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Prueba SEAT IBIZA ST 1.2 TSI 105 CV
Start&Stop
Ecomotive Style

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MAS CAPACIDAD, IDÉNTICO DINAMISMO

El superventas de
Seat tiene
en esta versión de carrocería “Familiar” un plus de capacidad de
carga considerable sin que la estética, muy bien resuelta, se
resienta. Además el extraordinario
motor turbo y la configuración de las
suspensiones le aportan un dinamismo que para si quisieran muchos
modelos con pretensiones deportivas.
Más maletero la razón de ser
Bajo la denominación ST,
Seat
comercializa la versión con carrocería familiar del
Ibiza, su modelo más popular. Y como en la mayoría de
carrocerías de este tipo,
el fabricante ha optado por alargar el
voladizo posterior para incrementar la capacidad de carga, la
razón de ser de este tipo de automóviles. En este caso son 18
centímetros suplementarios que repercuten al cien por cien en
aumentar el volumen del maletero.
De hecho crece desde los 292 litros que cúbica en la carrocería de
cinco puertas hasta los 430 en este ST. Sencillamente enorme. De
entre los rivales, sólo su “primo”, el
Skoda Fabia, con el que comparte chasis y órganos mecánicos le
supera con unos espectaculares 505 litros. Todos estos datos
corresponden a la carga por debajo de la
bandeja cubre equipajes,
retirándola y cargando “hasta el techo” la cifra aumenta. Pero si
aun se necesita más espacio para bultos se pueden plegar
asimétricamente en proporción 60/40 los
asientos posteriores.
Lamentablemente el suelo “resultante” no queda plano por completo al
formarse un escalón de unos 10 cm. Para “rematar la faena” se ofrece
opcionalmente un Paquete Almacenaje por 390 euros. Incluye, entre
otras cosas, toma de corriente,
ganchos de fijación, una
red, un curioso cajón bajo la
bandeja cubre equipajes que puede eliminarse en caso de necesidad y
también cristales tintados posteriores.
Habitáculo de familia
Dejando a un lado el
maletero y la silueta más larga
de la carrocería, por cierto muy bien resuelta estéticamente, el
resto de este
Ibiza no difiere en nada respecto a la versión de 5 puertas.
En consecuencia cuenta con un
habitáculo donde se
alojan bien cuatro adultos. El quinto ocupante no será bienvenido en
un viaje medio-largo por la anchura disponible y el espacio para las
piernas es correcto para el tipo de coche. Las
plazas delanteras no
tienen ninguna pega. Los asientos son cómodos y recogen bien el
cuerpo en las curvas, y el puesto de conducción cuenta con una
perfecta ergonomía. De hecho todos los mandos están bien
posicionados y tienen un tacto sólido que incrementa la sensación de
calidad percibida. En este sentido alabar el
volante y la
palanca de cambios
recubiertos en cuero y la bondad de las terminaciones. Aunque
ciertamente destaca más por la perfección de los ajustes, que por la
decoración, quizás algo sobria, del habitáculo. Esta sobriedad
también parece afectar a la instrumentación que ha prescindido del
indicador de temperatura de agua. Mencionar que opcionalmente es
posible montar un navegador portátil
Tomtom que se
“enchufa” encima del salpicadero.
Motor sorprendente
El aumento de capacidad de carga y la carrocería familiar no le
restan nada de dinamismo a este
Ibiza.
El
motor, un pequeño 1.2 litros de sólo
dos válvulas por cilindro pero con inyección directa de gasolina,
cuenta con la asistencia de un turbocompresor y el resultado es
sorprendente. Declara 105 caballos, pero es a bajas y medias
revoluciones donde se percibe más vigoroso y dispuesto a empujar con
fuerza a la menor insinuación del acelerador. Sólo en la zona alta
del cuentavueltas parece decrecer algo ese empuje, de hecho la
potencia máxima la alcanza a 5.000 revoluciones. Pero aun así se
estira y depara un agrado de uso extraordinario. Con este formato
“invita” a usarlo en marchas largas y con un tipo de utilización
diesel donde el par adquiere más protagonismo que la potencia en si
misma. Quizás por ello el cambio de sólo 5 marchas tiene un
desarrollo final bastante largo, a 120 km/h el
motor gira a sólo 2.800 revoluciones,
y necesariamente saltos notables entre las relaciones. Sin embargo
el temperamento y la fortaleza del
motor
hacen que pase bastante desapercibido.
Prestaciones, consumo y Start&Stop
La consecuencia de todo esto son unas prestaciones notables y las
cifras le avalan. Consigue acelerar de 0 a 100 km/h en sólo 10,2
segundos, de lo mejor de la categoría, pero son las sensaciones lo
que resulta más gratificante. Siempre parece haber potencia bajo el
acelerador y eso comporta mucha agilidad de marcha, tanto en ciudad
como en una retorcida carretera de montaña.
En este entorno los consumos son algo volubles. Bajos en una
utilización tranquila, donde la velocidad sostenida prime sobre las
aceleraciones y los cambios de ritmo. Y altos cuando en
contrapartida explotamos la capacidad de aceleración saliendo de las
curvas en un puerto de montaña. Esta particularidad es típica de los
motores de gasolina con turbo y aquí se constata una vez más. En
cifras significa consumir entre 6 (mínimo) y 8 litros en el primero
de los casos y superar los 10 con facilidad en el segundo.
Mención especial para el consumo urbano. Aquí se nota y mucho la
incidencia del sistema Start&Stop que monta esta versión Ecomotive.
Porque consigue mantener el motor parado mucho tiempo pese a tener
servicios conectados como el aire acondicionado o las luces. De este
modo resulta factible permanecer en ese entorno de los 6-8 litros,
siendo la forma de conducir más determinante que la fluidez del
tráfico.
Estable, eficaz, seguro... y divertido
La sensación de poderío y agilidad que transmite la
mecánica tiene continuidad en la estabilidad. La configuración de
las suspensiones con muelles no muy firmes, lo que favorece el
confort, y unos amortiguadores tirando a enérgicos, le aporta un
tacto sensacional que da confianza al conductor.
Una
confianza que deriva de los movimientos contenidos de la carrocería
y de un aplomo realmente magnífico que posibilita unas trayectorias
milimétricas en todo tipo de curvas. La dirección con asistencia
electrohidráulica (y no sólo eléctrica como es cada vez más
frecuente) resulta colaborador fundamental en estos resultados y
merece un 10 por tacto, precisión y giro. En consecuencia estamos
ante un coche muy fácil de conducir, en el que percibimos en todo
momento la posición de las ruedas y que obedece instantáneamente a
los requerimientos que aplicamos al
volante. Parecería que estamos refiriéndonos a un deportivo en
lugar de un “familiar” pero no hay error.
Seat
aplica en muchos de sus modelos esta receta y los resultados son
extremadamente satisfactorios.
En proporción los frenos no son tan “redondos”.
Tiene suficiente fuerza de deceleración y no se fatigan con
facilidad, pero en las frenadas fuertes se echa en falta un tacto
más preciso. Como en otros muchos coches de última generación, la
cantidad de electrónica y de controles asociados a ellos termina por
“deshumanizarlos”, dando lugar a estos tactos poco informativos.
Rivales
A diferencia de otros modelos, los rivales de este
Ibiza se cuentan con los dedos de una mano... y sobran dedos. Si
porque versiones con carrocería familiar en coches de este segmento
sólo hay cuatro contando al protagonista de la prueba.
Los otros tres son el
Skoda Fabia Combi, el
Renault Clio Grand Tour y el
Peugeot
207 SW. Como ya hemos comentado el
Fabia es su “primo” y quizás el rival más duro. Le gana en
maletero, pierde, según gustos, en armonía estética y compartiendo
mecánica es significativamente más barato. Hasta el punto que el
Fabia Combi con el cambio robotizado de dos embragues DSG, sigue
siendo más barato que el
Seat
con el cambio manual. Cosas del marketing. El
Peugeot
también está en la zona alta de precios, pero es ligeramente más
corto y se resiente el maletero algo más pequeño (337 litros) que el
de sus rivales. El motor 1.6 litros de 120 caballos es más potente
pero gasta más y, por muy poco, no llega a superar en prestaciones
al
Ibiza. A su vez el
Clio
Grand Tour tiene un buen equilibrio general. El maletero de 439
litros es ligerísimamente más capaz que el del
Seat, y
aunque su motor de 100 caballos le deja algo descolgado en
prestaciones, lo compensa con un precio muy atractivo.
Conclusión
El
Ibiza ST cuesta 720 euros más que la versión equivalente con
carrocería de 5 puertas. Pero gracias a los 18 centímetros
adicionales consigue un maletero
gigantesco y una polivalencia y una practicidad de uso muy
superiores. Además tiene carácter. Las prestaciones son estupendas,
el agrado de uso extraordinario, y el comportamiento digno de un
coche con pretensiones deportivas. Un precio poco contenido, en
particular si lo comparamos con el
Skoda Fabia Combi, y un consumo alto en utilización exigente son
las únicas pegas relevantes. En todo caso, esta última no parece muy
significativa en los momentos actuales de restricciones velocísticas
extremas y además se compensa con el ahorro que aporta el eficaz
sistema Start&Stop de esta versión Ecomotive.
A favor:
- Maletero (Es enorme para el tamaño del coche).
- Prestaciones y comportamiento (Es rápido y ágil.
Además la estabilidad transmite confianza).
- Sistema Start&Stop (Funciona muy bien. Arranca
rápido y mantiene el coche parado en ciudad largos periodos de
tiempo).
En contra:
- Consumo en uso exigente (Como todos los turbo de
gasolina se dispara el consumo si le exigimos girar alto de
vueltas).
- Precio (No es barato y sufre en la comparación
con el Fabia Combi que cuesta 2.000 euros menos).
Texto: Luis Villamil
Fotografías: Alex Blanco
Junio 2011
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