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Presentación KTM DUKE 125

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¡Quien tuviera 16 años...!
... O unos pocos más. Porque esta nueva realización
de KTM, la Duke 125, está especialmente pensada para un publico
joven que la puede conducir a partir de esa edad. Pero un servidor
que cuento con algunos años más en mi DNI, también la he pilotado y
me lo he pasado en grande.
Esta claro que todos los fabricantes, por
tradicionales que sean, aspiran a tener un producto de acceso
atractivo que pueda conquistar a un publico lo más joven posible
para fidelizarle en un futuro a su marca. Y este no es un asunto
como para tomar a broma, por lo que KTM lo ha pensado bien y ha
desarrollado un proyecto en el que lleva trabajando desde el mes de
Marzo de 2008.
Se plantearon unos objetivos muy claros:
Que fuera una moto dirigida a un público joven,
emergente y divertido, un modelo popular, pero que tenía que dar la
talla de una auténtica KTM en diseño y calidad. Tener buenas
prestaciones al más alto nivel en su categoría, con componentes
atractivos. Y por último un precio razonable y asequible.
Vista hoy la moto después de la presentación y tras
haberla probado, te puedo decir que han cumplido sus expectativas,
es una moto que hará soñar a los jovencitos. Cuesta puesta en la
calle 3.789 euros, y esto se ha podido conseguir en cierta medida
gracias a los planes de fabricación de la marca austriaca, que ha
llegado a un acuerdo con el potentísimo grupo industrial indio Bajaj
para fabricar, bajo su supervisión y con sus estándares de calidad,
la Duke 125 en una de sus fábricas asiáticas.
Todo nuevo
Para dar forma a la Duke 125 se ha partido de una
hoja en blanco, todo es absolutamente nuevo y diseñado
específicamente para esta moto. El motor lógicamente es un
monocilíndrico con el marchamo de la casa, con culata
de cuatro
válvulas y doble árbol. Gracias a su diseño de carrera corta sube de
vueltas que da gusto, pero eso no significa que la curva de potencia
sea puntiaguda o poco aprovechable, al contrario, me ha convencido
su potencia (limitada a 15 CV lo máximo permitido para poder
pilotarla con el carné B) pero sobre todo su forma de entregarla.
Además han cuidado al máximo el asunto de las emisiones, es un motor
con un consumo muy escaso (2,6 litros a los 100 km de media) y en
consecuencia muy respetuoso con el medio ambiente. El silenciador es
de acero inoxidable de triple cámara, colocado en el espacio entre
motor y basculante, no estorba nada, es discreto y optimizar el
centro de gravedad de la moto, lo que, en teoría, favorece la
manejabilidad.
Entre las cualidades de este propulsor encontramos
que es ligero, estrecho y compacto, lógico en un monocilíndrico de
125, pero además nos han contado que están muy orgullosos de su
fiabilidad. Han realizado duras pruebas de resistencia antes de la
salida al mercado, entre ellas alguna unidad con más de 50.000
kilómetros hechos en gran parte con el gas a tope, y no han tenido
ni un solo problema.
El chasis de la 125 Duke realmente es "Ready to
Race", completamente diseñado mediante MEF, le veo sobredimensionado
y muy capaz de montar motorizaciones mayores y más potentes.
Típicamente KTM, se basa en una ligera estructura multitubular de
acero, provista como la 690 Duke, de un vanguardista basculante de
fundición de aluminio con costillas de refuerzo.
Entre chasis y basculante actúa un amortiguador WP
de alta calidad y de anclaje directo. Gracias a su muelle progresivo
ofrece a la vez confort y sensibilidad para el uso deportivo con una
sola plaza y firmeza suficiente para viajar o cruzar la ciudad
acompañado.
Delante encontramos una horquilla invertida WP de
43 mm de diámetro, una medida compartida con la KTM Superbike;
también esta horquilla de alta calidad haría un excelente papel en
motos más grandes.
Las llantas son de aluminio muy ligeras a pesar de
su elaborada estética, calzan neumáticos MRF anchos de 110/70 x 17"
delante y 150/60 x 17" detrás, fabricados en la India y
desarrollados específicamente para esta moto.
Los frenos son obra de ByBre, que es una filial que
tiene Brembo para manufacturar y suministrar material a las fábricas
del sudeste asiático. Lleva un disco delantero de 280 mm con pinza
radial de cuatro pistones y otro de 230 mm detrás y latiguillos de
acero flexibles en ambos trenes.
La terminación general me pareció muy cuidada, la
pintura de buena calidad, los intermitentes, luz de la matricula y
el piloto trasero van con LED y la instrumentación sigue la pauta de
la casa, con una pantalla digital que muestra toda la información
posible: velocímetro, cuentarrevoluciones, indicador de marcha,
reloj horario, dos odómetros parciales, temperatura, nivel de
combustible… y no solo eso, también lleva un pequeño ordenador de a
bordo que nos indica el consumo, la autonomía restante o los
kilómetros que nos faltan para la siguiente revisión.
De paseo por Barcelona
La ciudad Condal fue el escenario elegido por KTM
para ofrecernos su presentación oficial. A primera vista sin duda
que la Duke 125 entra por los ojos y en su decoración naranja y
negra todavía exagera más sus genes. De tamaño es amplia, tiene el
empaque de una moto de más cilindrada, la comodidad del asiento y la
posición de conducción
son correctas, con las estriberas altas y
algo atrasadas que te obliga a adoptar una postura bastante
deportiva. El motor es muy discreto y no vibra nada, ¡parece
increíble! Es de una suavidad sorprendente. Tanto es así que cuando
apuramos las marchas, si no fuera por el chivato rojo del cuadro que
nos indica el sobrerrégimen, no apreciamos para nada que el motor va
forzado.
Realizamos a modo de toma de contacto un recorrido
clásico por las calles y aledaños de Barcelona. Salimos por el
parque de Montjuic, carretera de Valvidriera, luego por el Tibidabo
a bajar otra vez al centro de la ciudad con parada y foto obligada
en el templo de la Sagrada Familia.
A falta de una prueba afondo, esta Duke 125 me ha
transmitido buenas sensaciones, con las limitaciones lógicas de su
motor “capado” por la normativa vigente. Pero por su manera de
respirar se ve que con mínimos retoques esta preparado para ofrecer
al menos un cincuenta por ciento más de potencia, con lo que
convertiría a la Duke 125 en un juguete más que divertido.
Añadiré como conclusión que la fabrica austriaca se
ha tomado muy en serio esta Duke 125, cuidando al máximo su producto
para ofrecer una moto con el innegable estilo y calida de KTM. Y
además ha pensado que la personalización es un ingrediente muy
importante en la cultura juvenil y por ello ha desarrollado un
completo catalogo de accesorios de calidad a precios asequibles,
para que cada usuario pueda matizar su moto a su gusto. Una buena
idea.
Texto: Mariano Urdin
Fotografías: KTM
Marzo 2011 |