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Primer contacto Subimos a la moto, y encontramos una tapa magnética que nos impide introducir la llave de contacto, tendremos que utilizar su parte posterior magnética para poder abrir la tapa y dejar paso libre para introducirla, elemento de seguridad antirrobo que integra Suzuki para evitar en la medida de lo posible que nos llevemos algún susto, por culpa de los amantes de lo ajeno y con su propia llave nos permite desactivar el inmovilizador electrónico con llave codificada. Al ubicarla y dar un suave giro a la derecha, su enorme cuadro de instrumentos orientado más en los automóviles que los habituales relojes de las motos, nos proporciona multitud de información con infinidad de luces que no deja indiferente al que lo mira, mientras la electrónica hace un chequeo de todo el sistema de la moto. El cuadro de instrumentos está compuesto por una enorme pantalla central de cristal líquido (LCD) que comprende velocímetro, indicador de cambio de aceite, testigo de nivel de aceite y un panel indicador de la marcha utilizada, termómetro de temperatura exterior, indicador de consumo de combustible y un testigo de inmovilizador antirrobo, además del indicador de la hora, marcador de kilómetros totales y dos indicadores parciales que nos informan de los litros consumidos a los 100km, o kilómetros que podemos hacer por cada litro de combustible. En definitiva Suzuki, se ha esforzado, para darnos la mayor información posible de la situación y estado de nuestra máquina en todo momento.
Mientras me acoplo en el enorme y mullido asiento del conductor, pulso el botón de arranque y suavemente al freno, para dar vida a los 638 cc de nuestra máquina. Un sonido peculiar distingue a esta máquina, siendo uno de los pocos bicilíndricos cuatro tiempos refrigerado por agua del mercado megascooter. No escucharemos un sonido rugiente a potente moto, y aunque para los gustos los colores, tendiendo más a un sonido a “diesel”, siendo distintivo de este megascooter. La altura total para esta máquina, no es acusada 1.435mm, y del asiento al suelo, tan solo tenemos una distancia de 750mm, permitiendo a conductores sin mucha altura (1’60/1’65) poderla manejar sin ninguna dificultad, llegando con los pies perfectamente al suelo. Para mejorar nuestro confort, encontramos un cómodo respaldo para nosotros, pudiendo ajustarlo en varias posiciones a nuestro gusto, sin necesidad de echar mano a la caja de herramientas. El pasajero no es menos para la marca japonesa, para él, otro amplio respaldo, para descansar en los largos recorridos de la carretera, pero no tan bien conseguido como el del piloto, la inclinación hacia delante que le han dado, no nos deja encajar la zona lumbar cómodamente, teniendo que forzar la posición, sin poder aprovechar el mullido respaldo como si lo tuviésemos recto.
Unas plataformas amplias, largas, y un espacio considerablemente holgado entre las rodillas y los plásticos delanteros, nos dará la sensación de amplitud (a no ser que nuestra altura sea considerable, por encima del 1’90, que más bien será un espacio justito) , con lo que seguramente, podremos aliviar la tensión en las piernas cuando llevemos bastante tiempo conduciendo.
Cuando agarramos el manillar un montón de botones adornan sus dos piñas, en la izquierda, una multitud de ellos (que iremos descubriendo poco a poco), indica que esta máquina no es un simple scooter. En la piña derecha, pulsamos la palanca que acciona el sistema de la pantalla y la elevamos a tope, para que ni siquiera nos despeine el aire, pongo con fuerza los pies en el suelo, un fuerte empujón hacia delante y la libero del caballete central. Lo que notaremos en parado es su gran peso con 243 kg en vacío (con poco, cerca de los 265 kg cuando nos movamos con ella), un suave giro de muñeca y nos ponemos en marcha.
Diciembre 2007 Prueba y Redacción: Pedro Carlos (MegascooterclubToledo) Fotografía: Alvaro Diaz Vazquez
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