|
||||||||||||||
|
Calidad y ADN BMW La posición de conducción y la calidad del habitáculo rayan un alto nivel. Todos los mandos y los materiales son los habituales en la firma de la doble hélice, lo que garantiza una conducción eficiente con gran información disponible y unas piezas perfectamente ajustadas para evitar crujidos y ruidos molestos, algo fundamental en un vehículo con ciertas posibilidades fuera del asfalto. Los asientos son muy cómodos y gracias a sus diferentes reglajes es muy fácil adoptar una óptima postura al volante. Como ocurre en otros BMW, el apoyo del pie izquierdo se encuentra algo desplazado hacia la puerta, posición incómoda que se agrava al ir sentados más altos que en un Serie 1. Si se conduce con el asiento alzado al máximo, no se tiene la sensación de altura que ofrecen otros todocamino de carrocería más alta.
Ya que es un coche de claro enfoque familiar con una amplia clientela potencial, desde los más jóvenes hasta un público más maduro, se han cuidado los detalles prácticos para el día a día. Es el caso de los numerosos huecos para portar todo tipo de objetos, algo que se echa de menos en la Serie 1. Así, en las puertas delanteras hay espacio para llevar botellas de hasta un litro, en las traseras de hasta 0,7 litros, además de un portalatas delantero de quita y pon, y otro doble atrás ubicado en el apoyabrazos central. Debajo de la moqueta del maletero hay varios compartimentos para guardar cosas pequeñas sin que se desplacen cuando vamos conduciendo.
El X1 se vende con dos sistemas diferentes de tracción: trasera, denominada SDrive, y total o XDrive. El sistema de propulsión SDrive sólo está disponible en las versiones menos potentes –1.8d y 2.0d–, y cuentan con la ventaja de un peso menor –entre 70 y 85 kilos–, lo que según la marca favorece una reducción notable de los consumos –unos 0,5 litros de promedio cada 100 kilómetros– y las emisiones contaminantes –unos 13 gramos de CO2/100 km–. Además, las versiones SDrive son 2.000 euros más baratas que las XDrive. En la toma de contacto pude conducir las versiones teóricamente más demandadas: XDrive 2.0d de 177 caballos con cambio manual y 2.3d de 203 caballos automático, ambos de seis velocidades. En el recorrido, de unos 160 kilómetros, pude constatar las virtudes dinámicas en ambas versiones en cuanto a aceleración, velocidad y estabilidad. Esta última muy elevada en curvas cerradas gracias un sistema de tracción que en origen reparte la fuerza motriz un 60 por ciento detrás y un 40 delante. Cuenta con un engranaje mecánico central que, según el tipo de conducción y las pérdidas de tracción en uno u otro eje, es capaz de mandar toda la fuerza a las ruedas posteriores o a las anteriores.
Prueba y Redacción: Javier Montero Fotografías: BMW 10 de octubre de 2009
|
|||||||||||||