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RESUMIENDO Excelente. Este es el escueto resumen que os puedo dar tras probar la primera superbike austríaca, y eso que lo cierto es que casi llegamos a pensar que nuestra prueba con la RC8 estaba gafada tras algunos de esos “problemillas” que aparecen durante algunas pruebas, desde problemas de transporte hasta pinchar una rueda tras la primera vuelta a un circuito, pero lo cierto es que valió la pena esperar para poder probar una de las más espectaculares e indudablemente efectivas y polivalentes superbikes actuales. Lo único ligeramente criticable es la pintura del depósito, que parecía verse afectada por la gasolina alrededor de la boca llenado. Precisamente se acaba de presentar una versión aún más equipada y más exclusiva que esta RC8 estándar: la versión R con una preciosa decoración y todavía mejores elementos en la parte ciclo y el motor potenciado. Si ésta ya va bien, no me quiero ni imaginar lo que se podrá sentir sobre la nueva R. Como el Dr. Jekyll y Mister Hyde, parece capaz de ofrecer dos caras de la misma moneda: una ciertamente amable y fácil, y otra rabiosa y adrenalínica. De momento, puedes tener claro que si buscas algo diferente, pero muy, muy bueno en el mundo de las motos deportivas, aquí tienes la respuesta.
Lo destacable: -
Estética personal
Lo mejorable:
- Precio relativamente alto
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