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NO HAY COLOR Cada fábrica tiene su “misión” y sus señas de identidad en el mercado. Así, por ejemplo, Kawasaki suele desarrollar las motos más rápidas del mundo, Ducati tiene modelos que explotan su temperamento latino, con un diseño de unos motores muy especiales… y así podríamos seguir con todas las grandes marcas del mercado. Honda, al ser el mayor fabricante, no podía ser menos, y ha hecho de la tecnología y la seguridad sus estandartes desde hace ya muchos años. No olvidemos que fue la primera japonesa en presentar un ABS específico para moto con la Pan Euro en el 92, que fue más o menos cuando también presentó el primer sistema de frenada combinada con autorregulación hidráulica. Lo de la frenada combinada no es nada nuevo, puesto que Moto Guzzi ya lo tenía a finales de los 70 y durante los 80. Después, se ha vuelto muy habitual en motos urbanas y sobre todo en scooters. Eso de que las dos ruedas frenen al tiempo y con la misma fuerza es muy interesante cara a la seguridad, puesto que evita cargar demasiado una de las ruedas (normalmente la delantera, sobre todo si hablamos de motos de marchas) y el neumático puede perder agarre, con todo lo que ello puede acarrear. Es decir, que la rueda delantera resbale y la moto se caiga.
Como sabrán los más aficionados, este es uno de los motivos más habituales de caídas en carreras, sobre todo cuando ha llovido o el asfalto no tiene mucha temperatura. Por lo tanto, a priori parece un sistema que tendría buen rendimiento en modelos deportivos o incluso totalmente “racing”. No obstante, nunca ha llegado a calar en este tipo de motos por varios motivos. Uno, es que no permite modular la frenada, lo cual lógicamente no les gusta los pilotos. Dos, es que una de las ventajas intrínsecas al sistema tradicional (es decir, que las dos ruedas frenan de forma independiente) es que en circuito o en conducción muy deportiva se presiona solamente la maneta, actuando sólo sobre la rueda delantera. De esta forma la horquilla se comprime y automáticamente se reduce la distancia entre ejes, lo que facilita enormemente la entrada en curvas. En tercer puesto podríamos citar que de esta forma toda la frenada es muy intuitiva y el motorista o piloto “nota” perfectamente la rueda delantera. No obstante, la marca del ala dorada llevaba ya años experimentando y desarrollando sobre modelos de carreras- lo primero que recuerdo al respecto es la RC45 de Kocinski cuando ganó el Campeonato del Mundo de Superbike a mediados de los 90- la forma de incorporar toda las ventajas de la frenada combinada evitando sus problemas. Como decíamos arriba, Honda incorporó ya un sistema en un modelo sport (concretamente, la CBR 1000 F) en el año 92 con frenada combinada hidráulica. No obstante, este presentó algún problema debido a la complejidad de toda la “fontanería” de latiguillos y válvulas mecánicas que incorporaba. Se mejoró el sistema, presentando una nueva evolución, pero a el año pasado ya se anunció que la principal novedad de la gama deportiva de Honda sería, precisamente, la incorporación de un novedoso y en la práctica revolucionario sistema de frenada combinada electrónica que además trabajaría junto con el ABS para evitar todo tipo de bloqueos y sustos incluso las frenadas más apuradas. No obstante, muchos dudaban de la efectividad de un sistema que, hasta este momento, solamente se aplicaba a modelos urbanos y más o menos turísticos. Pero, ¿qué tal funcionarían en una superbike y una supersport?
Mayo 2009 Prueba y Redacción: David García de Navarrete |
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