En conclusión
Es un scooter cómodo, suficientemente manejable como para ser buena opción en ciudad y que en carretera corre más de lo que en un principio esperas, lo cual es suficiente para cortos desplazamientos interurbanos. Tiene buen hueco bajo el asiento, una carrocería amplia y resulta cómodo de llevar. Y cuesta lo que un scooter básico, siendo todo un GT.
Lo destacable: - Buen precio para un scooter GT de buen equipamiento y prestaciones suficientes.
Lo mejorable: - La boca de llenado de combustible.
Prueba y Redacción: Daniel Navarro “Dani Racing” Fotografía: Paloma Soria Febrero 2011
Equipamiento probador: Casco: LS2 Chaqueta: Tucano Urbano Botas: Axo |
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