|
|
|
|
Otras formas
Todos sabemos lo que es una trail. Es una moto diseñada para un uso
mixto en el campo y en el asfalto. Generalmente tienen aspecto de
moto de enduro, con grandes depósitos, suspensiones largas y demás.
Otras parecen motos de turismo, pero con ruedas mixtas y una
posición más elevada. Pero hay otras formas de entender esto del
trail.
De hecho, las primeras trail que a casi todos los que rondamos los
40 nos vienen a la cabeza eran así, como esta Beta Alp. Motos como
las Montesa Cota Trail, las Ossa Explorer o las Bultaco Alpina, que
derivaban de las motos de trial de sus respectivas marcas y que con
un asiento más grande, cómodo y con relaciones de cambio distintas querían ser motos con un ámbito de uso mayor que las trial puras.
Las motos de trial (y más las actuales) son motos diseñadas sólo
para ser capaces de sortear cualquier obstáculo que se te plante por
delante. Por ello son ligeras, con asientos minúsculos (o sin él, en
las actuales), con depósitos de gasolina “enanos” y una relación de
cambio pensada para ello, con dos o tres marchas muy cortas, capaces
de subir una pared y el resto muy largas, para hacer los enlaces por
los caminos rápido y sin gastar. Con todo eso, son motos con una
utilidad muy limitada: o eres un trialero experimentado o no sabrás
ni que hacer con ella.
Por eso nacieron aquellas Bultaco Alpina (las primeras), Montesa
Cota Trail y demás. Con una caja de cambios más normal, con un
asiento que permitía sentarse “de verdad” y un depósito de gasolina
con el que no necesitabas que estuviese un asistente con un bidón a
la salida de cada zona. Podías hacer excursiones por el monte,
“jugar a trialear” y además, usarla por la ciudad o en
desplazamientos por carretera de una forma razonable.
Tuvieron cierto éxito, pero con la caída de las marcas españolas y
la llegada de las grandes trail y la moda “desértica” de las XT, XL,
DR y demás, prácticamente desaparecieron.
Pero hay marcas, especialmente algunas dedicadas al trial puro, que
en este tipo de motos siguieron viendo posibilidades. La propia
Montesa tuvo hasta mediados de los 90 una versión de su Cota, la
Cota Evasión, con este planteamiento. O los franceses de Scorpa, que
vendían , como accesorio, un kit de depósito y asiento “Long Ride”.
Pero ha sido Beta la que más empeño ha puesto, en los últimos años,
en mantener en catálogo una moto así, y hoy día, es la opción más
acertada para aquellos que
quieran una verdadera “trail-trial”. Beta
tiene una completa gama de motos de este estilo. Son la gama Alp y
Urban, en cilindradas de 125, 200 y 350 (esta última sólo para la
Alp 4.0), motos que aprovechan la experiencia de la marca en el
trial y que se han adaptado para un uso más diario, con carácter un
poco más trial en las Alp y más ciudadano en las Urban, aunque la
base de las motos es la misma.
Para los que no tienen carnet de moto (o desde los 16 años con el
A1) y les atrae la idea de una moto off-road distinta, la Alp 125
que probamos hoy es una opción ideal. Una moto ligera, con un estilo
inconfundiblemente trial, cómoda, fiable y polivalente. Muy en la
línea que comentábamos de las antiguas Alpina y Cota Trail, la Beta
Alp 125 usa un motor Yamaha 125 4T metido en un chasis de doble
cuna, en acero con geometrías muy similares a las de una moto de
trial (no tan extremas, claro). Sus suspensiones, bastante largas y
su neumáticos de trial son la parte que te permitirá encarar algunas
trialeras con razonable facilidad (no te equivoques, que la moto no
es una trial pura). El uso de un motor que realmente se diseñó hace
años y casi siempre se ha usado para impulsar motos ciudadanas
básicas, un depósito de gasolina estrecho, pero de 6 Lts de
capacidad, un asiento estrecho, largo y cómodo son la parte más
adaptada al uso diario, ciudadano o de excursión.
Va equipada de forma razonable para ese doble uso. Llevas todos los
mandos en las piñas del manillar, tiene llave de contacto,
velocímetro e incluso está homologada para dos plazas, con
estriberas para el pasajero. Detalle de su “urbanidad” es que el
mando del aire para el arranque en frío está en el manillar. Y las
asas laterales, grandes y cómodas, perfectas para el doble uso: que
se agarre el pasajero o para que en una trialera en la que te
enganches o para maniobrar con la moto en parado puedas sujetarla
bien. Como ves en las fotos, tiene pata de arranque, pero también
tiene arranque eléctrico. Aúna así la comodidad de arrancar con el
botón con la seguridad que te da arrancarla a pata, si te quedas sin
batería. Pero hay un detalle que no está tan bien pensado, par el
día que vas por la ciudad: el depósito de gasolina sin llave se lo
pone muy fácil a los que quieran repostar a tu costa o gastarte
bromas pesadas.
Cómo va
Ante todo, la Beta Alp es una moto distinta. No se parece a las
típicas trail o a las motos ciudadanas. Es una moto que a simple
vista se ve ligera. Es más alta de lo que parece, desde luego, pero
como también es muy estrecha y ligera resulta fácil para cualquier
altura de piloto. La posición de conducción es cómoda, algo off-road, con los pies un poco retrasados (no mucho) y las manos un
poco altas y abiertas. Se deja llevar de pie sobre las estriberas
cómodamente, lo que ayuda en el campo a encarar algunas zonas.
Todos los mandos están bien a mano y son suaves y precisos. Gira una
barbaridad, como una moto de trial y maniobrar con ella en parado,
con las buenas asas traseras y su poco peso es muy fácil para
cualquiera, por que además la pata de cabra no es de las que se
suben solas, si no que se queda extendida hasta que tu la subas.
Contacto, tiras del gatillo del aire y botón de arranque. Arranca
con facilidad y si quieres probar con la pata tampoco supone
problemas: es larga y está bastante desmultiplicada, por lo que no
hay que hacer mucho esfuerzo. No vibra, no hace mucho ruido ni toses
o brusquedades por el arranque en frío. Las marchas son algo cortas.
Metes las cinco velocidades enseguida y el motor tiene buen par,
para ser un 125 básico, de aire, dos válvulas y carburador. Está
claro que el diseñador busca un buen comportamiento en el campo, a
pesar de que es una trail. Los neumáticos de trial se agarran en el
asfalto sin muchos problemas, siempre que no te metas en mojado.
Ahí, sobre suelo húmedo hay que tener mucho cuidado.
La carretera no es su mejor ambiente. El desarrollo corto obliga a
forzar mucho el motor para llegar y mantener velocidades en torno a
los 100km/h. No es una moto para ello, pero si no hay más remedio,
se puede hacer. La moto no tiene un comportamiento extraño ni
movimientos. Las suspensiones son algo blandas, pero el chasis es
noble. En ciudad será una buena aliada: es estrecha, con desarrollo
corto y ligera. Esto unido al buen radio de giro estilo trial hará
que en la ciudad se desenvuelva bien.
Pero es en el campo, en excursiones y paseos por “lo verde” donde
esta Beta Alp está en su salsa. Las suspensiones, el chasis, los
neumáticos...la Alp es una moto de campo, desde luego. Si te soy
sincero, ni siquiera cambié las presiones de las ruedas cuando salí
al campo con ella. Se supone que las ruedas de trial que monta
trabajan mejor a presiones bajas pero para asfalto deberías subirlas
para no reventarlas en un bache. Ni me acordé. Aún así, la Beta me
resulto divertida. Las suspensiones trabajan muy bien en el campo,
la moto se agarra bien y es noble y fácil de conducir a cualquier
ritmo y con cualquier estilo. Eché de menos que no fuese la versión
de 200cc, por que está claro que uno de los pocos límites que tiene
la moto (sin pretender emular a los campeones de trial, claro) está
en la poca potencia del motor, en torno a los 10-12cv. Con esos
caballos, cuando intentas subir algo un poco difícil o mantener un
ritmo elevado a base de cruzar la parte trasera en las curvas, falta
“chicha”, lógicamente.
En conclusión
La Beta Alp es, ante todo una moto muy especial. Es una trail, desde
luego, y permite usarla como tal, todos los días, en ciudad, en
carretera, en el campo...Pero dentro de esa amplia categoría que son
las trail, la Beta Alp está especialmente pensada y enfocada para
aquellos que buscan salir al campo con una moto de estilo trial pero
q ue permita rodar sentado, alargar las excursiones sin estar
pendiente de la autonomía y, a la vez, hacer trial, digamos, de
iniciación o de bajo nivel. Cuesta 3.808€ esta Beta Alp, un dinero,
desde luego y tienes opciones más baratas en el mercado. Incluso en
la propia marca, las versiones Urban son sustancialmente más baratas
que las Alp. Pero ten por seguro que la suavidad y el equilibrio
off-road de la que hace gala la Alp no es el mismo.
La Beta Alp es una moto divertida, si sabes encontrarle sus límites.
Nosotros hemos podido probarla gracias a los esfuerzos de Difrenos
concesionario multimarca especialista en off-road y trial que puso a
nuestra disposición la preciosa Beta Alp blanca que ves en las
fotos. Esta moto, si estás interesado en una Alp , te resultará un
“chollo”: sólo la hemos usado unos kilómetros (y con mucho cuidado,
de verdad) y ya está en venta, a un precio muy especial. Ponte en
contacto, si quieres más información, con Manolo, en Difrenos, en la
C/ Gutierre de Cetina 26, en Madrid, en el teléfono 91 367 58 22 o
en su web: www.difrenos.com
Lo destacable:
- Una trail diferente, muy enfocada a las excursiones camperas.
Lo mejorable:
- El precio es algo elevado.
Prueba y Redacción: Daniel Navarro “DaniRacing”
Fotografía: Miguel Méndez
Enero 2011
Equipamiento Probador:
Casco: Hebo
Chaqueta: Hebo
Pantalones: Hebo
Guantes: RPS
Botas: Forma Raptor
|
|