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DEPORTIVA A LA AMERICANA Nunca una Harley ha sido como cualquier otra moto, y esta XR no podía ni quería ser diferente en este respecto. Cuando te montas en una de ellas tienes que acostumbrarse al sitio siempre peculiar donde se coloca la llave de contacto, sus manetas anchas, su particular tacto de embrague (que se ha suavizado y mejorado espectacularmente durante los últimos tres años) y su cambio algo tosco y con muchos salto entre marchas. Por supuesto, por no hablar de una posición que, incluso en modelos “deportivos” como este, siempre tienen cierto toque custom. Aquí el asiento está a una buena altura (más que una Sporster convencional, 742 mm), su tacto es muy firme lo cual es bueno para un uso sport pero no tanto para los que busquen hacer kilómetros con ella, las estriberas algo retrasadas y altas y el manillar bastante ancho, por lo que la ergonomía general necesita un proceso de adaptación. Como la verdad es que tanto el tacto del motor como la posición te incitan, tras unos cuantos kilómetros, a “darle al mango” y a aventurarte en alguna carretera revirada a ver qué tal va esta XR, eso es lo que hacemos. La estrechez del chasis y del asiento permite moverte con bastante facilidad una vez te has acostumbrado a la peculiar posición. La horquilla tiene los hidráulicos con un tarado bastante duro, así como también los amortiguadores traseros que sí son regulables. Por lo tanto, es realmente estable sobre todo en curvones y zonas enlazadas siempre y cuando el asfalto esté en buenas condiciones. Si no es así, tiende a ser algo rebotona. El motor se siente infinitamente más poderoso y rabioso que su homólogo custom, pero no puedes tratarlo como al de una deportiva convencional, incluso si nos referimos a grandes bicilíndricas. Primero porque tiene cinco marchas en vez de seis, y después porque los saltos entre marchas y el tacto algo duro del cambio exige otra técnica. Así, con una excelente capacidad de empuje y motricidad (aunque algo tosca, pero a esto te acostumbras con cierta rapidez) es mejor intentar no cambiar de marcha en esa zona de curvas enlazadas y hacer las trazadas muy limpias manteniendo el tacómetro a un régimen medio. A esto ayuda una dosificación de embrague muy mejorada respecto a modelos anteriores… aunque, repito, se necesita cierta (bastante) fuerza y experiencia en motos grandes. En cuanto a la velocidad punta, llega la frontera de los 200 km/h, por supuesto siempre y cuando seas capaz de soportar el endiablado azote del viento que intenta arrancar la cabeza a partir de los 160. Como intentes mantener mucho tiempo esa velocidad, te aseguro que sacarás un cuello que dejará al del mismísimo Tyson a la altura del de un tierno jilguerillo.
Lo destacable: - Diseño. - Evolución del motor. - Frenada efectiva. - Es una Harley Davidson. - Basculante.
Lo mejorable: - Aerodinámica. - Tacto del cambio mejorable. - Peso. - Manetas anchas. - Vibraciones a ciertos regímenes.
Diciembre 2008 Prueba y Redacción: David G. de Navarrete |
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