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PICANTE DEPORTIVO
La preparación R de Volkswagen proporciona picante deportivo al Tiguan, convirtiéndolo en un especialista sobre asfalto. Una mutación sport que se realiza sin que el todocamino alemán renuncie completamente a su faceta off road. Y si se elige con el motor 2.0 TDI de 170 CV, se disfrutan de excelentes prestaciones con un contenido consumo de carburante.
La versión R es la más deportiva y adaptada a circular por carretera del Volkswagen Tiguan. Este acabado exclusivo se distingue exteriormente de sus hermanos de gama por los paragolpes pintados en el color de la carrocería. El trasero presenta un labio inferior bajo el que se enmarca un llamativo y negro extractor de aire de los bajos, al estilo de los bólidos de competición. Además de los paragolpes, los laterales bajo las puertas están lacados en igual tono que la carrocería. Éstas se adornan con molduras cromadas, que le confieren un toque lujoso. Logrado "tuning"
El remate estético distintivo de esta versión especial lo ponen unos pequeños aletines que resaltan los pasos de rueda, un alerón sobredimensionado sobre el portón trasero y los emblemas R que lucen en parte posterior de las aletas delanteras. Curiosamente no lo hacen ni en la parte frontal de la carrocería, en la parrilla, ni en la trasera, en el portón. Todos los elementos reseñados otorgan al Tiguan un aspecto más musculoso y fiero. Sin estridencias. El tuning de fábrica de Volkswagen está muy logrado. En el habitáculo, la personalización R es más discreta. Sólo luce este logotipo en el brazo inferior del volante, ya que, con los asientos tapizados de piel opcionales se elimina de los reposacabezas (en los tela de serie van bordados). El citado volante presenta un diseño de tres brazos muy deportivo, con rebajes para agarrarlo mejor y aplicaciones de cuero en el aro, que está ligeramente achatado en su parte baja. Además de bonito, el volante también resulta muy práctico, ya que incorpora mandos multifunción para controlar el completo ordenador de abordo y los equipos de audio y telefonía. El otro detalle racing que presenta el habitáculo del Tiguan R son los pedales y el reposapiés para el conductor de aluminio. Muy llamativos, presentan pequeños tacos de goma en su parte central para evitar que resbalen los zapatos, objetivo que no consiguen si entramos con éstos mojados. Ojo. Espacioso habitáculo
Los ocupantes traseros también viajan en Primera Clase. Mejor dos que tres por la configuración de la banqueta, pero por nada más, ya que el de la plaza central goza de suficiente espacio para los hombros y las piernas, ya que el túnel de transmisión no es muy abultado y tampoco molesta la parte final de la consola central. Ésta incorpora dos salidas de aire de la climatización, a la que se suma una toma de corriente para dispositivos eléctricos y dos posavasos. Otros tantos se encuentran destapando el respaldo que resulta de plegar la parte central de la banqueta. Bien pensado. También lo están las mesitas tipo avión que incorporan la cara posterior de los asientos delanteros. Banqueta deslizante y respaldo reclinable
El maletero presenta una boca de carga alta, algo común en los SUV. Su cofre tiene una altura interior inferior a la de, por ejemplo un Golf, hasta la bandeja, si bien el plano para dejar el equipaje es más grande. Con cinco personas a bordo, la capacidad es de 395 litros. Si se prescinde de la rueda de repuesto de emergencia (en medida 145/80 R18), crece hasta los 470 litros. Prescindiendo de la bandeja y plegando los asientos traseros, se dispone de 1.510 litros de volumen útil. Y haciendo lo propio con el respaldo de la butaca del acompañante, se da cabida a objetos de hasta 2,5 metros. Algo muy útil para acarrear, por ejemplo, tubos, listones de madera, estanterías y otro tipo de muebles. No es un gran monovolumen, pero está cerca. En peso, el Tiguan puede cargar hasta 650 kilos, pudiendo remolcar 2.500 kilos. Plásticos mejorables
TDI enérgico y elástico
Este excelente propulsor, de callado funcionamiento, se combina con un cambio manual de seis marchas, con unos desarrollos que están muy bien elegidos. Cuenta con una primera velocidad muy corta, ideal para abordar zonas lentas en campo, mientras que el desarrollo de la sexta permite circular a cruceros legales a bajas revoluciones y prácticamente en silencio -sólo se perciben el ruido de los anchos neumáticos y del fluir del aire sobre los retrovisores-. Con un selector de menos recorrido entre las marchas y de inserciones más suaves, esta transmisión sería perfecta. Sport en carretera
Asentado en neumáticos horma ancha –exagerados para la potencia disponible- el agarre lateral es soberbio. Además, cualquier amago de subviraje en curva es compensado al instante por las ruedas traseras, que nos sacan del trance en un santiamén. Definitivo sobre asfalto seco y más cuando llueve o está deslizante. La postura de conducción también es sport, al menos con el asiento eléctrico opcional que, además de una regulación milimétrica, permite ir con la banqueta muy baja. El volante, ajustable en altura y distancia, queda bastante vertical y cercano. Su manejo es una gozada.
El tacto y rapidez de la dirección son de diez. El
R es inscribe en las curvas con un mínimo giro de
volante y sin dilación. Los cambios de apoyo, con la firme
suspensión, son una gozada. La carrocería prácticamente no inclina.
Nada que ver con los todocaminos de su categoría. La capacidad para ir rápido del Tiguan R somete a una dura prueba a los frenos. Éstos, con discos delanteros de 312 mm de diámetro y traseros de 286 mm, aprueban la asignatura, aunque son menos racing que, por ejemplo, el bastidor o la dirección. Sus pinzas muerden con fuerza los discos inicialmente, asumiendo perfectamente el peso del SUV teutón. Pero no tardan en fatigarse si queremos emular a Carlos Sainz en el Dakar bastantes kilómetros. Yendo de carreras, el ESP se muestra demasiado vigilante, cortando de raíz cualquier pérdida de la trayectoria. Todo este dinamismo, no se paga en exceso en el surtidor, si bien el consumo varía bastante según la forma de conducción. A cruceros legales en autopista, con el control de velocidad puesto, se baja de los 7 litros, según el ordenador de viaje, casi como un compacto de potencia equivalente. Pero si hacemos uso de los 170 CV, la cifra de consumo ronda los 10 litros, que sigue siendo un buen registro teniendo en cuenta el peso a desplazar y la resistencia aerodinámica que plantea la gran sección frontal de la carrocería y la anchura de los neumáticos. En ciudad, con continuas arrancadas y paradas, los kilos también se hacen notar, situándose en los 9 litros. Suficiente en campo
Bien equipado
La unidad probada contaba con el Paquete Premium opcional, que cuesta 1.730 euros e incluye asientos eléctricos tapizados en cuero y calefactados (con cajón para objetos en la butaca del acompañante) y faros bixenón adaptativos en curva. También llevaba el asistente de aparcamiento con cámara de televisión, que cuesta 390 euros y proyecta las imágenes en la pantalla del equipo de audio. Muy práctico para un coche con medidas ya considerables. Otro extra incorporado era el techo panorámico corredizo (1.165 euros). De grandes dimensiones, proporciona una excelente luminosidad al habitáculo. Se abre por puntos y cuenta con una persiana eléctrica como filtro solar. VW también ofrece para el Tiguan R un navegador con disco duro y 30 GB de capacidad de memoria y equipo Dynaudio de sonido digital. Tiene amplificador de ocho canales y 300 vatios. Esta opción conjunta, combinada con el citado asistente de aparcamiento con cámara, tiene un precio de 2.870 euros. Caro pero excelente El VW Tiguan R se sitúa comercialmente entre dos aguas. Por un lado está con los todocaminos generalistas de aspiración premium, como son los Peugeot 4007, Mitsubishi Outlander, Honda CR-V y Mazda CX-7. Por el otro, rivaliza con los Audi Q5, Mercedes-Benz GLK y BMW X3. Respecto a los primeros, resulta más caro –cuesta, según tarifa oficial, 36.860 euros-, siendo algo más asequible que los segundos. Analizando la calidad, salvo algunos plásticos, está más cerca de los Q5, GLK y X3, superando a los 4007, Outlander, CR-V y CX-7. También se desmarca de éstos por sus excelentes prestaciones y comportamiento deportivo en carretera, si bien la mayoría de ellos lo dejan atrás en campo. Los otros Tiguan R Volkswagen ofrece el acabado deportivo R con el resto de motorizaciones del Tiguan. El SUV alemán puede elegirse con motores de gasolina 1.4 TSI (150 CV) y 2.0 TSI, con 170 y 200 CV. Con el primero (que lleva compresor mecánico y turbo) acelera de 0 a 100 km/h en 9,6 segundos, registrando una velocidad máxima de 192 km/h y un consumo medio de 8,4 litros. Cuesta 34.070 euros. El de 170 CV (35.700 euros) invierte 8,5 segundos en pasar de 0 a 100 km/h, alcanzando 201 km/h de velocidad máxima con un gasto ponderado de combustible de 8,9 litros (9,9 segundos, 197 km/h y 9,9 litros si monta cambio automático y secuencial Tiptronic. 38.190 euros). Con el 200 CV manual (37.090 euros), el Tiguan R pasa de 0 100 km/h en 7,9 segundos, logra 210 km/h y consume 8,9 litros de media. Si monta la transmisión Tiptronic (39.640 euros), consigue 8,5 segundos, 207 km/h y 9,9 litros. El R también se ofrece con un propulsor 2.0 TDI de 140 CV. La versión manual (35.570 euros) acelera de 0 a 100 km/h en 10,5 segundos, alcanza 186 km/h y se conforma con 6,9 litros de promedio. La Tiptronic certifica 10,7 segundos, 182 km/h y 7,5 litros. El 2.0 TDI de 170 CV de la prueba sólo está disponible, de momento, con caja de cambios manual.
Lo destacable - Motor. - Relaciones del cambio. - Consumo. - Comportamiento. - Estética. - Calidad. - Confort. - Banqueta trasera deslizante y reclinable. - Asientos eléctricos. Lo mejorable - Antena no integrada. - Pedales de aluminio. - Peso. - Precio. - Rueda de emergencia. - Radio de giro. - Aspecto de algunos plásticos. - Siete plazas no disponibles. - Sin posibilidad de reductora. - Alarma opcional.
Prueba y Redacción:
Arpem.com
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