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¡ YA VALE! ¡ VAMOS A RODAR! En motos con tantísima técnica y “gadgets” tiendes a perderte explicando todas sus características y fantásticos inventos, por lo que al final casi no te queda tiempo de decir lo que realmente le importa al lector (o sea, a ti): cómo va la moto. Pues realmente es una moto muy especial. Muy alta de asiento, te acoplas a ella con cierta facilidad porque su posición no es tan radicalmente racing e incómoda como en otros modelos. El “habitáculo” del piloto es relativamente amplio y, además, recuerda que gran parte de los elementos más importantes para la ergonomía-semimanillares y estriberas-son regulables. Presionas el motor de arranque, que inmediatamente te transmite el característico retumbar de un boxer BMW con su también inconfundible balanceo lateral. Si estás acostumbrado al zumbar y total ausencia de vibraciones de pequeñas tetracilíndricas deberás acostumbrarte a un gran bicilíndrico. Al salir rodando, a bajas revoluciones lo cierto es que se nota que esta HP2 no está cómoda. Se ha diseñado para circuito y ese es su entorno natural. Cuando le subes de vueltas sientes como los dos gigantescos pistones van equilibrando sus fuerzas y todo rueda mucho mejor.
El boxer parece subir de vueltas hasta el infinito y cuando le coges el truco al cambio semiautomático se convierte en una verdadera adicción. Roscar el acelerador a tope y sin cortar un milímetro meter la siguiente marcha es el colmo del gozo si realmente te gusta la conducción deportiva. No pierdes prácticamente revoluciones -si lo haces con embrague convencional fácilmente pierdes 2000 para el siguiente cambio- y logras un empuje descomunal. 133 CV no son los 180 de las grandes tetracilíndricas japonesas o los 160 de la 1098, pero su entrega en tan, digamos, poderosa, que “cunden” mucho. No hay que cegarse con las cifras máximas, y aquí tenemos un buen ejemplo. Todo esto, que parece muy bonito, tiene su contraprestación en que esta BMW es una moto que necesita mucha experiencia en pilotaje de motos deportivas y, a ser posible, bicilíndricas grandes, y una puesta a punto bastante cuidadosa. El poderoso empuje de los más de 130 caballos y, lo que es más importante, de su poderoso par, tienden a comprimir la amortiguación trasera y todo lo que ello conlleva: balanceos al descomprimirse y problemas de tracción. Pero claro, para eso BMW ha recurrido a lo mejor de lo mejor.
Repito, y conviene no olvidarlo: es una moto que requiere experiencia y buen tacto, pero hay que quitarse el sombrero ante lo que han sido capaces los chicos de BMW. Además, parece increíble como con unos colores tan discretos como el blanco y azul característicos de la marca, tenga un atractivo tal que logre fijar todas las miradas al pasar. Sus aleteados cilindros laterales con refuerzos de carbono, su puntiagudo escape central y esa indescriptible sensación de “moto de lujo” que destila logran un modelo sorprendentemente atractivo para el gran público. Siempre te esperas que con una moto así se te acerque algún grupo de motoristas para interesarse por algo tan exótico, pero te sorprende que un grupo de quinceañeras sobre unos scooter se deshagan en elogios ante ella y te pregunten si puedes darle una vuelta “No, lo siento, es que es una moto de carreras y es monoplaza ¿No ves que no tiene asiento trasero?”, les respondes. Tras fruncir el ceño, se quedan mirándola un buen rato más. Sin duda ésta es la primera y la última moto que verás así. La próxima S 1000 RR será la auténtica superbike alemana, tetra cilíndrica y con casi 200 caballos, pero esta HP2 Sport perdurará en el recuerdo como el bóxer más rabioso, excitante y adrenalínico de la historia… con razón. Lo destacable: - Cambio semiautomático. - Cuadro. - Amortiguación. - Ergonomía. - Diseño.
Lo mejorable: - Vibraciones. - Prestaciones puras limitadas. - Tacto motor a bajas revoluciones. - Centro de gravedad alto. - Poco polivalente.
Precio: 21.600 € Septiembre 2008 Prueba y Redacción: David Garcia de N. |
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