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¿Dos mejor que uno?
No son plátanos, obviamente. Son scooters de 400cc. Y es uno de los
pocos tipos de motos en donde puedes plantearte elegir entre un
scooter “normal”, con dos ruedas y un motor monocilíndrico, otro con
motor bicilíndrico e incluso alguno con dos ruedas delante en vez de
una. ¿Cuál es la mejor opción?
Y para responder a esta pregunta, lógicamente, hay
que contar con los dos únicos scooters de la categoría de los 400cc
que cuentan con esas características: el bicilíndrico Honda SW-T 400
y el “tresruedas” Piaggio MP3. Y a estas dos “rara avis” hay que
enfrentarlos a un scooter 400cc más tradicional y que represente a
los scooters de una sola rueda delante y un sólo cilindro en el
motor. Nosotros, para ello, hemos contado con un Majesty 400, el
último de su “especie” en renovarse, y por tanto, un scooter puntero
entre los “de su especie”.
Ha sido una comparativa de esas que se toman con
ganas. Si bien ya habíamos probado las tres motos por separado, no
habíamos tenido oportunidad de compararlas directamente. Si cuando
has probado un MP3, o has oído hablar de él y su proverbial
estabilidad delantera, o si te has montado en un SW-T 400, el más
potente de los 400cc, con más par y caballos, y te bajas con la
sensación de que corre más y mejor que los
monocilíndricos...¿cuantas de estas sensaciones no son realmente
“efecto placebo?¿Hay tanta diferencia como puede parecer? Lo veremos
comparando de cerca estos tres scooters. Y ya te adelanto que habrá
sorpresas.
Presenten armas
Los tres scooters que tenemos en esta prueba son representantes de
tres de las marcas de más prestigio en el mercado de los scooters.
Honda, Yamaha y Piaggio, los tres han escrito parte de la historia
de los scooters. Si Piaggio es el mayor fabricante europeo de estos
vehículos, con hitos en su bagaje como la Vespa o el propio MP3,
Honda es prácticamente el “inventor” del maxiscooter, definió lo que
serían este tipo de vehículos con aquel Honda Helix (o Spazio) 250
de principios de los 80, un scooter bajo y largo, con un “butacón”
por asiento, maletero, pantalla y un motor de 4T y transmisión
automática. Yamaha, por su parte, con el T-Max 500, de chasis de
aluminio, motor bicilíndrico y geometrías casi de moto es la marca
líder ahora mismo en el mercado de los maxis. Aunque el T-Max siga
siendo un scooter caro, por encima de las posibilidades de mucha
gente, está claro que hoy en día es el paradigma del gran scooter al
que el resto de marcas se quieren acercar.
Con estos antecedentes, las tres marcas demuestran la experiencia
suficiente como para que sus criterios de diseño sean como para ser
tenidos en cuenta. Así, a pesar de que esto de los scooters de 400cc
lo inventase Suzuki con su Burgman, el resto de marcas les siguieron
rápidamente. Yamaha lo hizo con el primer Majesty, un scooter
similar en planteamiento al Burgman, realizado en base a “engordar”
un 250. En el 2008 presentaron el actual Majesty 400, un scooter muy
renovado, con una nueva carrocería pero manteniendo las
características principales del anterior, con su exclusivo chasis de
aluminio y acero, el motor de 395cc de 34Cv y el estilo
automovilístico en el cuadro que casi todos los fabricantes buscan
en estos scooters.
Honda, por su parte, prescindió de este mercado hasta que, con la
base de su Silver Wing 600 decidió entrar en esta guerra atacando
por el otro lado, “encogiendo” el 600cc hasta esta cilindrada. Por
ello es un scooter de concepción más compleja y sofisticada. Un
motor de dos cilindros que no bascula, fija en el centro del chasis
(bajo el asiento) y con un cárter de transmisión que si que actúa
como brazo trasero de la suspensión. Alcanza los 39Cv y una suavidad
de funcionamiento que no igualan sus rivales. Eso si, con 247 Kgs
declarados, los inconvenientes de un motor más grande están claros.
Piaggio desarrolló su MP3 tras comprar Aprilia. De hecho, el primer
proyecto de este vehículo que conocimos fue el Aprilia Los Angeles,
un concept que se vio en los salones a principio de este siglo y que
pasó a acumular polvo en algún garaje de Noale hasta que Piaggio se
hizo cargo de la marca, estudió las posibilidades de aquel vehículo
y lo puso en el mercado, en cilindradas de 125, 250 y 400cc. Después
de aquello, y viendo el éxito la familia no ha parado de crecer:
versiones de 300cc, 500cc, el deportivo Fuoco, el MP3 Hybrid. Pero
ha sido con las versiones LT de 250 y sobre todo, 400cc, con las que
el éxito ha sido rotundo: ensanchando el tren delantero unos
centímetros, poniéndole un pedal de freno combinado (con el pedal
actúan los frenos de ambos ejes) y sacando los intermitentes por los
lados de la carrocería el MP3 se pasaba legalmente de ser una moto
con dos ruedas delanteras paralelas a ser un triciclo a motor, por
lo que podía, desde entonces, ser conducido con el carnet de coche.
Una ventaja que sólo este 400cc puede ofrecer.
Visto así, sobre el papel, las ventajas del MP3 y del SW-T 400
parecen claras: El primero, no sólo por una cuestión de seguridad y
agarre de su tren delantero, si no por la ventaja “insalvable” de
ser el único que puedes conducir si no tienes carnet de moto. Y el
Honda, el más potente y suave de los 400cc, con un comportamiento
intachable...¿que opciones le quedan al monocilíndrico Yamaha? Pues
las tiene, y la primera y tan importante como las que esgrimen sus
rivales es el precio. Por 6.859€ puedes comprarte un Majesty
nuevecito, mientras que para acceder al SW-T tendrás que “estirarte”
hasta los 7.429€, un pico más, desde luego. Y para subirte en un MP3
400cc LT hay que llegar hasta los 8.124€, lo que lo pone casi en
otra órbita. Eso si, si tienes carnet de moto, puedes hacerte con un
MP3 RL (no LT) por sólo 6.815€, lo que lo pone otra vez en juego,
con los mínimos cambios entre las dos versiones, los cuales, te
recuerdo, son básicamente medidas del tren delantero, el pedal de
freno (horrible, si estás acostumbrado a la moto) y la posición de
los intermitentes.
Equipamiento
Estamos hablando de scooters de la gama “casi” más alta de cada una
de las gamas. está claro que las tres marcas tienen todavía un
escalón más arriba: El nuevo SW-T 600, el T-Max 500 y los Gilera
Fuoco o GP 800 son más grandes, más caros y más rápidos que nuestros
protagonistas. Pero las tres marcas consideran a sus 400cc como
vehículos de gama alta y no han racaneado en equipamiento. Por
supuesto, los tres tienen pata de cabra y caballete, salvo el MP3,
al que en utilización normal no le hace falta ninguna de esas cosas
ya que es capaz de bloquear su tren delantero para quedarse de pie.
Aún así, tiene un caballete. Freno de mano, algo básico en cualquier
vehículo automático y que -cuestión de costes- está desapareciendo
en casi todos los scooters inferiores, están presentes en estos
tres. Muy cómodo el de la Yamaha, bajo el puño izquierdo, con una
maneta que se gira hacia atrás y “clava” el freno sin necesidad de
soltar las manos del manillar para accionarlo. Muy automovilístico
el de la Honda, con un pomo escondido sobre tu rodilla derecha.
Según tiras de él va accionándose con el típico “cric-cric” de los
f renos de los coches. Y muy fácil el del Mp3, con un “pedazo” de
palanca justo delante de ti, en el interior del escudo, que se queda
metido dentro y hacia abajo y hacia arriba y un tanto en medio del
espacio del piloto cuando está tirado. Así no te lo olvidas.
Sentados ya en el puesto del pasajero ten encuentras, en los tres
casos, con cuadros muy completos, grandes, bien diseñados y con
mucha información. En los tres casos, y como ya es típico en los
maxiscooters, la inspiración automovilística está clara. Y para
gustos, los cuadros de los scooters, pero me parecen más bonitos y
elegantes los dos japoneses que el italiano, aunque esto, como
comprenderás es una opinión muy subjetiva.
La protección aerodinámica es muy alta, también en los tres casos.
Nuestro Majesty montaba una de las pantallas opcionales que Yamaha
comercializa para ella, más pequeña que la original y ahumada. Aún
así, el Yamaha es un scooter bien diseñado y esta cúpula más pequeña
te quita el aire del cuerpo lo suficiente, aunque en caso de lluvia
o mal tiempo, lógicamente, echarás de menos la original. Pero
también tiene sus ventajas: tengas la talla que tengas ves la
carretera por encima de ella sin estirarte, algo que no pasa, por
ejemplo, en la Honda: entre 1,60 y 1,70 en algún momento tendrás que
mirar justo por el borde de la pantalla o estirarte por encima de
ella. El Mp3 también protege mucho pero el borde de la pantalla es
el peor. Con un reborde grueso, si intentas mirar muy cerca, te
estorba. Y tanto en el SW como en el Mp3 notarás, cuando conduces
rápido, algo de esa sensación de vacío que te “absorbe” hacia
delante, provocado por la pantalla. Te llegas a acostumbrar y no
cansa demasiado, pero en un principio sorprende, ya que es algo que
no notaba desde hace años, en antiguas motos de turismo.
Por último, la capacidad de carga de estos scooters. En los tres
casos, muy considerable. En cuanto a los ocupantes, estos maxis no
son motos: son butacones con ruedas. Muy cómodos, con grandes
asientos bien acolchados...te puedes “repanchingar” como quieras. Un
sólo “pero”: los Mp3 tienen menos espacio para los pies, debido a
que no alargan el suelo hasta los lados de la rueda delantera, como,
por ejemplo, el Majesty o el SW-T. Pero esto, en la versión LT se
agrava por la presencia del enorme pedal de freno en el lado
derecho, que obliga a llevar el pie girado y limita mucho el espacio
para los pies. Bajo el asiento, los tres son capaces de meter dos
cascos. El Piaggio, con doble “puerta” (levantando el asiento y por
la trampilla trasera) se lleva “el premio”. Cabe mucho, se pueden
colocar las cosas y además lleva los cierres eléctricos. El SW-T 400
tiene mucho espacio, aunque es algo bajo en la zona delantera, por
lo que será difícil que los dos cascos que lleves sean integrales.
Lo que no nos parece acorde al nivel del scooter es el cierre: en un
lateral del scooter en vez de desde la cerradura central. El Majesty
si abre su asiento desde el contacto sin sacar la llave. Y el hueco
es grande y ancho, aunque también es algo justo de altura en algunas
zonas.
En marcha
Estos tres grandes scooters pretenden ser vehículos útiles y
cómodos. No son altos y el hueco central para las piernas deja que
te subas muy cómodamente en cualquiera de los tres. El Piaggio tiene
además la ventaja añadida
de que puede estar ya de pie y bloqueado
el tren delantero, por lo que ni siquiera tienes que sujetarlo hasta
que no arranques y des gas. En ese momento, cuando aceleras un poco,
(si estás sentado, ya que tiene un sensor que impide que acelere si
no estás en tu sitio) suena un pitido, el testigo del sistema de
bloqueo del tren delantero parpadea y desconecta ese bloqueo. Si
sigues acelerando no hay más problema: el scooter sale andando y
perfecto. Sólo si cortas gas tendrás que bajar los pies: el Mp3
puede bloquearse de pie pero no lo hace el sólo y cuando no está
bloqueado se cae, como cualquier moto. Resulta divertido (aunque
reconozco que algo arriesgado para la integridad del Piaggio)
“trialear” y bloquearlo con el botón del lado derecho del manillar
cuando te vas a parar sin bajar los pies. Pero ojo, lo hace sólo
cuando está prácticamente parado, por lo que si te adelantas no
bloquea y si no bajas los pies y no lo has bloqueado...ya sabes. Eso
si, te avisa si ha bloqueado con un pitido y encendiendo el testigo,
centrado en el cuadro y muy visible.
Pesa bastante. Tener dos ruedas delanteras es algo que en el
capítulo del peso se nota. Sin embargo rara vez tendrás que
preocuparte, por que con su sistema de bloqueo ni siquiera tendrás
que preocuparte por sujetarlo en los semáforos. Sin embargo, es algo
que condiciona sus prestaciones. Piaggio ha empleado un desarrollo
de transmisión bastante más corto que en sus competidores, lo que le
da una salida tan buena o mejor que sus rivales,
aunque a costa de
perder algo de velocidad punta. Es un scooter muy manejable. Gira
más de lo que a primera vista puede parecer. En marcha las
sensaciones son curiosas. Muy similares a la de cualquier moto, en
marcha la sensación es de ligereza y de buenas geometrías de
dirección. Puedes tumbar mucho, da confianza y sólo en curvas muy
rápidas y bacheadas notas que la dirección no se comporta como la de
cualquier moto. Pero no sólo no es una mala sensación: si llegas a
obligarle a que deslice de delante (que no es fácil, tienes el doble
de goma que en cualquier moto) apreciarás todas las ventajas del
Mp3, ya que no intenta cerrar la dirección y tirarte, como ocurriría
con otro vehículo de dos ruedas. Mantiene “el tipo”, le notas “ que
se va” pero como no se cierra de delante puede corregir
tranquilamente, cerrar el gas, levantarlo un poco y continuar.
En ciudad es ágil. Sólo tendrás que vigilar los bordillos si vas
aprovechando el espacio entre este y los coches atascados; no es
difícil pisar el bordillo si te despistas e intentas que el escudo
vaya por encima de la acera, como con cualquier otro scooter. Y en
este caso si que te juegas el físico. A pesar de eso, como gira bien
y acelera mucho es perfectamente comparable en el entorno urbano a
cualquier scooter de su categoría. En carretera corre bastante, no
tanto como el Majesty o el SW-T, ya que sus casi 240 Kgs se notan.
Vibra un poco, además, cuando vas rápido, pero tiene un aplomo
difícilmente igualable en curvas. Eso si, sobre buen asfalto, porque
las suspensiones son algo “rebotonas”. Y en cuanto a los frenos,
desde luego, no está a la altura de sus rivales en esta comparativa.
Lo primero a tener en cuenta es su “doble mando”, con las dos
manetas típicas de cualquier scooter, con los frenos delanteros en
el lado derecho y el trasero en la maneta izquierda. Pero además
lleva un pedal de freno en el suelo, algo a lo que la homologación
como “triciclo a motor” le obliga para poder conducirse con carnet
de coche. Y la verdad, si puede evitar usarlo, no lo uses. No tienes
tacto con el, o frenas una barbaridad o no paras. Y sobre todo, si
intentas “usarlo todo”, manetas y pedal, te encontrarás con la
desagradable sensación de que con la fuerza del pedal del pies estás
“separando” las manetas y al apretar las manetas se te levanta el
pedal de freno: y el scooter sin parar.
El Honda SW-T 400 intenta jugar en otra liga. Si bien por
prestaciones, tamaño o cilindrada es perfectamente comparable con el
Mp3 o el Majesty, su motor bicilíndrico le otorga ciertas ventajas.
Es mucho más suave, mucho más “fino” en su funcionamiento que el
Piaggio y que el Yamaha. La posición del conductor es amplia, con un
enorme sitio para las piernas y para poner los pies como quieras. El
suelo se eleva por delante para poder llevar los pies “estilo custom”, las manos van algo elevadas, con un manillar un poco
elevado, no muy ancho y un “butacón” por asiento amplio y mullido.
Es un scooter pesado, cuando vas a levantarlo de la pata de cabra es
algo que llama la atención y es que si miras su ficha técnica, con
247 Kgs declarados en orden de marcha, es el más pesado de nuestros
tres protagonistas. Eso si, con el motor arrancado, y en cuanto
inicias la marcha, se acabaron los kilos.
No hay vibraciones, toses, brusquedades...todo es suave y agradable.
El sonido del motor es algo más agudo que en sus rivales, prueba de
que el motor no es de un sólo cilindro. El motor responde con
potencia desde muy abajo, gira bastante y el asiento, con poca
altura al suelo hace que se maniobre bien a pesar de sus kilos.
Cuando vas a parar llama la atención su capacidad de retención, por
encima de la de los otros participantes en esta prueba: el motor
bicilíndrico sujeta al SW-T cuando cortas gas bastante más que los monocilíndricos y además su sistema de frenos CBS (Combined Brake
System) ayuda a detener al Honda con mucha eficacia y muy buen
tacto. está bien equilibrado y aunque seas poco amigo de estos
sistemas combinados (como yo) no es fácil pillarle en un renuncio,
puesto que el tacto y el equilibrio entre ambas manetas está muy
logrado.
En la carretera mantiene ese rodar suave y dulce. Corre mucho y
acelera con contundencia. En curvas se mueve bien, resulta noble y
divertido de conducir. Sólo a muy alta velocidad y con baches puede
hacerte algún extraño, pero ¿que scooter no lo haría? Sin embargo en
rectas, a pesar de ser el más potente de la comparativa no es el más
rápido: su peso le penaliza y, como en el caso del Piaggio,
con
tantos kilos, el desarrollo empleado es algo más corto que en el Yamaha y por ello no es capaz de alcanzarle en velocidad punta. Eso
si, sólo debe preocuparte si lo quieres para hacer carreras, por que
la diferencia no es significativa y en cualquier caso puedes verle a
más de 160 Km/h con facilidad.
Por tanto, en el tema de las prestaciones, si el Honda ocupa el
segundo peldaño del podium y el Mp3 el tercero, el Majesty,
sorprendentemente es el más rápido. Cierto que no es el más potente,
honor que recae en el Honda, pero sus 201 Kgs en orden de marcha lo
convierten en un peso pluma comparado con sus rivales y de ello se
sirve para aprovechar mejor sus 34Cv. Y no sólo se nota en
velocidad, si no que a pesar de ocupar más o menos el mismo espacio
que el Honda tienes, desde que te subes en él la sensación de que es
mucho más pequeño. Eso sí, la suavidad de marcha del Honda no se
consigue con este motor monocilíndrico. No es tan “rudo” como el
Piaggio, pero tampoco es tan dulce como el SW. En la carretera es
rápido, estable y noble. Muy divertido, la posición de conducción es
algo más sport que en sus rivales. Llevas las manos muy bajas, los
pies con tanto espacio como en el Honda y siempre la sensación de
que el motor va más “suelto” que el de sus rivales, con facilidad
para subir de vueltas y que esas vueltas se transforman en velocidad
más deprisa: es decir, un desarrollo bastante más largo. En curvas
es muy noble, los frenos, con menor poder de retención que en el
Honda pero más que en el Piaggio si que ganan a sus dos rivales en
tacto: no hay sistema combinado y cada maneta actúa sobre uno de los
trenes a la manera convencional y eso, en frenadas fuertes, da
confianza.
Conclusiones
Seguramente, si yo estuviese leyendo una prueba comparativa de este
tipo, con idea de informarme para elegir una de estas motos,
esperaría que alguien me dijese algo tan sencillo como “esta es la
mejor”. Pero por suerte, hoy en día eso es muy difícil, hablando de scooters de este nivel y cada uno de los tres scooters enfrentados
tiene muchas ventajas. Tendrá que ser cada uno el que valore los
aspectos positivos (y los pocos negativos) que cada uno de ellos
aporta y, con ese análisis, decidir cual es el que mejor se adapta a
tus necesidades.
El Yamaha, representante de los scooters más tradicionales demuestra
que no necesitas más de un cilindro o más ruedas de las normales
para tener un magnífico vehículo. Rápido, cómodo, ágil, con
suficiente hueco bajo su asiento, bien acabado y equipado...
¿necesitas más en un scooter? Tiene además una ventaja añadida: su
precio, por debajo del de sus rivales. Eso sí, no llega a la
suavidad del Honda o a la incomparable estabilidad del tren
delantero del Mp3.
El Piaggio es un rival difícil. Partiendo de la base de que es el
único scooter de más de 125 (junto con sus hermanos de gama de 250 y
próximo 300) que puedes conducir con carnet de coche, tiene ya mucho
ganado. Y si tienes carnet de moto hay un magnífico Mp3 400RL que
mejora a este LT en varios aspectos: no tiene el engorroso pedal de
freno y vale mucho más barato, llevándolo al nivel del Majesty. Y no
te olvides de que el tren delantero doble es un plus de seguridad
muy importante, por lo que a pesar de ser menos “fino” que sus
rivales, también tiene sus argumentos.
Por último, el Honda SW-T 400, cuyos mejores argumentos se
demuestran en cuanto lo arrancas: suave, preciso en sus mandos, muy
bien acabado y el más cómodo de todos para hacer kilómetros. Pero
esas ventajas, en gran parte debidas a su motor de dos cilindros, se
pagan. Un precio alto y unos “kilitos de más” son el peaje a pagar,
aunque si vas a hacer carretera seguramente el primero de ellos te
compense y el segundo ni lo notes, salvo a la hora de levantarlo de
su pata de cabra.
Prueba y Redacción: Daniel Navarro “DaniRacing”
Colaboran: Ignacio Rodríguez y Salvador Parra”
Fotografía: Miguel Méndez
Diciembre 2010
Equipamiento probador (DaniRacing)
Casco: LS2 Modular
Chaqueta: Halvarssons
Guantes: Hebo
Botas: Axo
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