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EL EQUILIBRIO En el salón de la Moto de Barcelona del 2006 pudimos ver toda una batería de novedades de la marca española… que en aquel momento ya no lo era porque había sido absorbida por el gigante italiano Piaggio. Gran parte de ellas eran unos ejercicios de estilo-el tiempo ha demostrado que parte de la misión de Derbi en el grupo es desarrollar los modelos más innovadores e impactantes del grupo – entre los que destacaba un divertido y curioso scooter de 50 cm³ denominado Rambla. Sus formas tenían un toque retro-futurista, que recordaban a los scooters más modernos de finales de los 80, con ciertas similitudes a lo más evolucionado aquellos años que era la Honda Helix 250. Pero cuando en su momento se anunció la presentación, casi dos años más tarde, la sorpresa fue que la versión definitiva nada tenía que ver con aquel “concept- scooter” del primer Motoh! Los chicos de la prensa nos encontramos con un modelo de líneas claramente deportivas, sobre todo en su impresionante color negro, que era básicamente una “readaptación” de las exitosas Sportcity de Aprilia, que por cierto poco después subía hasta 300 cm³ y pasaba a apellidarse Cube. Por lo tanto, frente un ejercicio de estilo con aires “ochenteros” se pasaba a una apuesta más segura, pero desde luego más deportiva, elegante y estilizada. Así, nos encontramos con un escúter que combina esas líneas atractivas para todo tipo de usuario (es prácticamente imposible encontrar a alguien que no le guste esta Derbi) y que además se mueve perfectamente en todo tipo de superficies y de usos. ¿Cómo se consigue esta capacidad mágica de hacerlo todo y, básicamente, hacerlo bien? Pues aquí te lo explicamos. EQUILIBRIO
Así, empecemos por el propulsor. Se trata de un monocilíndrico de- por supuesto teniendo en cuenta los tiempos que corren-4 tiempos alimentado por inyección electrónica con una cilindrada real de 244cc y unas cotas internas de 72X60mm. La potencia que proporciona es de 22,5 CV con un excelente par, lo que redunda en un impecable tacto de acelerador (sobre todo una vez tensamos el cable del puño a nuestro gusto) que te permite controlar la respuesta del motor y la trazada en todo momento. Por supuesto, la termodinámica y la electrónica le permiten cumplir holgadamente las normas Euro3 y, como hemos dicho, con casi 23 caballos permite mantener buenas medias en carretera (esto, como en todo scooter, depende mucho de la carga y el perfil del terreno) con puntas superiores a los 130 km/h, lo que no está nada mal. Además, teniendo en cuenta que su peso es de 146 kilos, también la aceleración y las recuperaciones son buenas. El chasis es un doble cuna tubular de acero que proporciona buena rigidez según pudimos comprobar en los asfaltos bacheados que algunos ayuntamientos nos “regalan”, sobre todo en las rotondas más complicadas. Claro que hay que tener en cuenta que se ve ayudado por unas medidas de llantas que, como el resto de la moto, se sitúan en el punto ideal para ofrecer un comportamiento perfecto para el uso al que está destinado esta Rambla.
Pasemos a la amortiguación. Delante equipa un horquilla que hubiera sido digna de una deportiva de hace 10 años, con barras de 35 mm y un reglaje que combina acertadamente cierta solidez con la amortiguación y comodidad necesarios para usarla todos los días. Detrás tenemos dos amortiguadores regulables en precarga de muelle, con un comportamiento similar. En cuanto a los frenos, aparte de latiguillos metálicos de serie, incorpora dos discos delanteros de 260 mm más uno trasero de 220. Como verás, una equipación envidiaría algún modelo de superior cilindrada… y precio. LA CARGA JUSTA
Hablemos de la ergonomía. El piloto va realmente cómodo, con una buena protección del escudo junto con la pequeña cúpula ahumada que equipa de serie, aunque el conjunto resulta algo estrecho lo que penaliza la protección aerodinámica en tramos rápido a cambio de favorecer la agilidad en atascos y similares. El pasajero tampoco se puede quejar, porque dispone de un asiento suficientemente ancho mullido con unas estupendas estriberas de táctiles y acolchadas con goma para absorber las vibraciones. La capacidad de su depósito es más bien pequeña- 7,5 l- lo que con un consumo que ronda los 4,1 l de media llegamos casi a los 190 km de autonomía. No es espectacular, sobre todo teniendo en cuenta que en el cuadro de relojes (donde podemos encontrar información de la velocidad, la hora, todo los testigos, etc) también se ha instalado un eficaz medidor de gasolina que nos avisa bastante antes de que debemos visitar el surtidor más próximo. Así, esta Derbi 250 es un modelo elegante y realmente bonito, que tanto por motor como por parte ciclo no defraudará a nadie aunque, eso sí, tiene una capacidad de carga muy limitada. No obstante, para un uso urbano e interurbano quizá no busques el hueco insondable de una Burgman 650, y quizás sí agilidad, potencia, estabilidad y unas líneas atractivas. Lo mejor para pasear por la Rambla, por la Gran Vía, o por el casco urbano de Valencia, Bilbao, Sevilla o donde te dé la gana.
Lo destacable: - Motor potente y suave. - Buenos consumos para sus prestaciones. - Velocidad punta. - Estética atractiva. - Agilidad. - Estabilidad y comportamiento general.
Lo mejorable: - Capacidad del hueco bajo el asiento. - Capacidad de la guantera. - Protección aerodinámica (sobre todo para los más altos). - Retrovisores muy básicos.
Mayo 2009 |
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