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LA CILINDRADA PERFECTA Todas las fábricas reconocidas de scooters tienen un sitio especial reservado para los denominados “rueda alta”. Es decir, aquellos que equipan ruedas de diámetro 16, mucho mayores de los 12 habituales en los modelos, llamémoslos así, tradicionales. La verdad es que, históricamente, está “raza” de modelos no han sido demasiado bien aceptados en nuestro país, con excepción de Barcelona donde la decana del segmento- la Honda Scoopy- ha arrasado durante décadas desde su aparición allá por mediados de los 80. Esto en lo que respecta a España, porque fuera de nuestras fronteras, en numerosos países europeos, estos scooters con rueda de gran diámetro han disfrutado de un buen recibimiento por parte del público. Además siempre han estado asociados a una imagen más “elegantemente urbana”, más “chic” que sus compañeras más “proletarias” de rueda pequeña, porque no olvidemos que la tradicional Vespa nació como un vehículo barato y urbano para motorizar a esa inmensa clase media aparecida después de la Segunda Guerra Mundial. Por eso, no es de extrañar que los fabricantes de motos históricamente más preocupados por el diseño de imagen como son los italianos, pusieran un especial cuidado en el desarrollo de sus modelos con llanta grande. Es el caso de las Aprilia Scarabeo o del caso que hoy nos ocupa, sus “primas” Piaggio Beverly.
NUEVA CILINDRADA
El objetivo de esta modificación no es realmente incrementar la potencia, que se mantiene en 22 CV para lanzarnos a casi 130 km/h de velocidad punta, sino mejorar la respuesta al acelerador, el par, y la capacidad de recuperación. Así, si lo comparamos con la versión 250, se pasa de los 20. 2 Nm a los 23 de la versión actual. Y no solo eso, sino que se consiguen a 6.000 revoluciones en lugar de los 6.500 anteriores. Por lo tanto, no solamente tenemos mejor respuesta del motor, sino que la tenemos antes. De esta forma, admite mejor el uso a dúo o con más carga. Además, amplia de esta forma aún más su radio de acción para los que vivan a una distancia de aproximadamente 20-30 kms. de las grandes urbes, que es básicamente donde los scooters de gran cilindrada están triunfando. ESTABILIDAD
En cuanto a los frenos, cuenta con dos discos, uno delante y otro detrás, de 260 mm. Su comportamiento es el adecuado para un escúter de grandes dimensiones como éste. Sin muchas brusquedades y un mordiente más bien suave pero progresivo, es perfectamente modulable y que permite controlar la moto en cualquier situación (por ejemplo, “timonear” con el freno trasero entre un atasco) y, lo que es más importante, pararla con urgencia si lo necesitas. Detalle a tener muy en cuenta, porque estamos hablando de más de 170 kg. de escúter, por lo que toda la ayuda que contemos para controlarla a baja velocidad y en algún imprevisto es bienvenida. TOURER
Por otro lado, uno de los grandes atractivos de las Beverly en general y de esta 300 en especial es su diseño moderno pero con un claro toque retro. Vintage, que se llama ahora, con formas redondeadas y partes cromadas (retrovisores, aletas laterales traseras, etc.) como los modelos antiguos. Eso sí, la capacidad de carga está algo limitada, puesto que el diámetro de las llantas reduce el espacio disponible bajo el asiento (donde encontramos una toma de corriente para recargar el móvil), y disponemos de bastante anchura pero una altura que sólo permite prácticamente meter cascos tipo abierto. Como buenos complementos para llevar equipaje cuenta con una excelente parrilla trasera, con asas para el pasajero integradas, y también una buena guantera tras el escudo con tapa con cerradura al mejor estilo Vespa clásico. Por cierto, ahí encontramos los tiradores para poder abrir el asiento y la tapa que cubre la boca del depósito de gasolina. Por cierto, éste cuenta con unos justito los 10 l de capacidad, que se compensa con unos consumos medios que ronda los 4 l. No obstante, si hacemos tramos rápidos en autopista, que habida cuenta de su comodidad y protección al piloto se pueden hacer sin muchos problemas, se sitúa en algo más de 5 y las visitas a los surtidores se harán demasiado habituales. Otro detalle clásico de Piaggio y que siempre merece ser mencionado, es la incorporación de un “chubasquero” escamoteado en un pequeño hueco para cubrir el asiento. Perfecto para evitar que se moje si nos pilla a la lluvia cuando la dejamos aparcada. Habrá crisis, pero Piaggio no deja de presentar continuamente nuevos modelos para llenar cualquier hueco y necesidad posible para todo tipo de usuarios. Para aquellos a los que un 250 se les queda pequeño pero también huyen del excesivo peso y volumen de un megascooter puro, aquí tiene la solución perfecta. Un modelo que se sitúa en un virtuoso punto medio y que dispone de la cilindrada perfecta, potente pero no desbordante y siempre controlable.
Lo destacable: - Diseño Personal - Buen Motor - Consumos Contenidos Para Sus Prestaciones - Estabilidad - Ergonomía Lo mejorable: - Diseño personal (quizá demasiado para algunos) - Peso elevado - Manejabilidad en atascos - Hueco bajo el asiento con poca altura Precio: 4.099 €Julio 2009 Prueba y Redacción: David Garcia de Navarrete |
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