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A TU RITMO Por las mañanas, al trabajo. Por difícil que sea el tráfico, pasarás. A media tarde, al campo, en plan paseo, en plan “trialero” o a dúo. Y por las noches, a donde quieras ir, al cine, a cenar o a bailar. Con la Tango 250 de Rieju puedes ir a tu ritmo, donde te pida el cuerpo.
En el caso de la marca de Figueras no se han conformado con una moto nueva para su catálogo de trail: es ya toda una gama, la familia Tango. Empezaron presentando una versátil 125, con motor Yamaha Brasil, duro y fiable, suficiente para mover sus escasos 101 kgs y resultar, con ello, la más divertida de las 125 que emplean ese conocido motor. Una apuesta arriesgada, lanzar una moto así, por lo que, al menos, empezando con las 125cc se aprovecharon de un mercado que con la convalidación del carnet B crecía imparable. Y como la apuesta fue buena, al poco se continuó con una “copia” con motor de 50cc 2T, la misma moto, mismo tamaño y motor Minarelli AM6 refrigerado por agua, para aquellos que no tienen carnet A1 o B o, simplemente, prefieren la versión ciclomotor. Llegaron después versiones “Pro” y Tangoo! en 50 y 125, versiones personalizadas y especiales sobre las estándar pero faltaba algo. Faltaba aquella moto para los que si tienen carnet y a los que la 125 se les quedaba un poco escasa. Y llegó la 250cc. Partiendo de las Tango ya conocidas se buscó un motor de 250cc de 4T que proporcionase algo más de potencia y par que el Yamaha 125cc sin encarecer desproporcionadamente la moto, no fuese a ser que “acabase” como la Tricker. Y se encontró en China, en la fábrica Loncin (si, esos que tienen un equipo de 125cc en el mundial de velocidad), donde bajo directrices de Rieju fabrican el motor. Y no te asustes: Rieju comparte fabricante de motores con BMW, ya que es también Loncin el que hace el motor BMW 650 monocilíndrico. Además, por si fuera poca “garantía”, Rieju encargó el desarrollo del carburador y el encendido a un fabricante europeo de reconocido prestigio, Dell`Orto.
No se declara potencia ni par, sin embargo los rumores que vienen de Figueras hablan de unos 20 Cv, cifra quizá algo optimista pero no muy alejada de la realidad. El chasis, curiosamente, se parece más al de la 50cc que al de la 125cc. Tanto la 50 como la 250 usan una doble cuna bajo el motor, mientras que en la 125 un sólo larguero baja desde la pipa hasta el anclaje delantero del motor. Con el resto de la parte ciclo y con la carrocería se ha “jugado” para ofrecernos hasta 3 versiones de esta Tango 250. Así, la versión que hemos probado, la más “campera” de las tres, emplea ruedas trail pero en llantas de radios de 21” y 18” delante y detrás. Como puedes ver en las fotos, lleva guardabarros bajo, mientras que las versiones de llanta 17 de palos (on road y trail, depende del neumático) emplean una nueva aleta elevada. Es cuestión de gustos: la versión “enduro” puedes pedirla también con esa aleta alta. El resto de la parte ciclo es igual para las tres versiones. Una horquilla Paioli de 36mm de diámetro y un monoamortiguador sobre bieletas Ollé regulable en precarga son los encargados de absorber irregularidades. Trabajan bien, siempre que no pretendas hacer “motocross”, se tragan bien los baches y al tiempo son suficientemente firmes sobre el asfalto. En cuanto a los frenos, un disco delante de 260mm mordido por unas pinzas de anclaje radial y un trasero de 200mm paran los 104 Kg de Rieju Tango con eficacia y buen tacto, no demasiado “seco” para prevenir sustos en el campo ni demasiado esponjosos para ser impreciso en la frenada. La carrocería es “minimalista”, como debe ser en una moto de trial pero suficiente para no ser incómoda como esa trialera en ciudad. Viene con una práctica rejilla trasera para llevar algún bulto ocasional o montar un Top Case, reposapiés metálicos dentados con goma extraíble, para usar con “zapatitos” de todos los días o “botazas” de salir al campo. El cuadro, digital y pequeño es el mismo conocido de las otras Tango e incluso de otros ciclomotores y 125cc nacionales. Tiene varias funciones, aunque realmente útiles son el velocímetro y los cuentakilómetros total y parcial de que dispone. Y para colmo de “lo ciudadano”, el asiento se quita con la llave y debajo lleva una pequeña caja para las herramientas y la documentación. Muy civilizada. Bailando con la Tango
Ponerla en marcha sólo requiere dar al contacto y pulsar el botón. Para el arranque en frío hay un gatillo que estrangula el paso del aire al carburador (starter) montado sobre la maneta de embrague. Lo encuentras rápido, pero no se queda puesto, tienes que estar tirando de él hasta que el motor caliente. Tiene la ventaja de que no te puedes olvidar de quitarlo, pero tendrás que “perfeccionar” tu tacto de embrague con dos dedos si quieres salir andando en frío. Y para el día que la batería se quede muerta, Rieju ha previsto un “kickstarter” en el lado derecho con el que la Tango se pone en marcha con tanta facilidad como con el botón. La pata de cabra es de las de tipo automático, como en las motos verdaderamente camperas, enduros y demás. Cuando levantas la moto, la pata se pliega sola, lo que ahorra sistemas de antiarranque con la pata puesta y esas cosas, aunque te obliga a fijarte en dos cosas: que la pata este bien puesta cuando aparcas (se te caerá la moto si la pata se cierra sola por estar mal apoyada) y que no tengas la pierna en la trayectoria de cierre de la pata, si no quieres un buen moratón en la espinilla. En marcha se nota una
moto muy ligera. Vibra algo a cualquier régimen (no es que sea un
prodigio de suavidad, el motor Loncin) pero es perfectamente
soportable. En la carretera mantienes cómodamente un ritmo de 100 ó
110Km/h. Puedes llegar a ver “cientoveintimuchos” en el
cuentakilómetros, pero ahí si que hay vibraciones. La
Tango no esta fabricada para tener tanta prisa. Es nerviosa en
curvas, pero eso es algo que viene dado por el tipo de ruedas y te
recuerdo que la nuestra es la enduro, de ruedas trail de 21” y 18”,
las menos “asfálticas” de las disponibles. En la ciudad, la verdad,
la
Tango es un gusto. Es muy difícil que nada te deje parado. Pasa
por cualquier lado, es estrecha y ligera, capaz de subir bordillos o
hasta escaleras si hiciera falta (y no fuese ilegal). Sus casi 20Cv
“teóricos” y un desarrollo corto la hacen acelerar con ganas, sin
necesidad de subir el
motor a tope ni mucho menos y sus frenos, potentes y
dosificables la paran sin problemas. Es de lo más ágil que puedes
encontrar en la ciudad.
En el campo es una moto divertida. Con sus limitaciones, derivadas sobre todo del uso de neumáticos mixtos, la ligereza de la moto, la estrechez de su carrocería y el par disponible ayudan mucho a pasar por cualquier sitio. Lleva desarrollos muy cortos, lo que permite “trialear” bien. Se lleva bien estando de pie, lo que hace pensar lo bien diseñada que esta la posición de conducción: ni de pie ni sentado resulta incomoda. No hay caballos para emular a los campeones del trial, desde luego: hacer una levantada de rueda requiere un gato hidráulico para poner la rueda delantera en alto, pero subirá bien por cualquier sitio que, con un poco de cordura (de la de cabeza, no de vestir), pretendas escalar. A cambio, un asiento mullido permite ir sentado tranquilamente paseando, tú sólo o acompañado. A tu ritmo.
Lo destacable: - Ligereza y agilidad - Moto divertida - Polivalencia - Frenos - Posición de conducción Lo mejorable: - Vibraciones - Cuadro espartano - Pata de cabra automática - Velocidad máxima justa
Abril 2010 Prueba y Redacción:
Daniel Navarro “DaniRacing”
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