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EL NUEVO MONSTRUO La anterior 695 se notaba estrecha y manejable, pero realmente las 696 lo es aún más. No solamente es que pese siete kilos menos, sino que es más estrecha y la notas más compacta. El motor cobra vida con ese característico e inconfundible suave bramar de los motores Ducati con una suavidad mejorada cada año, y que ahora ha subido otro peldaño. Montas en ella y presionas la maneta de embrague para meter primera “¿Algo se ha roto?”, piensas, “porque esto no presiona nada”. Te equivocas, si que presiona. Lo que ocurre es que parte de la evolución de este nuevo modelo, como hemos dicho, ha sido hacerlo más suave y fácil de llevar, y uno de los elementos optimizados ha sido el funcionamiento del embrague hidráulico. Es tan suave que al principio apenas tienes tacto, claro que a lo bueno te acostumbras pronto, y a los pocos kilómetros compruebas que su suave funcionamiento, complementado por un tacto de motor absolutamente ejemplar, logra maravillas. Empiezas a rodar. Rápidamente te fijas que el cuadro de relojes es totalmente nuevo, de líneas totalmente futuristas y similar al de la 1098. Todo detalle más o menos retro, que antes era una de sus características más remarcables, ha desaparecido. Los clásicos relojes redondos de fondo blanco han dejado paso a una pantalla rectangular totalmente digital que al dar el contacto te saluda con el nombre del modelo y un chequeo general de la electrónica. Un diagrama de barras indica las revoluciones y también puedes ver todo tipo de datos según vas presionando un botón situado en la piña izquierda: tensión de la batería, reserva, consumo, etc.
La ergonomía ya no es aquella extrañísima que sorprendió a todos los periodistas (y a los usuarios, claro) que la probaban en la 620 y que se ha mantenido estos años con la 695, pero desde luego tampoco es muy convencional. El manillar sigue siendo tan corto que obliga a una posición de tronco inclinado hacia delante (también así se mejora el control sobre el tren delantero) y sigue resultando algo particular, pero ha mejorado. El desmodrónico en L ya había alcanzado unas cotas de suavidad y motricidad admirables en el anterior modelo, pero puedo asegurarte que ahora es mejor. Proporcionando ya 80 caballos a 9000 revoluciones la potencia pura ya es respetable, pero la suave contundencia de su entrega es simplemente perfecta para cualquier tipo de conducción, desde la más turística y tranquila hasta una realmente deportiva en que puedes “ducatear” aprovechando sus tremendamente efectivos medios y combinando la dosificación del embrague con el puño del acelerador para hacerte tramos enteros de curvas casi sin cambiar. Algo difícil para una moto de su cilindrada, pero que la Monster logra pasar con nota.
Pero no olvidemos que también las Monster se han convertido en todo un símbolo de la rebeldía urbana. No tiene más que darse una vuelta por alguna ciudad italiana como Roma para darte cuenta del impacto social que este modelo. Por tanto, su comportamiento urbano también es importante y aquí también la Ducati ha mejorado. Su posición sigue sin ser nada cómoda para manejarte entre los atascos, pero el ángulo de giro y el excelente tacto del motor la permite ser una alternativa elegante y mucho más “señorial” que un simple scooter o cualquier moto urbana.
Junio 2008 Prueba y Redacción:N. D.G. |
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