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Antes muerta que sencilla... Hay que hacer una deportiva de 125 y 15 cv. Bueno, coges la estética de la deportiva más grande de tu catálogo o de otro, haces una carrocería a escala, le metes un motor de 15 Cv y luego miras a ver si le puedes quitar unos kilos de peso de encima y abaratar lo más posible lo que te ha salido. ¿Sencillo, no?
La verdad es que no, no debe ser sencillo. Pero si
que lo es la “receta”, que es la que hasta ahora han aplicado casi
todos los fabricantes que se han metido en esto de las 125 cc
deportivas de “alto nivel”, es decir, las que estrujan el límite
legal de los 15 Cv e intentan ofrecer sensaciones de deportiva “ de
verdad”. Para algunos fabricantes, la cosa tenía una solución. Buenos componentes de parte ciclo y al tiempo los menos kilos posibles, pero eso suele ser caro, demasiado para un segmento de mercado cuyos precios hace tiempo que quedaron claros: tienes que moverte entre los 3.000 y 4.000 “pavos” si quieres vender motos. Pasar de los 4.000 ya es complicar las cosas. Así que, ¿como haces una “gran” deportiva de 125? KTM es una marca distinta. Todas sus motos son “ready to race” (el eslogan que utilizan desde hace años), y su 125 cc 4T tenía que serlo también. Pero KTM tenía una solución para esos problemas, solución que viene de un problema similar de hace unos años. KTM era una marca de motos off-road. Fabricaba motos de cross, enduro y alguna trail. Y querían entrar en el mundo de las motos de carretera. Pero por aquel entonces lo más “utilizable” en la carretera que tenían era el motor LC4: un monocilíndrico desarrollado para una trail de poco más de 600 cc, de carácter algo más deportivo que lo habitual en las trail de 600. Y se les ocurrió una solución: si con ese motor, un diseño de carrocería original, buenas suspensiones y frenos y geometrías deportivas podían hacer una especie de “fun-bike”, que aunque sus prestaciones no llegasen a las de las deportivas, en marcha sería, al menos, tan divertida como la que más. Nació así la KTM Duke, medio supermotard, medio naked ligera, endiabladamente divertida, sin necesidad de ser más rápida que una deportiva. Y además, mucho más barata. Es decir, la solución a todos lo problemas para hacer la mejor 125 4T posible. La
KTM Duke 125 es una moto muy ligera, muy bien
terminada y con un equipamiento de primera, para ser una 125. El
cuadro es simplemente espectacular, completamente digital, con
indicador de marcha engranada. Te informa también de detalles como
consumos y velocidad media.
El motor es de diseño propio. Lleva culata de 4 válvulas con doble árbol de levas en cabeza y, por supuesto, inyección electrónica de gasolina y refrigeración líquida. Alcanza los 15 Cv a 10.500 rpm. En cuanto a estética, con los logos de Racing KTM en naranja, el motor metido en el entramado de tubos del chasis y la pequeña y afilada quilla con los colores “de guerra” de la marca, no puede quedar más “ready to race”. El escape sale por un lado por el centro de la moto, compactando así aún más la imagen de “bulldog” que ofrece la Duke. Se declaran 118 Kgs de peso, comprobados, con el depósito de gasolina lleno, 129. Con esas cifras es la deportiva de 125 y 4T más ligera del mercado. Y con eso, es realmente una de las más rápidas del mercado...y la más divertida.
Cómo va: “Fun in motion” Hace unos años las
KTM no llevaban por eslogan el
“Ready to race” del que ahora presumen. Si eres “talludito” y tienes
un poco de memoria con respecto a la marca austríaca, en la época en
que su color era blanco y no naranja presumían de ser “fun in
motion”, diversión en movimiento. Y aunque la frase haya cambiado, a
Es una moto alta, bien proporcionada en el sentido de que a la vista “engaña” y te crees que estás ante una moto mayor. Te subes, el asiento está alto, pero la moto es muy estrecha. Enseguida se nota muy ligera, juguetona, incluso. Das al contacto, suena la bomba de gasolina y el cuadro se chequea mientras muestra la frase “ready to race”. Botón de arranque y en marcha. El sonido es agudo, no es el típico del 4T. Hasta en esto es original y “aúlla más fino que sus congéneres”. Dando golpes de gas tienes otra pista que indica que estás sobre una moto con genes KTM auténticos, por que el motor, en vacío, sube de vueltas rápido. Los mandos son suaves y todo denota calidad por los cuatro costados. Está fabricada en la India por Bajaj, un fabricante del que hace unos años vimos en España unas Vespas baratas fabricadas por ellos bajo licencia Piaggio. Pero el control de calidad es indudablemente KTM.
En la carretera abierta la moto corre bastante. Con
un poco de cuesta abajo o simplemente bien agachado y en llano,
cambiando cuando la luz de destello del cuadro se ilumina (cuando
llegas a la zona roja del cuenta), es fácil verla pasar, y bastante,
de los 130 Km/h. Midiendo su velocidad En las curvas es muy divertida. Al ir más levantado que en otras deportivas, con una moto más ligera y una parte ciclo de primera, da confianza. Vas muy sobre el tren delantero, en buena posición para corregir si se mueve y eso te da la confianza que necesitas para meterte en curvas con más ganas. Además, esa posición permite mejor control en curvas muy lentas: aquellas en las que con 15 Cv tienes suficiente para sacarla por motor. En la ciudad es agradable, suficientemente estrecha y ágil para pasar por cualquier sitio. También en este ambiente la posición elevada del piloto es un acierto, ya que es más cómoda para pasar baches, subir o bajar aceras e incluso “controlar” el paso entre los coches.
En conclusión
KTM ha acertado de pleno con esta
Duke 125. Mientras que los
fabricantes de deportivas de 125 se han empeñado en hacer réplicas a
escala de motos deportivas grandes,
KTM ha comprendido que eso sólo
tiene una utilidad estética. Las geometrías y reparto de pesos que
valen
Es una moto original en lo estético, lo es también en su filosofía, pero veremos cuanto dura esta originalidad, por que no me cabe duda de que otros fabricantes verán lo acertado de este planteamiento (ligereza y nobleza de reacciones por encima de la estética superbike) y harán sus versiones de este concepto. Pero por ahora, si buscas una 125 que de verdad sea divertida, que de verdad aproveche hasta el último resquicio que la ley permite para conseguir prestaciones, ahorrando kilos y llegando hasta el último gramo de “nervio” posible en un 125 4T, la Duke es tu moto. Y además, con otra ventaja: a un nivel de precio muy asequible, dentro de las 125 cc de 15 Cv: 3.789€, poco más que una Rieju RS3 o una Derbi GPR y menos que una Yamaha YZF 125 o una Aprilia RS4. ¿te ha gustado?Lo +: - La 125cc 4T más divertida y original del momento.
Lo -: - El diseño y posición de las palancas de cambio y freno y la precisión del cambio.
Prueba y Redacción: Daniel Navarro “DaniRacing” Fotografía: Miguel Méndez Septiembre 2011 Equipamiento Probador: - Casco: LS2 Stealth - Protector Cervical: Moveo Brace Dynamic - Chaqueta: Halvarssons/Lindstrand - Guantes: Halvarssons - Botas: Alpinestar Supertech-R
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