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ERGONOMÍA EN MARCHA Cierto es que la posición de conducción sigue siendo la habitual en las Grand Dink, algo peculiar y que necesita un corto período de adaptación. El manillar queda algo bajo y atrasado, pero como el asiento es ancho y hay sitio entre éste y el escudo frontal te puedes adaptar sin mucho problema siempre cuando no midas más de aproximadamente 1,75. Sí, no es un escúter precisamente pensado para tallas demasiado grandes. Una vez en marcha, el remodelado frontal y la pantalla elevada y ligeramente curva protegen realmente bien al piloto, especialmente si los retrovisores están desplegados puesto que ayudan a desviar el aire de las manos. El pasajero se encuentra con un asiento ancho, cómodo, excelentemente acolchado y con la zona lumbar relajadamente apoyada en el pequeño respaldo. Más de un pasajero o pasajera agradecerán al destino de que su “transportista” habitual se haya decantado por este escúter taiwanés, desde luego. La frenada es la habitual en las Kymco, con un buen mordiente y progresividad. Es el mismo equipo de pinzas y bomba que encontramos en otras hermanas de cilindrada- Bet & Win, por ejemplo- y que cumplen tan perfectamente cómo recordábamos en anteriores modelos. Por cierto, cuenta con caballete central y una pata de cabra bien colocada y fácil de desplegar, pero también de plegar. Cuenta con el horroroso sistema de plegado automático, lo que convierte el momento de intentar apoyar la moto sobre ella en un acto de malabarismo. Para la siguiente evolución, un desconector de arranque sería bien recibido.
Julio 2008 Prueba y Redacción: David G. de N. Colabora: Nora Cámara |
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