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Prueba SUBARU OUTBACK 2.0L
Bóxer Limited Plus 150 Cv

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PIONERO RENOVADO

La versión all road del
Legacy familiar, el
Outback, cumple catorce años con esta cuarta entrega, que sigue
apostando por una marcada personalidad estética y sobre todo
mecánica, con el objetivo de hacerlo lo más útil posible en
numerosas facetas dinámicas. Un veterano todocamino muy bien puesto
al día y casi único que viene equipado de serie con algo más de lo
necesario y que se ofrece a un precio razonable.
El
Outback es un coche muy peculiar y poco conocido que tiene la
gran virtud de combinar unas excelentes prestaciones como turismo
con carrocería familiar y la comodidad, seguridad y funcionalidad de
su tracción permanente a las cuatro ruedas. Este año fue renovado
por completo para hacerlo más útil y atractivo pero sin renunciar a
la polivalencia de un vehículo casi total, válido para muchas
funciones. Carrocería, interiores, equipamiento y mecánica fueron
actualizados al detalle con gran acierto.
Estampa singular y poderosa
Por fuera llama la atención el nuevo diseño de una inmensa
carrocería totalmente actualizada que crece en todas sus cotas,
incluida la distancia entre ejes o batalla, lo que repercute
positivamente en un
habitáculo muy holgado y utilizable. Tanto la altura como el
ancho del interior crecen, lo que facilita la incorporación de unos
asientos más grandes, válidos para cinco adultos. Atrás van bien
tres personas pero la plaza central es algo incómoda por dura. El
maletero no solamente se hace más grande sino que mejora sus
formas. Una altura mayor en el
habitáculo que permite un mejor campo de visión, lo que unido a
un reducido radio de giro –11 metros– favorece desenvolverse con
soltura por el tráfico urbano. La jungla de la ciudad no es un
impedimento para moverse con este familiar de 4,77 metros de largo,
1,82 de ancho y 1,61 de alto, donde además de la gran ayuda que
aporta la posición alta al
volante
y la magnífica dirección, el portón trasero cuenta con una cámara
cuya imagen se proyecta en la
pantalla central, solución muy útil para aparcar en sitios
complicados.
Por tamaño resulta imponente, sensación subrayada por su poderoso
frontal de diseño muy a la oriental y una trasera nada pesada. La
parrilla delantera en forma de ala, detalle típico de
Subaru, se integra con un diseño horizontal que transmite fuerza
y personalidad. Los grupos ópticos son muy grandes y alargados, en
forma de lágrima afilada y con una disposición interior en tres
dimensiones, detalles que aportan dinamismo. Debajo de ellos se
sitúan unos faros de niebla, también grandes, en los vértices de un
resistente parachoques inferior de color negro, lo que otorga una
sensación de gran estabilidad. Ambos parachoques, reforzados para un
uso fuera de carretera, disponen de unas cajas que absorben impactos
sin afectar a la estructura principal en caso de impactos de hasta
15 kilómetros/hora. Una imagen de conjunto bastante robusta que se
compensa con detalles que transmiten sofisticación y distinción,
como varios elementos cromados, de gran brillo, propios de modelos
premium. Detrás también se combinan unos
pilotos de grandes dimensiones con detalles en cromo y un
parachoques reforzado inferior de color negro carente de recorte
para la salida del escape.
Interior completo y de calidad
Sensación de poderío y cierto refinamiento que se prolonga en el
interior, sobrio y robusto, muy a la japonesa, con numerosos
elementos prácticos y de control. La evolución estética no es tan
evidente como en el exterior, aunque se ha actualizado
convenientemente sin romper con lo que se ofrecía en el modelo
anterior. Los relojes de la
instrumentación están ahora más separados y su diseño es más
llamativo, los aireadores disponen de unas formas más puntiagudas y
la
consola central consta de un display de grandes dimensiones,
visible desde todos los asientos, y unos mandos completamente nuevos
y con detalles cromados. También hay cubiertas de tacto metálico. La
mayoría de botones y mandos se ordenan en una posición casi óptima,
aunque sería más cómodo que el botón que controla el ordenador, cuya
información es algo escasa, estuviera en la palanca del
limpiaparabrisas en vez de en el cuadro, a la derecha de la
instrumentación. También se encuentra algo escondida la tecla
que regula la posición de los
espejos retrovisores, detrás del lado derecho del
volante. Un
volante deportivo muy bien resuelto por cierto, por tamaño y
calidad y, sobre todo, por la facilidad de uso de las teclas de
control que ofrece. En este sentido destaca, por eficiente y
sencillo, el regulador de la velocidad de crucero.
El acceso al interior
está muy bien resuelto gracias al amplio tamaño de las
puertas, así como al hueco del
maletero, cuya altura desde su borde hasta el suelo es de sólo
70 centímetros. Un
maletero inmenso, con nada menos que 526 litros de capacidad y
que gana en versatilidad al bajar los respaldos de los
asientos traseros, en proporción 60/40, mediante un mando de una
sola pulsación, facilitando un suelo totalmente plano. Debajo del
suelo del
maletero hay dos fondos superpuestos con huecos divididos, de
gran utilidad para llevar cosas menudas bien asidas y fuera de la
vista.
Una vez sentado en el cómodo y grande
asiento, se percibe mucha luminosidad en todas las plazas,
gracias al tamaño y las formas de las ventanillas, y a la estrechez
de los pilares, sobre todo los delanteros y centrales. Los
espejos retrovisores son muy grandes y válidos para mirar de
reojo y sin esfuerzo por ellos, aunque la aerodinámica se vea algo
mermada. El espejo interior, en cambio, no me ha gustado por pequeño
y sencillo ya que no es fotosensible.
Los materiales que
envuelven el interior tienen aspecto de robustez gracias a la
utilización de plásticos duros de buena calidad, muy bien ajustados
y sin mostrar rebaba alguna. Existen numerosos huecos para portar
objetos, destacando el que hay debajo del
apoyabrazos así como los que hay en la zona trasera, donde por
cierto no existe acceso directo al
maletero. La
guantera me ha decepcionado algo ya que no es excesivamente
grande y carece de luz y refrigeración, y tampoco me convence que en
las bolsas de las puertas no entre una botella de 1,5 litros.
Tampoco la iluminación es para tirar cohetes, ya que esta cuenta con
sólo dos sencillos lectores de mapas delante y un punto de luz para
la parte posterior, situado a la altura de los reposacabezas
delanteros. La luz de los parasoles resulta demasiado tenue así como
la que existe en el
maletero.
Mecánica peculiar y brillante
Si tanto por fuera como por dentro, el
Outback convence plenamente –aunque sin llegar a enamorar–
porque en absoluto engaña dada la robustez de materiales, acabados y
eficacia de los mandos, lo mejor se encuentra en el bastidor,
concretamente en el
motor, en el sistema de tracción y en el chasis. La mecánica
bóxer –de cilindros opuestos– es una de las señas de identidad de la
marca, cualidad que permite una ubicación baja para reducir el
centro de gravedad y mejorar así el comportamiento y la estabilidad
en marcha. La configuración del bloque de aluminio, de peso
aligerado, es la de un dos litros diésel, con cuatro cilindros y 16
válvulas, sobrealimentado y con inyección directa mediante conducto
común. El turbo se ubica debajo del
motor con objeto de bajar aún más el centro de gravedad.
Una original mecánica bóxer que desarrolla una potencia de 150
caballos a medias revoluciones –3.600 rpm–, con objeto de reducir
ruidos, vibraciones y emisiones contaminantes, con una cifra de CO2
–148 gr/km– realmente baja para un
motor diésel de 2.000 centímetros cúbicos. La cifra de par motor
también es brillante, ya que los 350 Nm están disponibles a 1.800
vueltas, aunque lo mejor es que el 80 por ciento de la fuerza
mecánica se encuentra a partir de las 1.300 revoluciones hasta cerca
de la zona roja –5.000 vueltas–. Cualidades que repercuten
positivamente en la comodidad en marcha, ya que la presencia del
motor es casi inapreciable al oído, y en los consumos de gasoil.
En este sentido, es digno de mención los 6,5 litros que se logra
gastar en una conducción normal por autovía, cifra que no pasa de
los 7,5 litros en ciudad y de 12 litros si decidimos ir muy deprisa
apurando marchas. Consumos muy interesantes ya que se encuentran por
debajo de las cifras oficiales que facilita la marca. Una de las
claves está en el desarrollo de la sexta velocidad, óptima para
mantener cruceros óptimos sin forzar la mecánica, además de la
excelente fuerza motriz aportada en un régimen amplio y desde bajas
revoluciones. Algo muy importante en un coche grande y alto, que
ronda los 1.600 kilogramos y que lastra el rozamiento que ocasionan
las cuatro ruedas motrices.
Tracción total con autoblocante mecánico
La transmisión se realiza mediante una caja de cambios manual de
seis relaciones, recientemente estrenada, que trabaja en conjunción
con un sistema de tracción a las cuatro ruedas. Un sistema en el que
cada uno de los ejes recibe la fuerza de manera variable, según las
necesidades del momento, por medio de un diferencial mecánico
autoblocante Torsen, que, a diferencia de otros electrónicos –por
ejemplo los Haldex–, reparte el par motor de manera casi
instantánea. Dicho reparto es inicialmente del 50 por ciento en cada
eje, fuerza que varía mediante la actuación del diferencial cuando
se detecta un patinaje en cualquiera de los dos ejes, lo que asegura
una perfecta tracción. Dicho dispositivo trabaja en conjunción con
el Control Dinámico del Vehículo, de serie en todos las versiones,
que aumenta la seguridad activa ya que ante un derrapaje hace
intervenir los sensores del ABS y los controles de tracción y
estabilidad.
Otra de las aportaciones
del nuevo
Outback es la configuración del chasis, que se renueva por
completo para mejorar prestaciones, seguridad y confort. En lugar de
la estructura habitual en la que el
motor y la transmisión se anclan directamente sobre el chasis,
aquí se montan sobre un subchasis en forma de cuna que se extiende
desde el lateral de la caja de la transmisión. En este subchasis se
sitúan también las conexiones de la suspensión delantera y de la
dirección asistida. Los apoyos del
motor se realizan mediante tacos de caucho rellenos de líquido,
lo que supone un excelente aislamiento, tanto acústico como de
vibraciones, para aislar el
habitáculo de las irregularidades de la superficie del terreno.
Otra de las ventajas de la utilización del subchasis es la capacidad
de absorción de impacto en caso de colisión frontal, en cuyo caso la
cuna se deforma y evita que el
motor si introduzca directa y peligrosamente en el
habitáculo.
Estable, cómodo y eficaz
El comportamiento de este
Outback es una auténtica delicia, cómodo, seguro y estable en
prácticamente cualquier situación. Responsable de ello es la
denominación simétrica de la tracción total, que se refiere no sólo
a que las cuatro ruedas son motrices sino que la posición baja del
motor bóxer permite un reparto equitativo de los pesos entre
ambos ejes del coche. Esto se traduce en un comportamiento bastante
neutro en curva, donde no se percibe tendencia alguna ni al
subviraje –el coche no se va de delante– ni al sobreviraje –no se va
de atrás–. Además, el coche es capaz de girar bastante plano,
gracias a una suspensión firme pero cómoda, que evita incómodos
cabeceos y transferencias de masas entre ambos lados. En recta la
estabilidad y el aplomo es también notable, únicamente se perciben
molestias a la hora de mantener la dirección ante la presencia de
vientos laterales. La comodidad del interior, gracias a los buenos
asientos y al aislamiento acústico, se eleva por medio del buen
equilibrio en el tarado de las suspensiones. Las prestaciones están
a un buen nivel, con una velocidad máxima cercana a los 200
kilómetros/hora y una aceleración 0-100 km/h inferior a los 10
segundos.
Las posibilidades de transitar por terrenos ajenos al asfalto son
elevadas ya que además del sistema de tracción y de un
motor con buena respuesta desde bajas revoluciones, los 200
milímetros de altura que hay entre la carrocería al suelo –medida
superior a la de cualquier competidor e incluso a la de algún SUV–
hace fácil superar algunos obstáculos. También son de ayuda los
paragolpes reforzados, que aun sin permitir un gran ángulo de ataque
y salida aseguran una protección ante impactos o toques con piedras
y otros elementos.
Conclusiones
Es difícil comparar este
Subaru con otros modelos similares, ya que no hay ningún
familiar con tracción total en el mercado que disponga de motor
bóxer. Obviado esto, los únicos coches alternativos a este singular
japonés son los
Audi A4 Allroad 2.0 TDi DPF 143 CV Quattro
–39.350 euros–,
Skoda Scout 2.0 TDi DPF 140 CV –27.400 euros–, y
VW Passat Variant 4Motion Advanced Plus 2.0 TDi 140 CV –32.521
euros–. También, aunque en un segmento superior, el
Volvo XC70 D5 AWD Kinetic 205 CV –45.290 euros–. El
Outback probado cuesta 39.050 euros, cantidad en la zona alta de
la competencia pero que, a diferencia de esta, ofrece un completo
equipamiento de serie. Este incluye, además de la tracción total,
climatizador dual,
llantas de aleación de 17 pulgadas en neumáticos mixtos en
medida 225/R60, ocho airbags,
asientos delanteros térmicos y eléctricos con cuero y memoria,
luces automáticas con proyectores de xenón, controles de estabilidad
y de tracción, ordenador multifunción, control de la velocidad de
crucero, techo solar,
acceso sin llave con control remoto y
botón de arranque, eje trasero autonivelante,
freno eléctrico de aparcamiento con control de frenado en pendiente.
Lo único que echo de menos, con respecto a algunos de los
competidores mencionados, es la apertura del
maletero mediante control remoto, guantera refrigerada,
indicador de baja presión en los neumáticos, rueda de repuesto, y
red de seguridad de carga en para el maletero
Lo destacable
- Máxima polivalencia.
- Capacidad off road.
- Interior muy amplio.
- Motor ágil, silencioso y de bajo consumo.
- Maletero muy aprovechable.
- Buena cota de altura libre.
Lo mejorable
- Ergonomía de algunos mandos.
- Motor no disponible con cambio automático.
- Activación mediante voz del manos libres.
- Ligero vacío entre 800 y 1.500 vueltas.
- Techo practicable algo pequeño.
- Bajos sin refuerzos.
Prueba y Redacción:
arpem.com
Fotos: Jesús María Izquierdo
Diciembre 2009
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