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MULTIUSO Sin duda, una de las grandes ventajas de los megascooter, y por lo que han llegado a hacerse con una parcela tan importante de mercado y todo un nutrido grupo de incondicionales seguidores, es por su polivalencia. Si eres rutero, o simplemente, un motorista que busca excursiones más o menos largas de fin de semana, y además eres de los que se mueve en moto todos los días, rápidamente encuentras las grandes ventajas a una moto automática, que es como prácticamente podríamos llamar a esta Gilera. Como ya hemos dicho, su capacidad de carga es menor que en la competencia, pero aún así cumple correctamente a este respecto, al poder transportar ahí dentro algún maletín, mochilas, bolsa del gimnasio, etc. En un uso urbano (o diario si tienes la suerte de poder ir a trabajar sin apenas entrar en la urbe) es muy cómodo, pero su peso y altura del asiento hacen que sea más que recomendable tener bastante experiencia en “motos gordas”. Además su inmediato y poderoso tacto de acelerador también obliga a manejar el puño derecho con manos de pianista, sobre todo en asfalto húmedo o con poco agarre. Notar como la rueda trasera desliza si giras el acelerador con ganas es muy fácil, y si no estás preparado tanto peso y envergadura te pueden llevar a un, digamos, “momento problemático”. No estaría mal que incorporase, como ya lo hacen cada vez más modelos, un sistema de curva de potencia variable para poder elegir la mejor dependiendo de cada circunstancia. En carretera, la verdad es que te preguntas si es realmente necesario comprarte una super rutera existiendo modelos como la GP. La velocidad máxima declarada ronda los 180 por hora (dato que si pudimos comprobar cuando probamos la Aprilia Mana 850, con motor prácticamente igual), pero a la hora de la verdad en esta Gilera se puede ver pasar el velocímetro de 200. Eso si, en una relativamente larga cuesta con una cierta inclinación, pero tampoco hacía falta coger mucha “carrerilla” para alcanzarla. Y lo mejor es que a esta velocidad apenas notaba movimientos parásitos, flotaciones o similares, tan habituales en otros maxiscooters.
El motor muestra en este terreno más ventajas, porque a pesar de su poderío, los consumos son realmente contenidos. A velocidades legales ronda los 5 litros, pero si vas más rápido, o en conducción mixta autopista- carretera-puerto de montaña, donde lógicamente los consumos aumentan, es difícil pasar de los 6´5. Por cierto, hablando de puertos, en zona de curvas también disfrutas de la GP, aunque disfrutarás más cuanto más amplias sean las curvas y mejor sea el asfalto. Su buen chasis, imponente tracción y tacto de acelerador y correcta amortiguación, la convierten en tremendamente efectiva a la hora de afrontar curvones sin cortar gas. Pero en curvas muy lentas y enlazadas, los casi 300 kilos de peso y la longitud entre ejes pasan factura. Es muy física de meter y de cambiar de trazada, algo que por otro lado ya te esperas en un vehículo así. El truco aquí está en cogerle el tacto al acelerador e intentar aprovechar dentro de lo posible la tracción para seguir la trazada buena. La horquilla tiende a hundirse demasiado al estar tarada un poco blanda, por lo que si abusas del freno perderás fluidez, además de poder quedarte sin tracción al desconectar el variador a menos de cierta velocidad, como en todo scooter. Si animas mucho el ritmo, es más que posible que comiences a rozar el caballete, momento en el que te tienes que empezar a andar con cuidado porque quizás vas a un ritmo que no es el de un maxiscooter.
Junio 2008 Prueba y Redacción: D.G.N. Fotografía: Myriam Chirousse |
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