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Divertida y funcional Apta para un mayor numero de usuarios con mayor confort y un funcionamiento más agradable, sin por ello perder ni un ápice de su carácter y espíritu deportivo.
La historia comienza en 1993 con la aparición de la primera 620 Duke, una monocilíndrica típica de KTM, con todas sus virtudes e inconvenientes. Una moto de carácter agresivo, un poco irrespetuosa, algo agria y radical, pero tremendamente divertida para el que la pueda entender. Esta versión 2012 no se si decirte que es como la noche y el día con respecto a sus primeras predecesoras, pero te puedo asegurar que su comportamiento resulta infinitamente más amable. Ahora no solo es una moto para los puristas de la marca, sino que se la podemos recomendar a usuarios que buscan una moto para llenar sus ratos de ocio, disfrutar en sus salidas domingueras con la panda de amigos y también necesitan un vehículo para su utilización diaria con un buen grado de confort y sencillez de uso.
¿Cómo se ha conseguido? Pues por lo primero que han empezado es por
dulcificar la posición de conducción, ahora llevamos una postura
menos agresiva, gracias al estudiado diseño del depósito de gasolina
y el asiento, nos sentimos cómodos y perfectamente integrados
“dentro” de la moto. Además el mullido es perfecto, Su diseño moderno no nos pilla por sorpresa, pues se parece casi como dos gotas de agua a su hermana de 125-200 cc. Me llama la atención que el semi-chasis trasero lo forma una especie de monocasco de fundición de aluminio que hace también de tapas laterales, en busca de simplicidad y ahorro de peso. En cuanto al motor incorpora un sistema de doble
bujía y sus prestaciones, para tratarse de un monocilíndrico, no
tiene parangón en el mercado. En esta última evolución el trabajo de
los técnicos se ha centrado especialmente en la mejora de la
alimentación, con un sistema de inyección de combustible muy
sofisticado que mejora su respuesta en toda la curva de potencia y
reduce drásticamente el consumo (entre un 8 y un 10 por cien con
respecto al anterior). El resultado en su utilización es excelente, pero aún conserva algunas “peculiaridades” de este tipo de propulsores. Por ejemplo, por debajo de 2.500-3.000 rpm «cocea» perceptiblemente al abrir el gas, sobre todo si vamos en marchas largas, por lo que nos veremos obligados a reducir y procurar llevarlo siempre por encima de este régimen. También transmite perceptibles vibraciones a medida que sube de vueltas. No llegan a ser una gran molestia, pero sí un inconveniente cuando vas por autopista rodando rápido de continuo un buen número de kilómetros. Su sistema de acelerador electrónico nos permite elegir entre tres mapas de potencia (igual que en el modelo anterior), a través de un regulador muy accesible situado bajo el asiento del pasajero. La potencia máxima en las tres es idéntica, pero cambia la forma de entregarla. En la «confort» es muy suave, en la «estándar» más directa, la que te recomendaría para todo uso, incluso el deportivo, y la «sport» es para conducción racing, tal vez un poco abrupta y quizá solo recomendable en circuito. En cuanto al bastidor, lo forma un entramado de
tubos de acero, asistido por unas suspensiones que ofrec Otro aspecto a destacar en la nueva Duke es su frenada, aunque solo lleve un disco delantero, pero va mordido por una poderosa pinza de anclaje radial firmada por Brembo, bien apoyada por el disco trasero y la pinza simple de la misma marca. Es muy potente, dosificable y no se fatiga nunca, y de eso te puedo dar fe tras enlazar un sinfín de virajes en la tortuosa sierra de Grazalema, paraje elegido para realizar esta toma de contacto, con unos 200 km plagados de curvas. Tiene ABS que se puede desconectar fácilmente por si queremos hacer alguna incursión fuera del asfalto, tan solo pulsando un botón en el cuadro de instrumentos.
Buscando el equilibrio
En conclusión, la KTM 690 Duke me parece un “juguete” francamente entretenido y apto para un gran número de usuarios que además de serles útil hará de sus desplazamientos cotidianos algo de todo menos aburridos. Y el precio esta acorde con los tiempos que corren, 7.399 euros.
¿te ha gustado?
Texto: Mariano Urdin Fotografías: Francesc Montero/KTM Enero 2012
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