Prueba SEAT EXEO
2.0 TDI CR DPF Style 143 CV

SEAT EXEO: FORMULA INTELIGENTE


Seat no se ha complicado a la hora de diseñar su nuevo buque insignia. Con la base del anterior Audi A4 y unos retoques estilísticos, ha conseguido una berlina clásica alejada de las polémicas líneas del Toledo –modelo al que no sustituye–, con la robustez, calidad y fiabilidad de Audi. Aunque es una pena que el Exeo se aparte del dinámico diseño de los Ibiza y León, creo que en estos tiempos de ‘brotes verdes’ la fórmula empleada es todo un acierto para la empresa y, más importante, para quienes busquen un coche con cierta distinción, de calidad, bien equipado y a un precio muy asumible.

  

El Exeo nace de la mano de la polémica, nada nuevo en Seat por el fracaso que supuso el Toledo, un buen coche lastrado por un diseño monovolumen que no gustó a nadie. Claro que un tropiezo lo tiene cualquiera, acordaros del Renault Vel Satis o del Audi A2 … Pero como de sabios es rectificar, la firma de Martorell ha hecho caso al mercado y con el Exeo ha vuelto a la clásica carrocería berlina de tres volúmenes. Y para dejar claro el cambio de rumbo –con su nuevo presidente a la cabeza, el británico James Muir– Seat inicia una etapa estrenando denominación para sus coches: sustituye los nombres de lugares de España, iniciada en 1981 con el Ronda, por un palabra, en este caso Exeo, de origen latín (exire), que significa evadirse, salir, ir más allá.

 

El mejor Seat de la historia

seat exeo Un salto hacia delante que Seat lo plasma en un producto que ofrece muchas luces y algunas sombras. Lo positivo del Exeo es que se trata, sin duda, del mejor automóvil que la firma germano española ha lanzado en su historia; lo negativo es que nace ‘tocado’ por un diseño y un habitáculo ya visto en el anterior Audi A4. Pero a mi juicio la apuesta de Seat es perfecta. Por un lado ahorra costes de desarrollo y tiempos de fabricación, algo importantísimo para que la marca recupere cuota de mercado y se sitúe en el lugar que se merece. Por otro, y de cara al usuario, pone a la venta una berlina casi premium a un precio lógico. Claro que me hubiera gustado que el Exeo mantuviese la agresiva línea de los Ibiza y León para que por fin Seat supere la crisis de identidad –y comercial– que padece desde hace tiempo, pero, dejando a un lado el diseño –cuestión de gustos personales–, prefiero un contrastado Audi A4 disfrazado de Seat que ver al Toledo como punta de lanza de la marca.

 

¿Y qué le importa esto al comprador de un Exeo? Seguramente que muy poco. El cliente principal del Exeo es un padre de familia de clase media, un comercial, un taxista o una empresa que necesite buenos coches para sus mandos intermedios. Y es aquí donde el Exeo cumple a la perfección como vehículo cómodo, bien equipado y terminado, capaz de devorar kilómetros ofreciendo buenas prestaciones y consumos ajustados, y, muy importante, hecho para que dure muchos años. Si además lleva el marchamo de ser un Audi camuflado, mejor que mejor. Para ampliar la clientela, el Exeo también está disponible en carrocería familiar, denominada ST –heredera del A4 Avant pero con portón posterior rediseñado–, ideal para quienes busquen una estética diferenciada o un uso relacionado con la práctica de algún deporte. La diferencia de precio entre la berlina y el familiar es de 1.300 euros a favor del primero.

 

Algo más que hermanos

seat exeo Disquisiciones comerciales a parte, veamos las similitudes del Exeo y el anteriorAudi A4. La evidencia más clara se encuentra en los laterales, idénticos en ambos a excepción de la forma y ubicación de los espejos retrovisores, colocados en la chapa de la puerta en lugar de en el montante de ésta. El voladizo delantero es muy grande en los dos, debido a la posición longitudinal de un motor ubicado por delante del eje motriz. De momento no existe versión con tracción a las cuatro ruedas, algo totalmente viable en esta plataforma. Las medidas son casi idénticas tanto en longitud como en altura, anchura y distancia entre ejes. Las principales diferencias se encuentran en el frontal y la trasera. Por delante el Exeo enseña un frontal poco atrevido, comparado con competidores de última hornada. Luce la misma calandra invertida del nuevo Ibiza con la S en el centro y sus faros rasgados. La zaga ofrece un aspecto algo más elaborado, clásico y de cierta elegancia, con un portón de maletero de nueva factura y la placa de matrícula encastrada en el paragolpes. Estrena pilotos, partidos en dos, que añaden personalidad.

 

seat exeo También hay coincidencias en los interiores del Exeo y Audi A4. Hasta tal punto que el Seat toma prestado el salpicadero entero del Audi A4cabrio, más reciente que el de la berlina, con aireadores redondos, al que únicamente cambia los aros de la firma de Ingolstadt por la S de la de Martorell. Todo un acierto por la buena factura del descapotable. Puestos a investigar se perciben materiales de peor calidad en algunas partes del habitáculo del Exeo, como por ejemplo en la parte inferior del salpicadero o en las puertas, donde se sustituyen los acolchados del Audi por unos plásticos duros pero de buen aspecto. Cambios lógicos para conseguir abaratar el coste del vehículo pero que no afecta ni a la calidad del conjunto ni a la robustez del mismo, por encima de algunos competidores directos, incluso más caros que el nuevo Seat.

 

Al diseño del interior le ocurre algo parecido que a la carrocería: es demasiado sobrio y carece de la chispa de los Ibiza y León, de línea deportiva y actual, la ‘autoemoción’ que tanto tiempo llevan publicitando. A cambio, tenemos un habitáculo amplio, sobre todo en las plazas delanteras y un maletero generoso, una posición al volante perfecta y una instrumentación clara y completa. El equipamiento del nivel de acabado básico, denominado Reference, incluye, entre otros, siete airbags –incluido el de rodilla del conductor, un excelente detalle–, controles de estabilidad y de tracción, volante multifunción, climatizador bizona, ordenador, navegador, equipo de audio y conexiones Bluetooth, USB e iPod.

 

Apuesta, sin duda, por el Style

seat exeo Echo de menos elementos que deberían ser de serie como ocurre en modelos de la competencia. Me refiero a equipos a los que no debe renunciar ninguna berlina que se precie, como las luces automáticas o los sensores de lluvia y de aparcamiento, que aportan gran comodidad al volante y que una vez probados es difícil renunciar a ellos. Aunque se pueden adquirir en forma de paquete, por 617 euros, lo mejor es plantearse la compra del nivel de acabado inmediatamente superior, denominado Style. Este cuesta 1.800 euros más y ya os digo que resulta muy recomendable pues a lo descrito anteriormente añade, entre otros, asientos delanteros regulables en altura con apoyo lumbar, reposabrazos delantero y trasero con compartimento –con dos posavasos el trasero–, retrovisores eléctricos y calefactados, luces ‘coming home’, una auténtica nevera en la guantera, mandos en el volante, testigo de pérdida de presión de neumáticos, alarma volumétrica con sensor de inclinación, y llantas de aleación de 16 pulgadas con neumáticos 205/55.

 

Da gusto sentarse al volante del Exeo. En el acabado Style los asientos son muy cómodos en uso diario y tienen una dureza intermedia para hacer kilómetros sin cansancio. Son anchos, sujetan bien los lados y disponen de regulación en altura y lumbar. Los reposacabezas hacen su función perfectamente. Conseguir una buena posición es sencillo ya que el volante ofrece un gran recorrido tanto de arriba a abajo como en profundidad. Es posible conducir muy bajo sin perder visibilidad y hay espacio suficiente para cualquier tipo de conductor, independientemente de su talla. Para los que medimos entorno a los 1,74 metros, la longitud de la banqueta resulta algo larga. Lo que no me gusta es la regulación lumbar por el escaso apoyo que ofrece, aun accionando la rueda a tope.

 

Habitáculo brillante pero mejorable

seat exeo La visibilidad que se percibe desde dentro es óptima, gracias al tamaño de los cristales y a que los montantes son estrechos. Los traseros se benefician de un pequeña luna triangular lateral que ayuda cuando se mira hacia atrás en diagonal. También hay algunos huecos para dejar objetos. Los hay en las puertas delanteras, aunque no sirven para llevar una botella de 1,5 litros; encima de la pantalla del navegador, al que se accede por medio de una tapa móvil; y en una muy elaborada guantera que dispone de una auténtica nevera con tapa capaz de enfriar unas cuatro latas de refresco. El paquete ‘almacenaje’ añade un pequeño cajón bajo los asientos delanteros. En el Style también hay un apoyabrazos con compartimento que, como en muchos otros coches, molesta a la hora de manejar el cambio de marchas, además es pequeño lo que impide apoyar el brazo de manera cómoda cuando se conduce. No ocurre lo mismo con el apoyabrazos trasero, grande y cómodo, con guantera de buenas dimensiones y un portalatas doble. Por último, delante sólo hay un portalatas, retráctil y ubicado por encima de la pantalla del navegador.

 

Que el Exeo derive de un Audi A4 supone contar con detalles de cierto lujo, como la excelente iluminación del habitáculo. Veo puntos de luz en el vano de los pies de las cuatro plazas, en los espejos de los parasoles, en el maletero y unas rojas en los cantos de las puertas. En la parte delantera hay un plafón de luz doble con haces independientes para la lectura de mapas, y dos puntos de luz separados detrás.

 

Plazas traseras justas y buen maletero

seat exeo Hasta aquí todo está a la altura de lo esperado, e incluso algo más arriba. Esta visión positiva desaparece al acceder a las plazas traseras, no porque sean incómodas ni porque ofrezcan poco espacio para estaturas medias y medias altas, tanto para las rodillas como hacia el techo. Lo peor es el insufrible asiento central, estrecho e incómodo por la dureza de su base y respaldo. Por si fuera poco, el túnel central es ancho, lo que obliga a llevar los pies muy separados. Olvidaros pues que viajen detrás tres adultos. Para mi sorpresa, al desplazar el respaldo central y abatir el apoyabrazos compruebo que no se puede llegar directamente al maletero, aunque disponga de una escotilla de acceso, ya que hay una bolsa portaesquíes que lo impide. Un artilugio que forma parte del paquete ‘almacenaje’, complicado de plegar una vez abierto.

 

seat exeo Otro de los puntos fuertes del habitáculo del Exeo es el maletero. El espacio es grande –460 litros– y de formas regulares, la altura de carga no es excesiva y cuenta con cuatro anillas para asir una red, dos huecos grandes a los lados y un espacio considerable bajo la moqueta para llevar la rueda de repuesto, de medidas normales en todas las versiones excepto en la más potente. El espacio es ampliable gracias a que los respaldos de los asientos traseros se pueden abatir en proporción 60/40, aunque no quedan perfectamente a ras del suelo. El techo del maletero carece de guarnecidos y el hueco que deja la tapa es algo justo, lo que impide meter objetos de cierto volumen. Para solucionar este inconveniente, lo mejor es optar por la versión familiar ST, de menor capacidad –442 litros– pero con un portón de grandes dimensiones.

 

seat exeo Llegado el momento de analizar la instrumentación, vuelve a mi cabeza el recuerdo del anterior Audi A4, ya que es prácticamente calcada, excepto el equipo de audio, de nueva factura. La información es muy completa, y el ordenador, que se maneja desde una tecla ubicada en la punta de la palanca del limpiaparabrisas, dispone de funciones dobles: consumo y velocidad medias, consumo actual, autonomía, duración del viaje y trayecto recorrido. Desde la palanca del ‘limpia’ se cambia de ordenador y se accede a otras funciones, la más interesante la de aviso de velocidad limitada. En cuanto al resto de la instrumentación no me convence la ubicación de la pantalla del navegador ni la del climatizador, situados muy abajo, lo que obliga a apartar la vista de la carretera para manejarlos.

 

Mecánica deliciosa y económica

seat exeo Al arrancar el motor turbodiésel 2.0 de 143 caballos compruebo el excelente aislamiento acústico, al menos al ralentí. Quito el freno de mano, con el estorbo que supone el apoyabrazos bajado, y al engranar la primera y acelerar me sorprende la suavidad y linealidad mecánica, una mejora importante que se explica por la incorporación en toda la gama de motores de gasóleo de Seat –iniciada con el Exeo– del sistema de inyección por conducto común, en sustitución del bomba inyector, más explosivo pero menos refinado. El cambio de marchas convence por su precisión y tacto tirando a duro, aunque los recorridos de la palanca sean algo largos. No hay problema, voy subiendo de marchas y moviendo la dirección, bien asistida, ni muy blanda ni muy pesada, ideal para el Exeo, aunque le vendría bien un mejor ángulo de giro al menos en ciudad. El conjunto se completa con una suspensión muy cómoda que se traga badenes y baches casi sin molestar. El motor ofrece mucha fuerza desde bajas vueltas, lo que se agradece al moverme entre el tráfico urbano, máxime cuando compruebo que es sencillo consumir 5,9 litros a poco que se conduzca con tino.

 

Si la sensación en ciudad es positiva, en circunvalaciones y autovías –el hábitat natural del Exeo–, es igualmente satisfactoria. Conecto el control de velocidad, muy efectivo pero carente de sistema de programación activo, y empiezo a hacer kilómetros en sexta. La selección de la velocidad se hace por medio de una palanca situada a la izquierda, algo escondida. Hubiera sido mejor que se pudiera activar desde los mandos del volante. La suavidad es la tónica general y la fuerza del motor suficiente para mantener buenos cruceros sin tener que hacer uso del cambio de marchas. La sexta tiene un desarrollo largo, enfocado claramente a conseguir bajos consumos. Aquí consigo rondar los 5,5 litros, una cifra brillante que asciende a ocho cuando alcanzo velocidades no legales. Por cierto que la máxima oficial es de 214 km/h con una aceleración 0-100 de 9,2 segundos. A un ritmo elevado la estabilidad tanto en recta como en curva es muy buena ya que no percibo ni movimientos en la dirección ni balanceos en la carrocería. La trayectoria se mantiene siempre en su sitio independientemente de que aparezcan ondulaciones en el asfalto o baches en curvas rápidas. En este sentido, la suspensión deportiva, disponible gratis en opción en la versión Sport, no resulta recomendable ya que la de serie ofrece un excelente compromiso entre firmeza y comodidad.

 

Buen comportamiento en condiciones difíciles

seat exeoAumento la velocidad y empieza a llover intensamente, tanto que el limpiaparabrisas casi no da abasto. En estas circunstancias compruebo las bondades del chasis y el excelente trabajo que hacen los Michelin Energy que monta de serie este Exeo. En plena curva el coche ni se inmuta, y en algunos charcos entra en acción en control de estabilidad pero de manera muy suave y poco intrusiva. La lluvia me hace buscar el limpiaparabrisas trasero pero no existe, algo habitual en este tipo de berlinas y que la mayoría de las veces no hace falta, porque la forma de la luneta es capaz de eliminar las gotas de lluvia… hasta que cae una tromba de agua. Los adelantamientos los hago sin problema, claro que hay que jugar algo con el cambio de marchas pues el motor en sexta velocidad carece de suficiente fuerza y los casi 1.500 kilos de peso se notan, y eso que el régimen aprovechable del turbodiésel es bastante amplio: desde las 1.500 hasta cerca de las 5.000 vueltas.

 

Hasta aquí, la capacidad dinámica de este Exeo convence con nota. Vamos a ver qué pasa en un tramo de carretera de montaña, entorno para el que no está concebido. Las curvas cerradas se las traga sin dificultad y la carrocería balancea lo justo, lo que me hace ir confiado y cómodo. Pruebo los frenos, poco a poco y luego bruscamente, y percibo que ofrecen potencia y son bastante dosificables, aunque comienzan a perder eficacia, poco a poco, tras un uso extremadamente intenso. Puesto a apurar frenadas, es fácil que el coche tienda a irse en línea recta, algo normal en un coche cuyo motor longitudinal va colocado delante del eje delantero, un agravante para conseguir un buen reparto de pesos y un centro de gravedad bajo. La dirección es algo lenta aunque aporta precisión al guiado de las ruedas. A la salida de las curvas a pleno gas las ruedas pierden tracción rápidamente, lógico: ni las ruedas ni la suspensión permiten estas alegrías. Para finalizar echo un vistazo a la instrumentación y compruebo que no he pasado de 10 litros en conducción deportiva. Excelente.

 

Conclusión

seat exeo El Seat Exeo no enamora por estética pero cumple a la perfección su cometido, que no es otro que ofrecer comodidad, seguridad, eficacia en la conducción y bajos consumos, además de un habitáculo cuidado y ciertos detalles premium, una carrocería burguesa y un equipamiento completo, sobre todo con el acabado Style. Cualidades que busca, por encima de cualquier otra, el cliente tipo de las berlinas medias del segmento D. Esto no quiere decir que sea un coche aburrido ya que dinámicamente está a la altura de sus competidores en cualquier tipo de trayecto. ¿Qué es un Audi A4 antiguo vestido por Seat? Sí, para mí todo un acierto, sobre todo al tener que hacer frente a los 26.500 euros que cuesta la recomendable versión Style con motor 2.0 TDi de 143 caballos –el mismo precio que en acabado Sport–, 5.500 euros menos que un A4 equivalente de última generación, con el plus de los tres años de garantía que ofrece Seat y un equipamiento claramente más completo.

 

Prueba y Redacción: arpem.com
Fotos: Jesús María Izquierdo

Octubre 2009

 

A favor

- Calidad y buen precio.

- Puesto de conducción.

- Aislamiento acústico.

- Motor de gran rendimiento.

- Equipamiento completo.

- Interior robusto y bien acabado.

- Maletero grande y aprovechable.

En contra

- Espacio justo detrás.

- Plaza central incómoda.

- Apoyabrazos pequeño e incómodo.

- Apoyo lumbar inapreciable.

- Plazas traseras sin tomas de aireación.

- Puertas traseras sin huecos.

- Estética poco impactante.

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