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ENTRE LA TRANQUILIDAD Y LA ADRENALINA Para los que piensen que esta
KTM es una
trail turística, no andan demasiado desencaminados porque su
concepto general y su estética recuerdan a, por ejemplo, las
Triumph
Tiger, las
BMW-GS o las
Suzuki Strom, por poner algunos ejemplos. Ya
nada más ver sus llantas de aleación con 17 pulgadas de diámetro y
medidas de deportiva de carretera te das cuenta que meterte por
cualquier camino no asfaltado es posible, pero sólo para acercarte a
esa casita que tiene tu familia en la “urba” y por un camino bien
firme. No es una trail campera, que para eso está su hermana
Adventure o las más pequeñas
690. De momento, te montas sobre ella y te resulta estrecha y manejable a pesar de su imagen de moto o grande y larga... que también lo es, por cierto. No obstante, está a años luz en cuanto a manejabilidad, como decíamos antes especialmente si no eres talla “jugador de la NBA”, respecto modelos anteriores como la ya comentada Adventure y no digamos verdaderas motos para gigantes como la SuperEnduro. Todo está en su punto, desde la altura de las estriberas hasta el manillar, y además te encuentras con la sorpresa de que la dirección tiene tanto giro que resulta sorprendentemente manejable en ciudad o en zonas muy reviradas. Con sus 24,4° consigue que la dirección siga fielmente tu trazada allá por donde vayas, permitiendo disfrutar de una conducción plenamente deportiva. La calidad de las amortiguaciones y los frenos-una horquilla invertida de 48 mm, pinzas de freno y bomba radiales, ambas fabricadas por Brembo - permite combinar agilidad con firmeza como pocas motos puedes encontrar actualmente el mercado. Cierto que las zonas muy reviradas y bacheadas no son su “zona de caza” natural, más que nada porque su considerable distancia entre ejes no la permite ser una moto precisamente ratonera, e incluso en esta circunstancia su relativa ligereza, su buen brazo de palanca y su excelente ergonomía te permiten llevarla de un lado a otro con una facilidad sorprendente. Por otro lado, siempre tienes la ayuda del impecable motor que, siempre con progresividad pero también potencia, empujará allá donde tú le pidas permitiéndote una perfecta dosificación gracias a su embrague hidráulico firmado por Magura que, eso sí, no es anti rebote. Por lo tanto, se apuras mucho las marchas y te gustan las reducciones bruscas, quizá consigas notar su bloqueo en algún momento. Por cierto, ambas manetas son regulables. Pero todo esto te interesa si buscas ese toque deportivo, aunque con comodidad y amplitud, que muchos terminamos buscando al rodar por carretera. Pero también puede ser el caso que busques una moto viajera para disfrutar de cualquier tipo de rutas ya sea solo o acompañado. Pues también es una excelente moto para eso.
La cúpula de serie no es especialmente ancha, pero cumple su función e incluso rodando ritmos bastante altos, aunque esto también depende mucho de tu altura. Por otro lado, el espíritu campero de la marca se deja notar también en unos excelentes protectores que te aislarán las manos del aire frío o la lluvia. Si quiere llevar pasajero, simplemente regulando la amortiguación trasera mantendrás impecable la estabilidad mientras el que se sienta detrás de ti está perfectamente cómodo. Amplio asiento, estriberas a buena altura y un buen par de asas laterales. Poco más se puede pedir. Y si buscas más capacidad de carga, KTM ha desarrollado toda una serie de complementos para ruterizar de la mejor forma posible a esta SM-T. De estricta serie, debajo del asiento no te cabe prácticamente nada aunque incorpora una siempre socorrida parrilla trasera, pero en el catálogo oficial puedes encontrar desde maletas o alforjas laterales hasta bolsas de depósito, con los que podrás viajar con todo el equipaje que necesites.
Fotografía: Miguel Mendez |
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