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La primera impresión... es lo que cuenta. Desde luego, este dicho popular tiene, como casi todos, gran parte de verdad. En el mundo de la moto también “funciona” y si la primera vez que ves una moto te entra por los ojos, ya tiene que ser “chunga” para que no pase a formar parte de tu lista de deseos.
Esto es algo que todos los constructores saben y
por ello sus diseños buscan engancharte desde el principio. Sin
embargo, es curioso, pero con las 125 cc, si te fijas, no con todas
ha sido así Sym Wolf y Keeway RKV no son así. Si simplemente ves su “pinta”, estás ante dos naked sport. Si ves la mecánica de inyección de la Wolf o la horquilla invertida de la RKV parecen algo más que simple básicas. Pero si ves su filosofía, sus motores de 12 Cv de aire, sus cajas de cambio de cinco marchas o sus chasis de tubo de acero y cuna abierta ves que son motos útiles, destinadas a resultar cómodas en desplazamientos urbanos o interurbanos de corto radio, económicas en consumo y mantenimiento. Es decir, como cualquier moto básica y ciudadana. Sólo que mucho más bonitas y cuidadas en su diseño.
¿Cómo son?
La
RKV es la versión sofisticada de la
RKS, la
verdadera utilitaria actual de
Keeway:
con la misma base mecánica,
unas nuevas suspensiones, frenos, una decoración más sport y algunos
otros aditamentos con función puramente estética, se construye esta
125 de look “streetfighter”. Monta un motor monocilíndrico de 4T
refrigerado por aire, con culata de dos válvulas y carburador.
Entrega unos 11 Cv a 9.000 rpm, lo cual para sus poco más de 142 Kgs
en orden Está bien acabada en cuanto a detalles. Tiene un cuadro con cuentavueltas digital y pantalla digital. Dentro de esta pantalla hay hasta un indicador de marcha engranada: muy completo y legible. Por debajo de este, una cerradura de contacto con obturador magnético del agujero de la llave, algo que se ve en algunos scooters pero no demasiado común en motos. Por último, para aparcar, pata de cabra lateral y caballete central. Por el lado de las “faltas”, esa pata lateral no deja tener el motor en marcha ni en punto muerto (se para el motor en cuanto la extiendes) y no tiene ni siquiera una mínima guantera para unas herramientas o la documentación. La
Sym es muy similar, tanto en su chasis como
estructura de motor. Mejora a la
Keeway en cuanto a la alimentación:
en vez de carburador hay un sistema de inyección electrónica
desarrollado por Orbital-Synerject, lo cual Al igual que su rival, tiene pata de cabra lateral y caballete. Comete el mismo fallo con el captador/desconectador del motor de la pata de cabra y también para el motor en cuanto la extiendes, aunque esté en punto muerto. Sin embargo, en este caso si puedes levantar el asiento del pasajero y dejar ahí algunos pequeños objetos. El cuadro es menos completo que el de la Keeway -no hay indicador de marcha- pero más que suficiente y, además, bastante más atractivo, con retroiluminación azul y una pequeña cúpula sobre él. Y por supuesto, no tiene ni la horquilla invertida ni los discos lobulados ni los dos preciosos amortiguadores de la RKV. Aquí sólo hay un amortiguador central sin bieletas.
Cómo van
En carretera, al igual que te decía antes, pocas diferencias. Las velocidades a las que son capaces de circular, a tope o de crucero, son muy similares, la posición sobre ella, algo más “utilitaria” en la RKV (más levantado) y algo más sport en la Wolf, pero con poca diferencia. Ambos asientos son cómodos y en ambas motos tienes espacio suficiente para tumbarte sobre el depósito si quieres probar cuanto son capaces de correr. En las curvas, la Wolf se adelanta algo. Las dos motos van bien y las dos ponen el “pero” en el mismo sitio: los neumáticos. La Sym monta unos Maxxis, que no están mal, pero que no llegan a ofrecer el tacto necesario como para confiar en ellos hasta el límite. Y la RKV unos marca “Cordial” que en conducción reposada o sin grandes exigencias en curva aguantan, pero no “se les ve venir”.
En conclusión Si buscas una moto útil, económica de mantener,
para moverte por ciudad y alrededores, pero además quieres que sea
estéticamente atractiva, tanto Sym como Keeway tienen en sus
catálogos opciones muy interesantes. La
Wolf
Pero no todo pinta tan bien para la Sym. Por el lado económico la Keeway propina un buen golpe a su rival: un golpe de 1200 €, que es la diferencia entre los 2.999 € de la Sym Wolf y los 1.799 € que vale la Keeway RKV. ¿Valen 1.200 € esas diferencias? Tú lo tienes que valorar.
¿te ha gustado?
Prueba y Redacción: Daniel Navarro “DaniRacing” Acción: DN y Antonio López, “Putxo” Fotografía: Miguel Méndez
Septiembre 2011
Equipamiento DaniRacing: Protector Cervical: Moveo Brace Dynamic Chaqueta: Halvarssons Proximo (Cedida por 2TMoto) Botas: Axo Equipamiento Putxo: Chaqueta: Halvarssons/Lindstrand
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