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ESTILO AMERICANO Con un sonido realmente estudiado para mantener ese retumbar tan especial de las Harley a pesar de toda la tecnología que incorpora- tan diferente al clasicismo técnico de los grandes Big Twin-, este motor es contundente pero suave, con un embrague realmente dosificable - aunque, como siempre en la Harley, con una maneta y unos puños demasiado anchos para manos “normales”- y unos escapes de nueva factura. Mientras que en anteriores versiones casi siempre ambas salidas discurrían por un lateral, ahora se ha optado por tubos de perfil cuadrado y colocar una a cada lado. Bastante bajas, por cierto. El chasís es el ya conocido doble cuna con un gigantesco neumático de 240 mm de ancho detrás- algo que ya habíamos visto en anteriores V-Rod como la Night Special- y que tiene efectos ya conocidos: proporcionar un aspecto de dragster visualmente demoledor vista por detrás, pero que dinámicamente la convierte en algo torpe sobre todo a velocidades bajas o medias. Cuando ruedas rápido el problema se difumina y proporciona goma en contacto con el suelo más que suficiente para acelerar sin problemas con la tracción siempre asegurada. Además, en cualquier curva los reposapiés arrastran por el asfalto sin piedad, lo que te da la sensación de estar haciendo algo realmente grande cuando los responsables en realidad son la buena estabilidad de esta Harley y la escasísima distancia libre al suelo. Por otro lado, y como es lógico con más potencia y par, era necesario asegurar la amortiguación para que soportarse el empuje y las frenadas de las nuevas prestaciones. Por eso, delante se ha optado por una masiva horquilla invertida que antes sólo habíamos visto, que recordemos, en la Street Rod. Resulta mucho más rígida y consigue una dirección más precisa que en anteriores modelos. También para ello las llantas son de cinco brazos diseñados para lograr combinar ligereza con una estética custom de la mejor forma posible. Además, dejan pasar bien el viento a través de ellas, no como las semi lenticulares de las primeras generaciones de V-Rod que cuando eran empujadas por el viento lateral llegaban a dar serios problemas de estabilidad. En cuanto a cambios estéticos característicos de esta Muscle, encontramos un nuevo asiento de dos niveles que sigue alojando debajo de sí – el destinado al conductor, por supuesto-el depósito de gasolina. Lo curioso es que sigue sin tener ningún tipo de llave, fijándose solamente por un tetón encajado en una pieza de goma. Por lo tanto, sólo tienes que llegar, tirar de él y desenroscar el tapón que va a rosca. Demasiado fácil para que algún graciosillo que pueda hacer una faena.
Se ha reubicado la cerradura con el conmutador del contacto, que ahora se sitúa en el lateral delantero, justo al lado de la pipa de la dirección. Mucho más cómodo que antes, que se encontraba justo encima de los codos del escape y la llave terminaba siempre sobre el metal caliente, con el consiguiente daño para los llaveros. Y, como siempre en Harley, el bloqueo de la dirección va en una cerradura aparte. Lo que no cambia es la disposición de las piñas, con sus botones grandes y engorrosos de manejar sobre todo con guantes de invierno, y los mandos de intermitentes divididos en dos, uno a cada lado.
Lo destacable: - Diseño. - Motor. - Comportamiento de la nueva horquilla invertida. - Finura de funcionamiento (dentro de que es una custom, claro). - Transmisión por Correa.
Lo mejorable: - Distancia libre al suelo. - Comportamiento dinámico lastrado por exceso de goma trasera. - Aerodinámica. - Autonomía. - Asiento y tapón de gasolina sin cerradura.
Mayo 2009 Prueba y Redacción: David García de Navarrete. |
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