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ARTESANÍA DE SERIE Con este nuevo y espectacular modelo, Honda pretende recuperar el más genuino estilo “chopper” americano tan de moda en los años ’60-’70. Son motos “recortadas en todo lo superfluo” (de ahí el verbo “to chop”, cortar en ingles) y reducidas a la mínima expresión –ahora decimos minimalistas- pero que dejan a la vista todos sus encantos mecánicos. Con su radical diseño la Fury, se desmarca del resto de las marcas, que parece que tienen olvidado el genuino estilo chopper, a excepción de Harley Davidson en alguna de sus espacialísimas creaciones de la gama Screamin Eagle. Esta Honda Fury 1300 demuestra sus señas de identidad con una larguísima horquilla delantera rematada con una llanta estrecha pero de 21 pulgadas de diámetro y con el bastidor completamente a la vista. Sin duda una estética que recobra un estilo desaparecido de los catálogos de los grandes fabricantes y hace que la Fury, más que a un modelo de serie, nos recuerde a la obra de algún preparador que se esfuerza por personalizar su realización. Está claro que no es una moto al uso. Tras varios años de desarrollo se culminó el proyecto dando como resultado una moto simple de líneas, minimalista en cuanto a componentes y sencilla en tecnología. La Fury está propulsada por el conocido motor de la VTX 1300, equipado con un moderno sistema de inyección electrónica PGM-FI, aunque la base sigue siendo la misma. Es un bicilíndrico en V a 52º, con 3 válvulas por cilindro, 1.312 cc, refrigeración líquida, doble eje de equilibrado, caja de cambios de cinco relaciones y transmisión secundaria por cardan. Lo que sí es diferente y además se convierte en una de sus señas de identidad, es el sistema de escape, que termina en dos silenciadores bajos y paralelos al suelo que forman un solo cuerpo con impecables cromados. Primicia exclusiva
Y dicho esto nos ponemos manos a la obra para contarte algo más en detalle como es y como va esta VTX 1300 Fury. Como buena chopper, es muy, muy larga, 1.805 mm de distancia entre ejes y más de dos metros y medio de moto de punta apunta. A esto contribuye su horquilla delantera con un gran lanzamiento (¡38º!) y un generoso triángulo hueco entre el depósito, la pipa de dirección del chasis y la culata del cilindro delantero. Debido a su simpleza de líneas y a un asiento muy bajo (sólo se levanta 678 mm del suelo), la Fury parece incluso pequeña, pero no nos equivoquemos, para que te hagas una idea más clara de su tamaño, Honda declara un peso en vacío de 300 kg y por ejemplo su llanta trasera es de 18” y calza un neumático de 200 mm de anchura, así que ya puedes imaginarte un poco mejor cuáles son las dimensiones reales de esta Honda «made in USA».
De acuerdo a su estilo, la posición de conducción también es de tendencia “chopperista”, esto es con lo pies adelantados, el culo bajo y atrasado y los brazos bastante estirados para agarrarnos a su también adelantado manillar, que nos muestra una forma curvilínea que se proyecta hacia nosotros. El asiento tiene una forma muy cóncava, nos sentimos bien encajados dentro de él y se estrecha mucho en su unión con el depósito de combustible. Desde nuestra posición llegamos perfectamente con las dos piernas flexionadas al suelo (a pesar de nuestra talla “ibérica del siglo pasado” 1,70 m) y vemos perfectamente la tapa de la culata del cilindro trasero. La instrumentación es completamente electrónica, ocupa muy poco espacio, tiene un diseño bonito y se lee con facilidad.
En marcha el comportamiento del motor es típicamente Honda, es decir todo funciona mucho mejor de lo que cabe esperar, vibra muy poco y todo es suavidad y finura de funcionamiento. Los discretos 57,7 CV que rinde este 1300, lo hace a tan solo 4.250 rpm , por lo que sus bajos son de locomotora, podemos salir en 5ª velocidad desde parado si nos apetece, que el motor ni rechistará. Todo funciona bien, el cambio es muy suave y el tacto del cardan ni se nota.
Su hábitat ideal es la ciudad, es una moto preciosa para lucirla en aceras y bulevares, pasear y en todo caso, si no tenemos prisa por llegar, viajar tranquilo y disfrutando del paisaje. Hacer puertos y carreteras de montaña no es lo suyo, pero eso si en línea recta su estabilidad y aplomo son imperturbables, algo muy típico de las genuinas motos americanas dispuestas a recorre kilómetros y kilómetros por sus interminables y rectas autopistas a 55 millas por hora.
Si este es el tipo de moto que te gusta, la verdad es que te va a ser difícil resistirte a los encantos de la Fury, es una preciosidad, está muy bien hecha y se sale, con mucho acierto, de la norma habitual. Y aunque todavía Honda España no se ha decidido a importarla, nuestros amigos de Motos Majadahonda te pueden colocar sin problemas, y a un precio bastante razonable, una entre las piernas.
Para mas información; Motos Majadahonda c/ Granja nº2 28220 Majadahonda (Madrid) Tel 91 6362593 Febrero 2010 Prueba y Redacción: Mariano Urdín Fotografía: Paloma Soria |
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