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Prueba VOLKSWAGEN JETTA 1.6 TDI BMT
105 Cv Advance

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BERLINA AHORRADORA

Nacido a la sombra del
Golf, del que toma chasis y órganos mecánicos, el
Jetta merece sin embargo la consideración de una auténtica
berlina. La distancia entre ejes aumentada respecto al coche de
partida, la capacidad del maletero,
o incluso la estética, así lo certifican. Y con esta motorización se
reduce el consumo sacrificando algo las prestaciones.
Berlina sí, berlina no
Los coches con maletero “añadido”
siempre han tenido el estigma de “patitos feos”. La mayoría de
ellos, como este
Jetta, derivan de coches polivalentes y el “añadido” no siempre
armoniza con el resto de líneas estéticas del modelo. No es el caso
del nuevo
Jetta porque Volkswagen ha aumentado la distancia entre ejes
respecto al
Golf y, en consecuencia, ahora el cuerpo central sintoniza
perfectamente con los dos voladizos. El
Passat, su hermano mayor, con el que tiene un innegable parecido
estético, parte de idéntico planteamiento y nadie osa calificarlo
como un “derivado”.
Maletero enorme
Por
lo tanto, estamos ante una berlina de 4,64 metros de longitud que
tiene, como es habitual, una de sus grandes virtudes en la capacidad
del maletero. Cubica 510 litros,
una cifra generosísima que podría ser superior si las bisagras de la
tapa fueran un poco más elaboradas. Las utilizadas, unas sencillas y
económicas de perfil en U, “roban” algún litro al necesitar espacio
para realizar su función, aunque afortunadamente están bien
protegidas para que no dañen el equipaje. Este planteamiento delata
los esfuerzos por contener los costos, lo mismo que la carencia de
recubrimiento de moqueta en la parte alta del
maletero. Afortunadamente, la
rueda de repuesto es de
verdad, aunque la llanta sea de
chapa en lugar de aluminio. Y unos prácticos
tiradores permiten abatir desde el propio
maletero los
respaldos posteriores en dos
partes asimétricas 60/40. Esto incrementa la capacidad de
transportar equipaje y la polivalencia del modelo, aunque la boca de
carga, relativamente pequeña, no permita introducir bultos grandes
como haríamos en un coche con portón.
Habitáculo 4+1
En el interior encontramos el
típico ambiente germánico de todos los
Volkswagen. Por lo tanto, mucho rigor en los ajustes y una
estupenda funcionalidad y ergonomía de mandos. Ciertamente esta
versión cuenta con un acabado muy básico y se nota en la decoración
menos adornada y en algunos recubrimientos, como los paneles de
puerta, de aspecto más pobre que en otros modelos equivalentes de la
marca. También carece de las prácticas bolsas de detrás de los
respaldos anteriores, aunque hay bastantes sitios para dejar objetos
y la
guantera es muy amplia.
Las
plazas delanteras son muy cómodas y con
asientos de buena sujeción
lateral. No obstante el conductor tendrá, en algunos casos, que
establecer una postura ante el volante
con algún compromiso. Es la consecuencia de un pedal del embrague
con un recorrido excesivamente largo (obliga a avanzar mucho el
asiento) y una regulación del
respaldo mediante puntos fijos que no consiente un ajuste tan
milimétrico como la típica rueda continua. Detrás el espacio
longitudinal para las piernas es correcto para una berlina de este
tamaño y algo más justo a lo ancho. Por ello y por la configuración
de la plaza central, donde la consola central molesta a las piernas
y el mullido más alto de la
banqueta no permite gran
comodidad, lo lógico es considerar al
Jetta como un 4+1. No es un demérito teniendo en cuenta que
prácticamente no quedan berlinas, ni siquiera grandes, donde tres
adultos viajen cómodos detrás. Una cualidad que prácticamente
parece, hoy en día, reservada a los monovolúmenes y no a todos.
Fácil de conducir
Dinámicamente
el
Jetta sigue al pie de la letra la receta habitual de la
marca. En consecuencia, es muy fácil de conducir y tiene unas
reacciones muy previsibles que le permiten ganarse en seguida la
confianza del conductor. Para ello, emplea unas suspensiones cómodas
y de recorridos amplios que, al estar muy bien amortiguadas, limitan
los movimientos excesivos de la carrocería. En las curvas, ayudado
por una dirección de precisión ejemplar, se inscribe con gran
facilidad y en las rectas siempre sabremos por donde están pasando
las ruedas sin tener por ello que soportar reacciones parasitas del
volante. No obstante, hay que tener en cuenta que esta versión en su
configuración Bluemotion Technologies hace algunas concesiones en
aras del ahorro de combustible. La más llamativa de las que afectan
a este apartado es la utilización de unos
neumáticos de bajo rozamiento. En
concreto, la unidad probada montaba los Continental
ContiPremiunContact 25/55R16, menos adherentes que unos
convencionales. Se nota levemente en el agarre lateral en las curvas
y también en las frenadas fuertes. Quizá por este motivo la
mordiente inicial de los frenos es algo débil y obliga a aplicar
bastante fuerza sobre el pedal si se desea una deceleración
consistente. Del mismo modo los conductores que gusten de exprimir
las cualidades del chasis en las zonas de curvas, podrán constatar
como el neumático muestra sus
límites mucho antes de que lo hagan las suspensiones.
Prioritario ahorrar
No
es esta una versión que busque la excelencia en el comportamiento o
en las prestaciones. La configuración Bluemotion Technologies, más
bien al contrario, prioriza la conducción tranquila y el ahorro de
combustible. Para ello, emplea un
motor turbodiesel de 1.6 litros TDI con alimentación por
conducto único (Common Rail) que rinde 105 caballos. Lo curioso es
que va asociado a un cambio de solo 5 marchas y de desarrollos muy
largos. Esto genera saltos importantes entre una relación y otra que
se hacen muy evidentes en las tres últimas velocidades. Si a esto le
sumamos una cierta falta de respuesta del
motor al acelerar (qué añoranza de los
primeros 1.9 TDI), típica de los
motores pequeños que cumplen las
normas anticontaminación Euro V, el resultado es una pereza a la
hora de cambiar de ritmo, más evidente a la hora de recuperar que a
la de acelerar. En consecuencia, hay que “preparar” los
adelantamientos lanzando el coche con antelación. Esto obliga a un
uso más exhaustivo de la palanca de
cambios (por cierto, precisa y con buen tacto) en particular si
se viaja con el vehiculo cargado. Curiosamente la velocidad máxima
está limitada electrónicamente.
Sin embargo, los “peros” se transforman en virtudes a la hora de
evaluar los consumos. Viajando a 120 Km/h en 5ª el motor, con los
largos desarrollos ya comentados, gira a menos de 2.400
revoluciones. Un régimen muy tranquilo para un propulsor capaz de
entregar la potencia máxima a unas elevadas, para un diesel, 4.400
revoluciones. Esto supone que en trazados despejados y a velocidades
sostenidas se conforme con solo 5 litros. En un uso más general se
mantiene entre los 6 y los 7 litros y difícilmente se dispara,
incluso bajo condiciones muy exigentes. Hasta el punto que estas
cifras se pueden extrapolar también a la ciudad, donde el sistema
Stop&Start, muy activo aunque algo brusco en los arranques, se
muestra decisivo para mantener la parquedad en los consumos.
Rivales
Con
un precio y potencia similares al
Jetta de la prueba, hay otras cuatro berlinas compactas
disponibles en el mercado:
Ford Focus Berlina 1.6 TDCi,
Mazda 3 Sport Sedán 1.6 CRTD,
Renault Fluence 1.5 dCi y
Skoda Octavia 1.6 TDI. Todos tienen
interiores y
maleteros
amplios y cumplen como berlina, aunque cada uno aporta también sus
matices diferenciadores.
Ford
y
Mazda
se decantan por el diseño deportivo y por una conducción más
dinámica, mientras que
Renault y
Skoda
presentan líneas más convencionales e interiores más sobrios y se
inclinan hacia el confort. Este último comparte además mecánica con
el
Jetta y tiene
portón trasero, lo que
incrementa la practicidad de uso.
Ampliando la búsqueda hay otros modelos que podrían llegar a ser una
opción de compra a considerar. Entre ellos el
Chevrolet Cruze, equivalente por tamaño y concepto. Tiene una
calidad de conjunto inferior, aunque correcta, y sobresale por su
relación entre potencia y precio: por unos 1.500 euros menos de lo
que cuesta el
Jetta 1.6 TDI, permite disfrutar un
motor 2.0 VCDi turbodiesel de 163 CV. En el polo opuesto
encontramos al
Seat Exeo TDI de 120 CV. Por calidad interior y dinámica está un
paso por encima (es un coche de una categoría superior al estar
basado en el anterior
Audi A4), y cuesta solo un poco más que el
VW.
Conclusión
El
Jetta es una berlina en toda regla. Atrás quedaron los tiempos,
no tan lejanos, de pegar un maletero
en la trasera de un coche compacto. La habitabilidad y la comodidad
general son correctas para 4+1 ocupantes y, como suele ser norma en
esta categoría, cuenta con un maletero
enorme. Se maneja con agrado y con notable facilidad aunque la
sobriedad en la presentación interior y algunos ahorros le restan
algo de caché. La mecánica en esta configuración Bluemotion
Technologies tiene un buen comportamiento global, siendo los
consumos contenidos su principal argumento. Ciertamente sacrifica
algo las prestaciones y la adherencia por vía de los neumáticos
específicos, pero ya se sabe que no se puede obtener todo a la vez.
En cualquier caso, un cambio de 6 velocidades sería bienvenido.

¿te ha gustado?
A favor:
- Consumos (Muy contenidos, no se disparan ni en ciudad donde el
sistema Stop&Start se muestra muy activo)..
- Maletero (Muy capaz y con
posibilidad de abatir desde el
maletero
los respaldos traseros).
- Comportamiento (Destaca por la nobleza de reacciones y por la
facilidad de conducción más que por la efectividad pura).
En contra:
- Prestaciones (La respuesta del motor
y los largos desarrollos del cambio no le permiten brillar).
- Cambio (Tener solo 5 velocidades y una 5ª tan larga supone un
condicionante).
- Detalles de acabado (El maletero
sin recubrir por completo o la sobriedad de algunos plásticos
interiores le restan empaque).
Prueba y redacción: Luís Villamil
Fotografías: Alex Blanco
Septiembre 2011
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