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Ágil, ciudadano y... suficiente Con ese nombre, es obvio que este Kymco tenía que ser un scooter ágil. Y como tal, un buen vehículo ciudadano. Lo que ya no está tan claro es que además, en muchos casos, y aunque sea un scooter básico, el Agility City es un scooter más que suficiente para infinidad de usos. Y por tanto, de usuarios.
A la vista está, no es precisamente un scooter GT, lleno de lujos y con tecnología punta. No. Es un vehículo básico, diseñado para ser útil y económico, para moverte por ciudad y con algún esporádico desplazamiento por carretera. Pero resulta que eso, en el fondo, es lo que en principio de exige de un scooter de 125. Si a eso le sumas un precio que no llega a 1.800€ y que cuando lo pruebas te das cuenta de que va mejor de lo que esperas, pues te encuentras que, lógicamente, el Agility City se ha convertido en uno de los éxitos de ventas de Kymco España. Kymco se consolida en las listas de ventas como segunda marca de nuestro país, por detrás de Honda. Su estrategia ha sido clara: scooters buenos y baratos. Y así, se conquista el mercado. El Agility City cumple con esa máxima y por eso ha acabado el 2010 como tercera moto más vendida con casi 4.000 unidades entregadas. Es un scooter básico, con una carrocería ligera, pero de líneas modernas y con cierta imagen sport. Ruedas altas, suelo plano, un cofre trasero que aumenta su capacidad de carga (aunque estropea un poco su “look”) y un motor de carburador y refrigerado por aire forzado, muy “normalito”, con poco más de 9 Cv, pero que en un scooter tan ligero puede ser suficiente. No hay mucho equipamiento, desde luego, aunque tampoco faltan detalles importantes. El cuadro tiene lo mínimo imprescindible: velocidad, total de kilómetros recorridos, un reloj, el novel de gasolina y testigos de intermitencia y luz larga. No necesitas más, realmente. Se lee bien y el diseño, dentro de que es muy básico, es acertado. Tiene una guantera delante, bajo el manillar. Se cierra con llave y aunque no es muy grande sirve de “vaciabolsillos”. El asiento tiene buen mullido, el manillar es estrecho pero suficiente y el suelo plano permite poner los pies cómodamente en la posición que te guste. Sobre la guantera, además, hay un gancho portabolsas, que en combinación con el suelo plano puede permitir llevar objetos grandes. Bajo el asiento el hueco es profundo pero estrecho. Lleva el depósito de gasolina aquí detrás, lo que limita el sitio. No cabe un casco integral, salvo que sea de calota muy pequeña. Pero si cabe un jet. El integral puedes meterlo tranquilamente en el top case, pero eso si, la llave es distinta a la de contacto. Un fallo.
Lleva pata de cabra sin desconexión de encendido: como medida de seguridad se recoge automáticamente gracias a un muelle en cuanto levantas la moto... o le das un empujoncito sin querer, con las negativas consecuencias que ello conlleva, si no la tenías bien sujeta. Más recomendable es usar el caballete central, bien equilibrado, fácil de usar y más seguro.
Cómo va Un scooter básico, desde luego, pero muy ligero y
ágil y bien terminado. Empezaba esta prueba diciendo que es
suficiente y , desde luego, es la sensación que deja. No La ciudad es el paisaje donde el Agility City, haciéndole honor a su nombre, se encuentra más a gusto. Por su ligereza, por la vivacidad del motor, por su capacidad de giro y tamaño contenido, este Kymco resulta uno de los scooters más cómodos que puedes llevar por la ciudad. El top case es además muy cómodo para llevar cosas. El único fallo es que no emplee la misma llave para el contacto: es un poco engorro llevar dos llaves iguales hoy día. En carretera no va tan “en su ambiente”. En el fondo es un scooter
de sólo 9 Cv, y en carretera se queda algo justo. Sin embargo es
capaz de mantenerse alrededor de los 100Km/h y si tus traslados por
carretera son en hora punta, vas sobrado. Si no... a lo mejor algún
“gracioso” en coche te puede pegar un susto pasándote deprisa, pero
te puedes “vengar” en cuanto llegues a la entrada de la ciudad. Las suspensiones y en general, toda la parte ciclo sorprenden por su efectividad. Con las llantas de 16” el scooter es estable y a pesar de no llevar unas cubiertas de marca “guay” el Agility es noble. Las suspensiones están bien taradas. No son duras, más bien blandas, lo que permite pasar los baches (los “guardias acostados”, por ejemplo) deprisa sin que resulte ni siquiera incómodo. Y a la hora de tumbar, las suspensiones del Kymco trabajan bien, notas lo que las ruedas hacen y eso da confianza. Los frenos son efectivos y mantienen buen tacto. Tiene discos de buen tamaño y con poco peso para parar, trabajan bien.
En conclusión Insisto. Lo mejor que tiene este Kymco es que es un
scooter suficiente para casi todo el mundo en casi todas las
circunstancias y a un precio “suficientemente” atractivo como para
perdonarle los pocos fallos que tiene. A un precio de 1.799€, desde
luego, cumple
No tiene una carrocería enorme, desde luego, y no protege de las inclemencias como un maxiscooter (de los de 3.000 “pavos”). Pero con el top case si que consigue superar uno de los problemas de este tipo de scooters: el del hueco para llevar cosas. Además, aporta una agilidad y maniobrabilidad en la ciudad de la que pocos scooters pueden presumir, lo que también compensa, en parte, unas prestaciones cortas. Razonables, pero algo cortas. ¿A que puede ser suficiente?
Lo destacable: - Agilidad y utilidad, al tiempo que precio y buenos acabados.
Lo mejorable: - La llave del top case, podría ser la misma que la del contacto, y puestos a pedir, un poquito más de velocidad punta.
Prueba y Redacción: Daniel Navarro “Dani Racing” Fotografía: Paloma Soria Febrero 2011
Equipamiento probador: Casco: LS2 Stealth Chaqueta: A-Pro Guantes: Hebo Botas: Axo |
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