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Modenagüi versus Moto 2 Laglisse: Piezas de Museo Ahora te explico el título de estre apartado que se refiere a “Piezas de Museo”. Paradójicamente mis protagonistas mecánicas de hoy es lo que son, aunque se llevan una diferencia de edad de 10 años. La Modenagüi, por razones evidentes, aunque si bien la parte ciclo podría ser totalmente vigente, el veterano motor CBR 600 del ’98, está francamente superado. Por otra parte la Moto 2 de Laglisse, ha nacido con la estrella estrellada, pues su precocidad le ha servido para quedarse fuera de la categoría para la que fue diseñada, ya que emplea un propulsor Yamaha y como sabes, Moto 2 será una categoría de motor único y son de la marca Honda los que hay que montar. Por lo tanto he aquí dos motos de museo, pero pilotarlas me ha proporcionado un enorme placer.
Cada vez que la veo, la GP-6 de Cesar me sigue sorprendiendo. Actualmente se encuentra en orden de funcionamiento gracias a nuestro “meca” y amigo de Cesar de toda la vida, y por consiguiente amigo mío también, Fernando Alix, alias “el cejas”. Fernando conoce la GP-6 hasta sus últimos rincones y al igual que todo el que entiende algo de mecánica y la ve, se quedó prendado de ella; además Fernando colaboró activamente en su creación y junto con su equipo fueron los mecánicos que nos dieron cobertura en las 24 horas del ‘99. Fernando regenta un clásico taller de motos en el centro de Madrid, Doctor Bike y no se si de él o de su anagrama, se inspiró el mismísimo Valentino Rossi para su apodo, “The Doctor”.
Volver a pilotar la Modenagüi me ha supuesto una grata emoción. Se comporta tal cual la recordaba, es muy pequeña y su pilotaje muy intuitivo. Aparte de Cesar, yo fui el primero que probó esta moto y en su momento dije: “Es una moto que tiene un tacto decididamente “de carreras”. Hay que acostumbrase a ella, exige un pilotaje agresivo, siempre al ataque, pero a cambio te recompensa con una enorme efectividad. Una vez que te acostumbras y descubres sus posibilidades se puede rodar muy rápido con ella”. Y hoy diez años después sigo pensando lo mismo. Lo que pasa es que el motor entonces me parecía más o menos bueno, a pesar de que iba prácticamente de serie. Los motores de seiscientos de hoy en día rinden un treinta por ciento más de potencia que hace once años. Y por otro lado sus frenos no me han parecido lo buenos que me parecieron entonces, pero la culpa la pueden tener una pastillas que deben de estar cristalizadas. El Cejas me ha prometido cambiarlas.
La verdad es que tan solo pude dar un par de vueltas al Jarama con esta moto, y hacer las fotos que ilustran el reportaje, pues el sistema de escape que lleva va totalmente libre, y con el asunto del ruido que envuelve al circuito madrileño, no nos pareció conveniente dar “un cuarto al pregonero” y me conformé con una pequeña toma de contacto para darme cuenta de las primeras impresiones.
La moto se siente muy estable, muy rígida, frena de locura y el motor, comparado con el de la Modenagüi, anda un huevo. Mi amigo Jaime Fernández Avilés, patrón de Laglisse, me ha prometido una prueba en exclusiva y como Dios manda con su Moto 2, cuando esté terminada y ya con el motor Honda definitivo.
Noviembre 2009 Prueba y Redacción: Mariano Urdín
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