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LA FIEBRE NARANJA El V2 a 75° te avisa de lo que es capaz nada más oír el sonido ronco y contundente que emana de su particular escape. No olvidemos que estamos ante una de las bicilíndricas más potentes del mercado, sólo por detrás del Ducati 1098, lo que puede augurar un tacto agresivo y demasiado contundente para poder ser manejado por cualquier usuario, pero de nuevo los ingenieros austríacos merecen nuestras alabanzas, y más en especial de todo aquel afortunado que pueda poseer una RC8. No solamente es uno de los más poderosos motores del segmento, sino uno de los más manejables, aprovechables e incluso diría que dulces (bueno, quizá exagerando un poco) si la comparamos con la competencia. El excelente tacto del embrague hidráulico que permite meter marchas sin problemas y una dosificación perfecta incluso en un uso rabiosamente deportivo en circuito o en tu carretera favorita. Disfrutar de su poderosa entrega de potencia y controlando perfectamente la trazada donde otras deportivas bicilíndricas tienden a sacarte de la curva por exceso de par es toda una delicia y la mejor muestra del buen trabajo realizado en el motor. Por ejemplo, en la inyección, donde las primeras SuperDuke tendían a tener unos consumos considerables, se nota el desarrollo de la electrónica puesto que ahora se ha ganado en progresividad, suavidad y gasto de combustible. Tras un uso mixto esta RC8 gastaba algo más de 7 lts. llegando a los 9 tras un tramo de pilotaje puramente deportivo. O sea, en línea con todo el resto de la competencia pero ofreciendo más caballos y un tacto formidable.
Salir de una curva rápida con una punta de gas e ir retorciendo el acelerador mientras la moto se va enderezando es toda una experiencia. Notar como las pistonadas del bicilíndrico truenan cada vez más rápido al mismo ritmo con el que tienes la sensación de estar entrando en el hiperespacio es una sensación realmente adrenalínica que esta KTM te ofrece con una maravillosa sensación de control total. Tanto, que parece que “no corre”… pero si corre. Al llegar a la siguiente curva, el tacto de los frenos perfectamente dosificable a la vez que potente, una agilidad impensable para una moto de estas características y una rigidez de chasís difícil de creer para un “simple” entramado de tubos de acero, te permitirá entrar en la siguiente curva con una seguridad general que me es francamente difícil de recordar haber vivido con otro modelo. Y todo esto con unas geometrías realmente radicales (23 grados de avance de dirección, por ejemplo) que la sitúan sobre un grado menos que la competencia y logran una agilidad asombrosa para una moto no especialmente pequeña. Pero, aunque este dato te pueda hacer pensar otra cosa, no tiene problemas de estabilidad ni en zonas rápidas ni en aceleraciones bruscas (aquí entra tu puesta a punto de la suspensión) porque tiene un excelente amortiguador de dirección también WP que cumple su cometido. Además, todo esto con una comodidad que te permite rodar realmente rápido en circuito el doble de tiempo que con alguna de sus rivales pero cansándote la mitad. De nuevo, no podemos menos que halagar el trabajo hecho por sus diseñadores en lo que a la ergonomía se refiere. Sin duda, es la deportiva perfecta para los que se sienten “comprimidos” en una deportiva japonesa. Otra de sus cosas buenas es que aquí no se confunde “temperamento propio” con funcionamiento extraño o detalles incómodos. Todos está en su sitio, el acelerador es suave, el embrague va bien, todo es básicamente cómodo, los pulsadores de las piñas son fáciles de manejar… te adaptas a ella rápidamente.
Octubre 2008 |
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