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Prueba SSANGYONG KORANDO 2.0d T 175 Cv
Premium 4x2

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SIGUIENDO LAS DIRECTRICES DEL MERCADO

Cambio de rumbo total. El anterior Korando era un
todoterreno puro, el actual, en esta versión de tracción delantera,
ni siquiera podemos calificarlo de todocamino. Ahora es,
sencillamente, un automóvil polivalente y como tal tendrá muchos más
clientes a los que no defraudará por sus prestaciones, confort,
polivalencia y agrado de uso.
Copiando lo que funciona
El automóvil se va transformando y los gustos de
los conductores también. Y en este sentido los monovolúmenes y
los
todocamino han ido tomando carta de naturaleza hasta convertirse,
hoy en día, en dos de las categorías de coches de mayor éxito. Si
además, en esta última, hay un modelo que triunfa sobremanera la
receta parece clara: Copiarlo.
Algo así han debido de pensar en Ssangyong a la
hora de definir el nuevo Korando. Porque su similitud de
planteamiento y hasta su estética parecen sacadas del “manual de
creación” del Nissan Qashqai, líder indiscutible de la categoría.
Líneas suaves y armoniosas, estética “alta” y funcionalidad, son
algunas de las premisas de ese manual que el Korando aplica al pie
de la letra. También se ha optado, como en muchos de sus
competidores, por ofrecer una versión con tracción a un solo eje que
es la que traemos hoy a colación. Con esta configuración sus
posibilidades campestres quedan reducidas a la nada, pero supone un
ahorro de 2.500 euros a igualdad de equipamiento con la versión 4X4,
lo que decantará la balanza a su favor en la mayor parte de las
opciones de compra.
Motor potente y singular
De esta receta muy a la medida del mercado parece
desmarcarse el motor. Y no por su configuración, ya que es un
“habitual” motor turbodiesel de cuatro cilindros y 2.0 litros, si no
por su potencia. Declara 175 caballos con los que se coloca en el
cenit de la categoría. Pero para alcanzar una potencia tan alta da
la sensación de que se ha tenido que renunciar a algo de
refinamiento y homogeneidad de funcionamiento. De hecho el sonido
del mismo, que no llega a ser molesto, se hace evidente a baja
velocidad o en fases de aceleración donde el “sonido diesel” es más
difícil de amortiguar. A su vez la respuesta a bajas r evoluciones es
muy buena y contundente, con un evidente empujón turbo que se
percibe muy pronto, incluso antes de que la aguja llegue a las 2.000
revoluciones. La “euforia” se desvanece poco a poco después de las
3.000 revoluciones y al llegar a las 4.000 literalmente se agota.
Tratar de ver la aguja del cuentarrevoluciones marcando 4.200 es
causa perdida y resulta por lo tanto muy equivoco que la zona roja
del mismo inicie su andadura en unas optimistas 4.500 r.p.m. En este
sentido su respuesta está mucho más próxima a la del primitivo y
alabado (en términos de rendimiento) 1.9 TDI de 110 cv del grupo
Volkswagen, que a los homogéneos, dóciles y también algo aburridos
turbodiesel de ultima generación. Todo esto puede influir en el
agrado de uso pero no en las prestaciones que son muy buenas.
Manteniendo el motor en la zona baja de revoluciones siempre
tendremos una respuesta rápida al acelerador y un empuje (par motor)
que permite circular con notable agilidad, adelantamientos
incluidos. Los bien escogidos desarrollos del cambio le facilitan
aun más la tarea. Y la palanca tiene buen tacto y es precisa aunque
los recorridos de la H son muy cortos en sentido transversal y al
principio hay que “apuntar” más de lo habitual. Una consecuencia de
la “potencia a bajas revoluciones” es que los consumos son
contenidos y no se dispara si incrementamos el ritmo. En carretera
consume entre 7 y 8 litros y solo uno mas en ciudad o circulando a
buen ritmo por zonas de montaña. Muy meritorio para un coche de este
peso, tamaño y aerodinámica.
Buena estabilidad con electrónica alarmista
Las bondades continúan si hablamos de la
estabilidad. Muy fácil de conducir por lo previsible de sus
reacciones, tiene un eje trasero que no se descompone en ninguna
circunstancia y uno delantero al que le cuesta algo “entrar”
en las
curvas cerradas. Los neumáticos Kumho de uso mixto asfalto-tierra
(¿Para qué?) que monta no son en este sentido muy adecuados, pero
las conservadoras presiones que recomienda el fabricante, 2,2 bares,
(en un manual con traducción muy deficiente y unidades en PSI) si
son muy influyentes. De hecho, probamos a subirlas (es gratis) a 2,5
bares y mejoró notablemente. Amplios recorridos de suspensión y una
buena amortiguación generan a su vez mucho confort de marcha y sólo
la intromisión excesiva de una electrónica muy alarmista nos
sobresaltará en exceso en las zonas de curvas. Sí, porque el ESP
(control electrónico de estabilidad) actúa muy pronto y primero una
luz en el cuadro y después un pitido parecen avisar del fin del
mundo cuando aun estamos lejos de que las cosas empiecen a
complicarse. Y con los frenos sucede parecido, encendiéndose los
intermitentes de emergencia con facilidad en frenadas de “medio
pelo” y obligando a desconectarlo cada vez manualmente en lugar de
automáticamente, como sucede con muchos coches del mercado. Por lo
demás los frenos responden bien y la resistencia a la fatiga bajando
puertos de montaña es razonable.
Amplio, cómodo y práctico
Al margen de la mecánica este Korando también
responde muy bien a lo que hoy demanda el mercado en un coche de
este tipo. Agradable de líneas exteriores y con un habitáculo amplio
y bien configurado, tiene en el generoso espacio para las piernas
una de sus mejores virtudes.
Sin embargo, tres adultos detrás no
viajaran cómodos. La anchura es menos generosa y sobre todo la plaza
central tiene un mullido duro, con un respaldo donde ha primado más
su función de descansabrazos central que la de acoger a otro
pasajero. El maletero es amplio si consideramos el doble fondo
existente, donde además aloja una rueda de repuesto de emergencia,
pero no puede crecer mucho por encima de la cortinilla a pesar de lo
que parecen indicar las formas del coche. Esta cortinilla tiene un
alojamiento específico en el fondo del maletero en el caso de ser
retirada (muy práctico) y lamentablemente, no cubre todo el espacio
de carga. Una particularidad muy evidente si los respaldos traseros
regulables que permiten, bien aumentar ligeramente el espacio de
carga, bien reclinarlos para viajar mas cómodos, están en una
posición muy vertical. Los respaldos y la banqueta se pliegan a su
vez asimétricamente 60/40 con un solo movimiento dejando un espacio
de carga diáfano y plano. La posición de conducción cómoda aunque
bastante erguida, una instrumentación con los indicadores de
temperatura de agua y nivel del depósito digitales que le restan
empaque y unos acabados mas correctos por ajustes que por calidad de
plásticos son también particularidades de este nuevo Korando.
Conclusión
No piense en él si quiere hacer excursiones por el campo. Pero si le
gusta la estética de los todocamino y además la economía tiene mucho
peso en la compra, el Korando es una elección extraordinaria. Es
amplio y confortable, ofrece unas buenas cualidades dinámicas
apoyadas en el motor más potente de la categoría y no gasta más de
la cuenta. Tiene además 5 años de garantía, hecho que generalmente
se minusvalora en el momento de la compra, y el precio final es muy
interesante en función de lo que ofrece.

A favor:
- Motor potente (aun con las particularidades que explicamos, la
mecánica ofrece un buen rendimiento).
- Valor/precio muy competitivo (Consumos ajustados, precio
interesante y 5 años de garantía).
- Amplio y confortable (Espacio abundante y suspensiones
cómodas).
En contra:
- Terminación poco refinada (plásticos y tactos de algunos mandos
por debajo de la media).
- Rueda de repuesto de emergencia (habiendo sitio para una
“autentica”).
- Electrónica de seguridad “alarmista” (actúa demasiado pronto y
es muy intrusita).
Texto: Luis Villamil
Fotografías Exteriores: José A. Díaz
Fotografías Interiores: José Robledo
Abril 2011
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