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EQUILIBRIO Normalmente, cuando un vehículo de dos ruedas-ya sea moto o scooter- rinde bien en la vida diaria y en el medio urbano, suele no ser atractivo. Por el contrario, las alucinantes super deportivas, las aparatosas y preciosas custom o incluso los megascooter de gran cilindrada, son difíciles, pesadas y poco útiles como vehículo ágil y utilitario, aunque lo compensan con creces en carretera abierta. No obstante, esta Rambla corre lo suficiente en carretera pero resulta ágil y estable en ciudad. Eso se consigue combinando un excelente motor de última generación con una parte ciclo de comportamiento básicamente sin ninguna fisura. Así, empecemos por el propulsor. Se trata de un monocilíndrico de- por supuesto teniendo en cuenta los tiempos que corren-4 tiempos alimentado por inyección electrónica con una cilindrada real de 244cc y unas cotas internas de 72X60mm. La potencia que proporciona es de 22,5 CV con un excelente par, lo que redunda en un impecable tacto de acelerador (sobre todo una vez tensamos el cable del puño a nuestro gusto) que te permite controlar la respuesta del motor y la trazada en todo momento. Por supuesto, la termodinámica y la electrónica le permiten cumplir holgadamente las normas Euro3 y, como hemos dicho, con casi 23 caballos permite mantener buenas medias en carretera (esto, como en todo scooter, depende mucho de la carga y el perfil del terreno) con puntas superiores a los 130 km/h, lo que no está nada mal. Además, teniendo en cuenta que su peso es de 146 kilos, también la aceleración y las recuperaciones son buenas. El chasis es un doble cuna tubular de acero que proporciona buena rigidez según pudimos comprobar en los asfaltos bacheados que algunos ayuntamientos nos “regalan”, sobre todo en las rotondas más complicadas. Claro que hay que tener en cuenta que se ve ayudado por unas medidas de llantas que, como el resto de la moto, se sitúan en el punto ideal para ofrecer un comportamiento perfecto para el uso al que está destinado esta Rambla.
Pasemos a la amortiguación. Delante equipa un horquilla que hubiera sido digna de una deportiva de hace 10 años, con barras de 35 mm y un reglaje que combina acertadamente cierta solidez con la amortiguación y comodidad necesarios para usarla todos los días. Detrás tenemos dos amortiguadores regulables en precarga de muelle, con un comportamiento similar. En cuanto a los frenos, aparte de latiguillos metálicos de serie, incorpora dos discos delanteros de 260 mm más uno trasero de 220. Como verás, una equipación envidiaría algún modelo de superior cilindrada… y precio.
Mayo 2009 |
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