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Estable, cómodo y eficaz El comportamiento de este Outback es una auténtica delicia, cómodo, seguro y estable en prácticamente cualquier situación. Responsable de ello es la denominación simétrica de la tracción total, que se refiere no sólo a que las cuatro ruedas son motrices sino que la posición baja del motor bóxer permite un reparto equitativo de los pesos entre ambos ejes del coche. Esto se traduce en un comportamiento bastante neutro en curva, donde no se percibe tendencia alguna ni al subviraje –el coche no se va de delante– ni al sobreviraje –no se va de atrás–. Además, el coche es capaz de girar bastante plano, gracias a una suspensión firme pero cómoda, que evita incómodos cabeceos y transferencias de masas entre ambos lados. En recta la estabilidad y el aplomo es también notable, únicamente se perciben molestias a la hora de mantener la dirección ante la presencia de vientos laterales. La comodidad del interior, gracias a los buenos asientos y al aislamiento acústico, se eleva por medio del buen equilibrio en el tarado de las suspensiones. Las prestaciones están a un buen nivel, con una velocidad máxima cercana a los 200 kilómetros/hora y una aceleración 0-100 km/h inferior a los 10 segundos.
Las posibilidades de transitar por terrenos ajenos al asfalto son elevadas ya que además del sistema de tracción y de un motor con buena respuesta desde bajas revoluciones, los 200 milímetros de altura que hay entre la carrocería al suelo –medida superior a la de cualquier competidor e incluso a la de algún SUV– hace fácil superar algunos obstáculos. También son de ayuda los paragolpes reforzados, que aun sin permitir un gran ángulo de ataque y salida aseguran una protección ante impactos o toques con piedras y otros elementos.
Prueba y Redacción: arpem.com Fotos: Jesús María Izquierdo Diciembre 2009
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