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¡PEDAZO DE MOTOR! Para empezar, hablemos de lo que más interesa desde un primer momento, habida cuenta que es un scooter que hará historia por su cilindrada. O sea, el motor. Se trata de un bicilíndrico en V con los cilindros a 90 grados, que es la apertura entre cilindros que permite un equilibrado “natural” entre los pistonazos generados por este tipo de motores de gran cilindrada unitaria. No en balde es la estructura usada por la marca italiana bicilíndrica por excelencia- por supuesto estamos hablando de Ducati- desde hace ya décadas en todos sus modelos, entre los que se encuentran (como seguro que sabes) varias campeonas del mundo de Superbikes.
Sigamos. El cambio es totalmente automático, por lo que no cuenta con el cambio secuencial al estilo de su rival más directa, la Suzuki Burgman, o de su “prima” la Aprilia Mana 850. Es decir, es un scooter clásico a este respecto, en el que no tienes más que acelerar o decelerar con el acelerador, ¡con cuidado, eso sí, que corre mucho! Su estructura y cantidad de cilindros solo proporcionan ventajas, excepto el tamaño. Un V2 es más grande que un monocilíndrico (lógico: tiene el doble de cilindros) y no tan compacto como un “twin” en línea, al estilo del usado en la Yamaha T-Max, por lo que hay que sacrificar espacio en el hueco bajo el asiento, que realmente en este modelo se muestra algo escaso para un “mega” de estas dimensiones. Solo cabe un casco y algo más, que si lo comparamos con la insondable capacidad de su única rival posible (de nuevo la Suzuki Burgman 650), donde caben dos cascos integrales y queda sitio libre, no es muy grande, la verdad.
Junio 2008 Prueba y Redacción: D.G.N. Fotografía: Myriam Chirousse |
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