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Prueba RIEJU TANGO 125

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¡Saber bailar!
Está claro que , en los tiempos que
corren, para esto de las motos, saber bailar al son que marca el
mercado es muy importante. Rieju lo ha sabido hacer con su Rieju
Tango, una moto original, nacida con motor Yamaha y con un precio
muy cercano a los 3.000€ y que ahora ha sabido encontrar, en esta
edición, un sustituto más económico a ese motor sin perder sus
bondades.
No siempre se puede hacer, aunque está claro que todas las marcas lo
intentan. Bajar los precios para adaptarte a las circunstancias de
un mercado que es una parte minúscula de lo que fue hace unos años
es un recurso que funciona, aunque generalmente esto va contra las
cuentas de resultados de las fábricas, lo que a la larga, puede no
ser tan bueno para nadie. Sin embargo, Rieju tenía una carta
escondida en la manga para “jugar” esa baza sin que les cueste “una
pasta”.
Como te decía en la entradilla, la Tango nació con un motor Yamaha.
Un motor fabricado en Brasil, poco puntero pero muy fiable, de
alrededor de 10 u 11 caballos. Montado sobre un chasis especialmente
diseñado para ella, se pretendió hacer una trail ligera y original,
una versión de 125 de la poco exitosa Yamaha Tricker 250cc (cara y
fuera del mercado de los que pueden conducir una moto con el carnet
de coche), salvando las distancias. Se recurrió a los mejores
proveedores y no se privó de lujos como el freno delantero radial o
las bieletas bajo el amortiguador para que tuviese suspensión
trasera progresiva... y claro, un precio que rondaba los 3000€.
Aún así, la moto tuvo buena acogida. Se vendió bien, pero el precio,
en un mercado que cae es un factor crítico y en Rieju debieron
preguntarse si de verdad, el usuario medio de la Tango precisaba de
tantos refinamientos “caros”.
Desde luego, tras probar la versión 2011 de la tango, yo tengo la
respuesta clara: no, no hace falta ni la suspensión progresiva ni el
freno radial ni tantas cosas. La gracia de la Tango está en su
ligereza y facilidad de conducción sobre cualquier suelo, en su
versatilidad, en suma, y ninguno de esos componentes colabora a
ello. Cierto es que en conducción muy fuerte por campo agradecerás
las bieletas de suspensión. O que bajando un puerto de montaña “a
todo cisco” los frenos con pinza de anclaje radial tienen un tacto
más firme y “racing”. Pero
si lo que te gusta es eso, con la Tango
te has equivocado de moto. La Rieju sirve para hacer recados, para moverte por ciudad sin “chuparte” atascos, para salir de excursión
por el campo, sólo o acompañado, e incluso complicarte la vida
intentando buscarle los límites trialeros a la moto. Y para eso, el
equipamiento de la Tango 2011, es más que suficiente.
Pero el mayor cambio, el más obvio y el que al menos a mí, más me
preocupaba cuando la vi por primera vez es el motor. El Yamaha
brasileño cedía su puesto en el chasis a un motor Loncin, de origen
chino. Y con las experiencias previas de motos y motores de ese
origen, hay que tener algo de prevención.
En Rieju ya tenían experiencia con los motores Loncin. Y no debe ser
mala. La Tango 250 monta un motor Loncin desde el principio. Y
ahora, para la 125cc se ha recurrido a este mismo proveedor, que por
cierto, también lo fue ( o lo es) de marcas como BMW. O sea, que
saber fabricar motores de calidad, saben. El resultado, positivo: la
Tango 125 no ha perdido prestaciones, no vibra más ni hace peor
ruido: sigue siendo la misma moto divertida y ágil de siempre. Sólo
que ahora vale poco más de 2000€. Bienvenido, motor Loncin.
Cómo va
La Tango 125 ha sido siempre una moto simpática. Agradable, fácil de
llevar y muy polivalente. La nueva Tango, a pesar de los cambios,
sigue siendo así. Es una moto con el asiento a poca altura. Gira
mucho, como debe ser en una moto que basa sus líneas en las motos de
trial. Y el pequeño motor de 125cc 4T puede bien con los 101kgs de
Rieju. De hecho, es una de sus ventajas: cuando cuentas con un motor
de estos niveles de potencia, unos kilitos de menos se notan mucho.
Comparada con otras trail de aspecto más enduro, esta es 20Kgs (y
hasta 30, depende con cual la compares) más ligera.
Al subirte a ella tienes que tener cuidado con la pata de cabra. Es
de las automáticas, con un muelle que la repliega sola, con bastante
“mala leche”. Si te engancha en la pierna no te olvidarás de ella
nunca. Esto, a pesar de ese inconveniente, tiene dos ventajas:
ahorra al fabricante el poner un sistema de desconexión del
encendido si vas a arrancar con la pata extendida y, por influencia
de las motos de campo “ de verdad” (enduro, trial y otras), evita
que en un bache se despliegue y se quede bajada, con el consiguiente
“desparrame” de moto y piloto en la primera curva.
Una vez subido está todo a mano. La posición de conducción es muy
lógica, un poco “trialera”, con las manos algo altas y los pies un
poco hacia atrás, pero bien conjugada con la posición de una moto
básica de ciudad: no vas nada forzado y es cómoda en este sentido.
La llave de contacto, al lado del cuadro digital, el mando del aire,
en el manillar en el lado izquierdo...todos los mandos están en
buena posición. Lleva el tapón del depósito de gasolina con llave y
también el del asiento. Levantándolo accedes a la batería y a una
pequeña caja muy útil para llevar un candado y la documentación u
otros pequeños objetos. Ha perdido -eso si- la útil palanca de
arranque de la anterior versión. No es que fuera muy necesaria
(arranca perfectamente con el botón) pero en caso de quedarte sin
batería la echarás de menos.
Una vez en marcha la Tango es como la de siempre. Un sonido ronco,
de moto más grande y poco ruidosa. Las marchas entran correctamente
y el embrague actúa con suavidad y precisión. Sólo cuando le das un
poco de “leña” notas las vibraciones del pequeño motor
monocilíndrico -no más que antes- y la Tango se mueve con bastante
soltura gracias a su poco peso.
En carretera la Tango, simplemente se defiende. Ir por encima de
100Km/h le cuesta y lo avisa proporcionándote una buena ración de
vibraciones. Las ruedas trail, con llanta de 19” delantera le dan
una conducción ágil, agarran lo suficiente como para con suelo seco
ir con confianza y tumbar bastante, aunque no está diseñada para
ello. Frena bien, no tiene el fantástico tacto “racing” de las
pinzas radiales de antes pero si el suficiente en una trail de
125cc. Te deja dosificar la frenada, notando en todo momento la
presión que estás transmitiendo al disco.
En ciudad la Tango está como “pez en el agua”. Ágil, ligera,
estrecha, bajita de asiento: ya es difícil que no puedas pasar por
algún sitio. La transmisión es más bien corta. Es la responsable de
que en carretera sus prestaciones sean limitadas. Pero también de
que cuentes con buena capacidad de salida de los semáforos. El motor tiene buen par y puedes llevarlo abajo de vueltas, cambiando de
marcha a medio régimen o subirlo de vueltas antes de cambiar: de las
dos maneras la Tango acelera con suavidad.
Y en el campo también es una gran opción. Como te explicaba antes,
las trail de 125 más “endureras” intentan imitar a las grandes
enduro y eso, cuando no dispones de los componentes de aquellas,
suponen sobrepeso. La ligera Tango se vale de eso para ser una
opción verdaderamente divertida en el campo. Bastante limitada por
el agarre de sus neumáticos mixtos, el chasis y la altura de los
bajos del motor sobre el suelo permite hacer “el cabra” más de lo
que te crees. De hecho, lo suficiente cómo para que acabes llegando
a encontrar también los límites del motor y de las suspensiones.
Estas últimas vienen taradas algo blandas y sin posibilidad de
reglajes exteriores. No están mal, en carretera no necesitas más y
en el campo compensan un asiento duro de verdad. Sólo cuando vayas a
dúo echarás en falta un poco más de firmeza, por que no es difícil
hacer topes atrás en estas circunstancias.
En conclusión
La Tango ha recibido cambios muy lógicos para continuar con su vida
comercial e incluso mejora algunos aspectos tan importantes como el
precio. Es cierto que ha perdido algunos componentes interesantes. Y
que el motor Yamaha que montaba la versión anterior tenía una fama
de fiable de la que este, por ahora, carece. Sin embargo el poder
acceder ahora a una Tango nueva por el precio que hace unos meses
sólo podías aspirar a algunas unidades ya usadas yo creo que
compensa. Y compensa por que para la utilización normal que sus
dueños van a dar a la Tango, mejor menos “florituras” y más euros en
el bolsillo. Al fin y al cabo, la moto va tan bien como antes en
casi todas las ocasiones. Y ahora te sale por 2.299€. Esto, hace
unos meses, era un chollo.
Lo destacable:
- Han sabido ahorrar costes y trasladarlo al comprador, sin perder
“la gracia” de la moto.
Lo mejorable:
- Un poquito más de prestaciones en carretera la convertirían en una
trail ideal.
Prueba y Redacción: Daniel Navarro “DaniRacing”
Fotografía: Miguel Méndez
Febrero 2011
Equipamiento Probador:
Casco: Hebo
Chaqueta: Hebo
Pantalones: Hebo
Guantes: RPS
Botas: Forma Raptor