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LA ILUSTRE HISTORIA DE BENELLI Todo aquel que sepa un mínimo del mundo de las motos, sabrá que Benelli fue una de las grandes marcas del motociclismo en la época en que Europa era la reina de las grandes motos deportivas. Triumph, Laverda, Norton, Ducati… muchas marcas, algunas desaparecidas y otras “reaparecidas”, que hacen volar la imaginación de muchos aficionados que por su edad o por simple curiosidad conocen historias legendarias del motociclismo mundial. Eran fábricas entre las que existía una lucha por el honor de ser las mejores, una lucha casi artesanal que se vió arrasada con la llegada del imperio japonés a finales de los 60 y sobre todo en los 70. En aquellos momentos, Benelli era una de las grandes e incluso fabricó a principio de los ´80 una legendaria moto que sería el canto de cisne de la fábrica: La 900 Sei, un gigante de seis cilindros en línea que nació para hacer la competencia a los japoneses y que ha pasado a la historia por tener uno de los sonidos más embriagadores y seductores jamás emanados por una moto de calle. Después de aquello, la fábrica pasó por grandes problemas económicos y redujo su producción prácticamente a scooters hasta que a principios de este siglo presentó un modelo de estética y mecánica revolucionarios. Se trataba de la Tornado, un tricilíndrico en línea desarrollado para luchar en los circuitos y que rápidamente compitió en el mundial de Superbikes. Recuerdo como en aquellos años, hará aproximadamente un lustro, las motos más atractivas del paddock eran precisamente las más desconocidas para el gran público: La malaya Proton y esta Tornado acaparaban todos los flashes y atención de los aficionados. Lo cierto es que los medios del equipo no permitieron hacer mucho a DuHamel, el piloto de la marca, pero tanto el diseño estético como la base de la moto parecían acertados. El tricilíndrico tenía un revolucionario sistema de refrigeración con el radiador colocado bajo el asiento y los dos ventiladores bajo el colín, de modo que eran visibles desde atrás. Una estética arrasadora que se convirtió en uno de las mayores señas de identidad de la marca.
Al poco tiempo la fábrica entró en una de las clásicas crisis que agobian en algún momento a las grandes marcas italianas y su futuro se tornó incierto hasta que la pujante industria china llegó buscando una marca con prestigio, imagen, y que de paso tuviera una amplia gama de modelos impactantes y de calidad. Lógicamente, Benelli era la candidata perfecta. Así, el gigante chino Keeway absorbió totalmente a la marca de Pesaro saneando sus finanzas pero, muy acertadamente, respetando a todo el equipo y los diseños. Para vender motos baratas, urbanas o lógicas ya tenían lo que fabricaban en China. Lo que buscaban era calidad, estética, leyenda y buenos motores, y aquí lo tenían. Rápidamente, el proceso industrial se puso en marcha y comenzamos a ver diferentes modelos aparecidos con esta misma base. Dado que el reglamento del mundial de Superbikes había cambiado, y también porque para su gama de calle era necesario un motor más grande, el motor tricilíndrico subió de los 900cc a los 1050. Así hemos podido probar las “street fighter” TNT o las trail deportivas Amazonas.
No obstante, todas las Benelli actuales cuentan con un comportamiento muy italiano. Es decir, mucho carácter, potencia y una parte ciclo sólida, lo que junto con el impactante diseño de sus modelos, hacía que muchos aficionados se sintiesen algo “intimidados” por los nuevos modelos 1050 de la fábrica de Pesaro. Por eso se tomó una decisión lógica pero por otro lado genial: volver al origen del motor de 900 para desarrollar toda una línea similar a las 1050, pero con modelos más asequibles tanto por tacto de motor, comportamiento de parte ciclo y precio. Noviembre 2008 |
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