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UNA VICTORIA FACIL Cuando acudimos a la presentación de la Suzuki Gladius, muchos se suponían que no sería más (ni menos) de una versión más o menos remozada de la ya veterana SV, una de las motos realmente buenas, bonitas y baratas que podemos encontrar en nuestro mercado desde hace años, pero que por motivos que sólo los expertos en mercadotecnia podrían descifrarnos, nunca ha alcanzado el éxito de ventas que se merece. Pero no. Es cierto que usa como propulsor su ya conocido V2 a 90° que también incorpora la excelente trail media Strom 650- con ligeras pero definitivas modificaciones explicaremos más tarde- pero lo cierto es que a efectos prácticos podríamos considerarla como la heredera de la desaparecida superventas durante lustros, la GS 500. Si, a algunos les puede parecer un error nuestro considerar que una moderna bicilíndrica medía “de diseño” sea la sustituta de una moto que, casi desde su aparición en nuestro mercado (¡Dios mío, recuerdo haber probado una de un amigo a finales de los 80! Cómo pasa el tiempo) fue el paradigma de moto “entrada” al mundo de la moto grande para los usuarios novatos barata, asequible, robusta.
Y la acción fue jubilar a la gloriosa GS y desarrollar una naked que, cubriendo ese mismo espectro, lo hiciera con más eficacia, modernidad, ecología y, algo muy importante, mucha mayor elegancia y diseño. Así nació esta preciosa moto que, según nos han comentado los chicos de Suzuki, está cosechando el éxito de ventas que se merece incluso en un panorama tan duro como el de nuestro mercado. No solamente es buena, bonita y barata como la vieja 500, sino que además logra tener un estilo que la acerca al cierto “glamour asequible” que ha hecho de ciertas motos italianas, y concretamente estamos hablando de la Ducati Monster, un éxito de ventas absoluto durante años. Ducati supo condensar en un solo modelo cierto toque y comportamiento sport, un aire retro con un motor suave, progresivo, más que probado y con potencia suficiente (sobre todo en las últimas generaciones) para prácticamente conseguir crear el concepto de naked deportiva como lo conocemos hoy día. Pues Suzuki tenía la mejor base posible para adentrarse en este terreno, que era ese V2 a 90° con el funcionamiento más refinado y efectivo de toda la categoría, algo que se demuestra gracias a su longevidad (ya lleva 10 años en el mercado con total éxito y sin perder ni un ápice de efectividad) y que, incluso, ha sido comprado por otras fábricas para impulsar sus modelos como fue el caso de la Cagiva Raptor. Así que pasó a la acción desarrollando una naked que pudiera cubrir por igual las necesidades de cualquier “urbanita” que necesitase hacerse con los servicios de una moto de cierta cilindrada y potencia, pero que al mismo tiempo tuviera un diseño atractivo que le diera cierto “estatus” en lo que imagen se refiere. En principio, tanto era ese su enfoque que, durante su presentación a la prensa en las cercanías de la fábrica en Gijón, no permitieron a ninguno de los periodistas presentes hacernos ninguna foto en carretera abierta, solamente en las preciosas calles y paseo marítimo de la capital asturiana.
En fin, es respetable este enfoque por parte de los chicos de marketing de Suzuki, pero lo cierto es que en carretera va tan bien que sorprende, y colmaría a las necesidades de muchos usuarios que buscan también un poco de adrenalina los fines de semana. Y nos sorprende no porque no conozcamos ya las excelencias de las que es capaz este motor y las que ha demostrado ya muchas veces la fábrica japonesa en sus modelos, sino porque tratándose de una naked de este tipo con un precio realmente contenido, parece mentira lo que puede “cundir” y disfrutarse su conducción en carretera. No solamente es estable y facilísima de llevar, sino que el ligero pero eficaz trabajo hecho sobre su motor permite rodar rápido y seguro sin que apenas notes el más mínimo esfuerzo. Pero te preguntarás cuáles han sido esos pequeños cambios y como es la Gladius. Pues aquí te lo decimos.
AL ÉXITO POR LA SIMPLICIDAD
En cuanto a la amortiguación, delante cuenta con una horquilla de 41 mm con un recorrido de 125 y sólo regulable en precarga de muelle al igual que el monoamortiguador trasero progresivo. Es decir, que se une con bieletas al basculante, lo que le da una clara ventaja respecto a algún modelo de la competencia que cuenta con un sistema de anclaje directo, bastante más básico y rudo de funcionamiento.
Todo esto consigue exactamente los mismos caballos que antes-es decir, 71- pero con una entrega en bajos y medios aún más consistente manteniendo esa fantástica suavidad y progresividad que siempre ha caracterizado a este motor. A ESPADAZOS
Bueno, si lo analizamos puede que resulte un poco duro o agresivo para una moto tan agradable como ésta, pero lo cierto es que suena muy bien y, francamente, se adapta bastante bien a sus características: pequeña, ligera, compacta, manejable que puede resultar letal para sus competidoras tanto en el atascado y agobiante entorno urbano como en el mucho más despejado y divertido de la carretera abierta, ya sea con buen asfalto o “del otro”… Al montarte en ella por primera vez, todo te resulta tan fácil y rápido de adaptación que te encontrarás como sobre tu moto de toda la vida en pocos instantes. La ergonomía es buena, todos los mandos parecen estar en su sitio, son fáciles de accionar y, como se busca un espectro tan amplio de usuarios en que muchas serán féminas recién llegadas al mundo de la moto, también cuenta con diferentes alturas de asiento: 785 mm. de serie con una opción de 20 mm más a los usuarios de mayor altura.
Hablando de gasolina, una de las bazas del diseño con el que se ha jugado para mejorar la manejabilidad y estrechez de la moto es un depósito bastante pequeño y compacto con sólo 14,5 l de capacidad, pero que gracias a un consumo medio (y con zonas hechas realmente con el acelerador a fondo y las revoluciones muy altas) que apenas sobrepasan los 6 l, se logran autonomías de más de 230 km. Como estamos hablando de una naked sin carenado, por lo que como siempre en estos casos habrá que soportar la presión del aire, es más que aceptable. A este respecto, también he que comentar que el asiento “bajo” de serie no tiene mucho acolchamiento, por lo que resulta algo duro y es posible que tus posaderas te pidan encarecidamente que las dejes descansar bastante antes de los 200 km. Eso sí, la posición es muy cómoda y eso no te cansará, al igual que el posible pasajero que cuenta con un buen asiento, asas laterales de cómodo diseño y las estriberas a una altura razonable. Una buena rutera en conjunto, que agradecerá la pantalla que puedes encontrar en el nutrido grupo de complementos que Suzuki ha desarrollado para esta moto. Por cierto, si quieres echarles un vistazo puedes encontrarlas en http://moto.suzuki.es/Motos/Carretera/Gladius-650/2009/4/1/331/accesorios.html
Suzuki ha logrado hacer fácil lo difícil: obtener la victoria en un mercado tan saturado y en unos momentos tan difíciles como estos. Un gran trabajo.
Lo destacable: - Relación calidad precio - Motor - Consumos - Facilidad de conducción - Polivalencia Lo mejorable: - Protección aerodinámica en carretera - Mordiente de frenos mejorable - Amortiguación trasera - Asiento de serie algo duro - Retrovisores vulgares en relación al resto de la moto
Octubre 2009 Prueba y Redacción: David García de Navarrete Fotografía: Miguel Méndez
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