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SALTO CUALITATIVO La región italiana de la Toscana ha sido el escenario elegido para mostrar a la prensa el nuevo C3, un vehículo mejor que su antecesor en todo: estética, calidad, espacio interior, equipamiento, seguridad y prestaciones. Estará a la venta en febrero del año que viene, con cuatro motores de gasolina y otros tantos diésel, a unos precios, según Citroën, idénticos al modelo actual.
La firma gala ha dado un gran salto para renovar el superventas C3 de 2002, vehículo con más de dos millones de unidades vendidas hasta la fecha. Para ello ha mejorado, sobre todo, el diseño, tanto de la carrocería como sobre todo del interior, tomando como referencia de estilo el DS3, un crack en cuanto a aspecto por su impactante fachada, que también verá la luz el año que viene. Fabricado en Francia, en las plantas de Aulnay y Poissy, la carrocería del C3 se ha estirado y mantiene el aspecto de un monovolumen de trazos curvos, con unas líneas más incisivas, fluidas y aerodinámicas. Llama la atención, en el frontal, el nuevo logo de la marca, que se estrena en el C3, con los chevrones más grandes y modernos, una inmensa entrada de aire y los pilotos en forma de boomerang. La superficie acristalada es muy amplia, sobre todo, gracias al parabrisas curvo Zenith –disponible en algunas versiones–, de 1.350 milímetros de longitud, que aumenta en 80 grados el campo de visión vertical de los pasajeros delanteros. Dispone de protección solar y un techo interior movible manualmente equipado con dos parasoles. La sensación de espacio es muy grande y la visibilidad enorme, aunque en esta primera toma de contacto no me ha convencido ni el accionamiento del techo, poco ergonómico y algo duro de mover ni la protección solar del cristal. La carrocería se remata con la presencia de adornos cromados en las manillas de las puertas, en los marcos de las ventanillas y en el tubo de escape. Habrá diez colores de carrocería diferentes y llantas de 15 a 17 pulgadas. Crece por fuera y por dentro
El maletero ofrece un volumen de 300 litros, cinco menos que el anterior. El diseño se ha optimizado con un umbral de carga bajo –22,7 cm– y una anchura de 104 cm. Dispone de cuatro argollas de anclaje y puede contar con una red móvil. Los respaldos de los asientos traseros se abaten en proporción 60/40 con una sola mano y en un solo movimiento, desde el maletero o desde las puertas traseras, aunque no quedan al ras del suelo. Los ajustes de algunas piezas del maletero son mejorables, así como la calidad de la bandeja, demasiado fina y endeble. Interior muy cuidado
El nuevo C3 dispone de varios compartimentos en puertas delanteras y traseras, una consola central que puede completarse con un reposabrazos con dos huecos o un cajón deslizante bajo el asiento del pasajero delantero. La iluminación resulta algo escasa, al menos en las versiones con parabrisas Zenith, que además carecen de asideros para las manos. Delante sólo hay dos pequeñas luces en los montantes superiores de cada lado, y detrás una fuente luminosa en el techo, a la altura de la plaza central. Eso sí, hay iluminación en los pies de las plazas delanteras y los vehículos equipados con el parabrisas Zenith y el pack visibilidad –encendido automático de las luces, limpiaparabrisas automáticos y retrovisor interior electrocromo– disponen de una fila de tres leds blancos que iluminan la zona central de la consola.
Mecánicas y sensaciones al volante
En la presentación pude conducir la versión diésel de 90 caballos. No me gustó el aislamiento mecánico, sobre todo al apurar el régimen del motor. Tiene fuerza desde bajas vueltas, buena respuesta en marchas largas y unas prestaciones suficientes, al menos con poco peso. También conduje el C3 con motor de gasolina de 120 CV, más rápido que el diésel y menos ruidoso. A la espera de probar otras versiones, quizá el motor diésel de 112 caballos sea la más recomendable. Digno de mención es que el peso del vehículo se mantiene respecto al modelo anterior, pese a crecer en tamaño y equipamiento, lo que tiene su impacto positivo en marcha.
El nuevo C3 dispone, de serie, de discos ventilados en el eje delantero y ABS, y el control de estabilidad estará disponible, a medio plazo, en toda la gama. También de serie ofrece un asistente para economizar carburante, que indica el momento adecuado para cambiar de marcha. Desde el segundo nivel de acabado, dispondrá de seis airbags y un limitador manual de velocidad con regulador. Las cinco plazas tienen cinturones enrollables con tres puntos de anclaje y un sistema limitador de tensión. Para transportar a los niños, los dos asientos laterales traseros disponen, de serie en todas las versiones, de fijaciones tipo Isofix.
Texto: Arpem.com Fotografías: Javier Martínez y Citroën Porto Ercole, Toscana, (Italia) 13 de noviembre de 2009
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