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Prueba RENAULT MÉGANE 1.5 dCi Dynamique 5p 105 Cv

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LA COMPRA INTELIGENTE

El
Renault Mégane es el modelo de
Renault que dispone de mayor variedad de carrocerías: berlina de
tres, cuatro o cinco puertas, familiar, monovolumen y en 2010, según
Renault, serán hasta seis las variantes posibles sobre esta
base. Por lógica con semejante variedad, es el modelo con más éxito
comercial en la actualidad de la marca francesa y del mercado
español.
MUCHO DONDE ELEGIR
Para esta prueba hemos elegido una versión con motorización de
gasóleo, en particular el segundo escalón de potencia de los cinco
existentes,
1.5 dCi de 105 caballos.
Las otras cuatro versiones con mecánica Diésel cuentan con
potencias de
86,
131,150 y
160 caballos. Con semejante elenco resulta muy fácil encontrar
la que más se ajusta a nuestras necesidades en cuanto a
prestaciones.
En gasolina cuenta igualmente con cinco potencias: 101,
110,
131,
140 y
180 caballos.
Nos acercamos al coche, éste nos detecta y abrimos la puerta. Una
vez en el
interior, apretamos el botón de arranque levemente y él solo
hace el resto. La
llave
continúa estando en nuestro bolsillo. La mejorada sonoridad ahoga el
ruido del
motor
que en frío, que resulta ser algo más elevado de lo que nos
esperábamos. Una vez en marcha, éste desaparece y sorprende por su
silencio general similar al de una mecánica de gasolina.
Muy buenos ajustes y ningún crujido de plásticos que se muevan
aunque el firme sea muy bacheado. Las seis velocidades de serie
están bien escalonadas, tan solo nos exige engranar la marcha
acertada ya que para tener empuje no deberemos dejar que caiga
debajo de las 1500 vueltas. Cuando pisamos el acelerador, deberemos
estar por encima de esta cifra, de no ser así, la respuesta es
completamente nula. En la práctica este vacío de potencia resulta
algo incómodo, pues al llegar a cruces o glorietas debemos andar
atentos para no quedarnos en medio de situaciones comprometidas y
sin capacidad de aceleración. Entre 1.500 y 2.000 empieza a
despertarse y por encima de las 2.000 saca todo su poderío. Si
mantenemos el
motor
por encima de este rango de vueltas, su conducción resultara muy
agradable en cualquier marcha que vayamos y para ser honestos, la
potencia resulta suficiente para un uso normal sin pretensiones
deportivas. Incluso con cinco pasajeros y equipaje, el
motor
responde con alegría, siempre que, como decíamos antes, llevemos las
revoluciones por encima de 2.000. La frenada tanto por el tacto como
por lo efectivo, sorprende y las distancias de frenado son bastante
reducidas para un coche que no tiene aspiraciones deportivas.
Por otra parte, la suspensión es bastante cómoda y no balancea
demasiado en los apoyos fuertes aunque entre sus rivales encontramos
otros que lo superan por comportamiento en curva. Transmite mucha
confianza y aunque se balancea un poco nunca pierde la trayectoria.
Algunas versiones más potentes del
Mégane, como la
2.0 dCi de 160 caballos, cuentan con la posibilidad de elegir
“chasis Sport”. Esta opción incluye frenos de mayores dimensiones,
una amortiguación más dura y la altura rebajada en 1,2 centímetros.
Con este tipo de suspensión más deportiva, el comportamiento en
apoyos fuertes mejora enormemente y sin embargo los pasajeros van
igualmente cómodos, muy recomendable.
La nueva dirección asistida eléctrica mejora en mucho a la del
anterior Mégane y nos transmite muy bien el firme, en parado o a
poca velocidad se vuelve mucho más suave y se nota más el efecto de
la asistencia.
En ciudad es muy poco tragón, se conforma oficialmente con 5,5
litros cada cien kilómetros y en carretera con solo cuatro, aunque
durante la prueba no conseguimos aproximarnos a estas cifras.
Posiblemente debido a que nuestra unidad de pruebas contaba con muy
pocos kilómetros. Seguramente con el rodaje hecho y dentro de unos
cuantos miles de kilómetros más, el
motor
ofrezca todo su potencial y entonces si que se acerque a estas
cifras, que sobre el papel, son bastante reducidas.
VIDA A BORDO
El nuevo
Renault Mégane supera en todo a su antecesor. Como viene siendo
norma habitual cuando aparece un modelo nuevo, es más grande que el
anterior. En longitud, anchura y altura crece: 8,6 , 3,1 y 1,4
centímetros respectivamente. El maletero también aumenta su
capacidad en 42 litros y llega hasta 372. La capacidad puede
aumentar si en vez de
rueda de repuesto elegimos kit reparapinchazos, en ese caso
crecería hasta los 405 litros. Estas cifras le colocan entre los
primeros de su segmento pero debemos matizar algunos detalles. Si
bien el maletero y las dos
plazas delanteras destacan por espaciosas, las
plazas traseras se quedan algo justas. No destaca por la altura,
que es correcta en las tres, sin embargo el sufrido pasajero de la
plaza trasera central tiene bastante menos espacio para sus piernas
que los otros dos. De hecho las rodillas tocan con los
asientos delanteros cuyas curvaturas en el respaldo, hacen hueco
solo para las piernas de los otros dos pasajeros. Además la
guantera trasera central y el relieve de separación que hay
entre las dos plazas no mejoran la situación.
Los
que si se encuentran cómodos con su espacio son los pasajeros de las
plazas delanteras por su anchura y altura. Los asientos son
cómodos por dureza pero muy poco envolventes. El tejido de la
tapicería de nuestra versión de pruebas aparenta soportar muy bien
el maltrato pero su diseño no es muy agradecido. En otros acabados
superiores como el
Privilege, nos encontraremos con tapicerías más atractivas.
Por desgracia para el
1.5 dCi no se encuentra disponible este acabado que está
reservado solo para los Diésel de
130 y
160 caballos.
La posición al
volante es siempre correcta gracias a los reglajes de altura y
lumbar del asiento del conductor, el asiento del pasajero también se
beneficia de estos ajustes.
El
volante contribuye a encontrar una mejor colocación del
conductor al ser regulable también en altura y profundidad. A partir
del acabado
Dynamique, como el de nuestra prueba, el
volante viene forrado de cuero. Por el tacto y el brillo que
tiene, el
volante a primera vista no parece rematado en cuero a pesar de
que se aprecian las costuras y tenemos que acercarnos para
comprobarlo porque de lejos aparenta ser un volante común de
plástico.
Se agradece la enorme cantidad de guanteras que nos ofrece.
Destacamos especialmente la profundidad de la guantera principal. No
cuenta con una abertura muy amplia pero se perdona por el gran
volumen que tiene. Existen otras dos guanteras situadas en el suelo
delante de los dos asientos delanteros, muy útiles por su forma
rectangular para guardar documentación o instrucciones del vehículo.
Para abrirlas en su totalidad deberemos desplazar el asiento lo más
atrás posible. Además si ponemos alfombrillas quedan disimuladas
debajo y al estar colocadas fuera de los sitios habituales donde
miraría algún amigo de lo ajeno, suponen un buen escondite.
El
cuadro tiene muy buena visibilidad. Su diseño recuerda a los de
Citroën de antaño. Tal vez demasiado simple en apariencia, está
presidido por el velocímetro digital y el cuentavueltas a su
izquierda. Hacia la derecha fluye una prolongación y en su interior
el
display con la información del ordenador de a bordo. En él la
información habitual relativa al nivel de aceite, consumos medios e
instantáneos, autonomía o revisiones.
La luz del
cuadro de mandos gana o pierde intensidad de forma gradual
cuando se encienden o apagan las luces para no distraer ni molestar
al conductor. Para completar la información una
consola sobresale en el centro del salpicadero. En ella nos
encontramos el navegador opcional o la información del audio, entre
otras.
Para una utilización más intuitiva y rápida del
regulador de velocidad,
Renault ha desarrollado un nuevo sistema que nos avisa por medio
de señales visuales, parpadeos y colores, si sobrepasamos la
velocidad marcada previamente por nosotros.
El freno de mano vuelve a ser convencional y con una sola palanca
para tirar de él, algo que agradecemos ya que anteriormente se
utilizaba uno con doble brazo, que, además de resultar incómodo para
accionar, ocupaba mucho sitio en la
consola central. Justo ahí, en la
consola central, cuenta con una práctica
entrada RCA para poder conectar un DVD portátil.
LOS ACABADOS
La unidad de esta prueba contaba con el acabado
Dynamique. Las diferencias más importantes con la versión
inferior denominada
Authentique son, básicamente, un equipo de audio de superior
calidad y potencia, unas
llantas de aleación de 16 pulgadas en lugar de las de 15
pulgadas de chapa del
Authentique y por último el equipo de climatización automática y
bizona. Como opciones más importantes se quedan los faros bi-xenón
por 768 euros, las llantas de 17 pulgadas que forman un pack con el
techo panorámico eléctrico por 912 euros y el navegador Carminat con
un equipo de audio superior al de serie por 912 euros. Para el
desarrollo del audio de los nuevos
Mégane,
Renault ha colaborado con Arkamys, empresa especializada en
sonido digital y de reconocida reputación en el mundo
cinematográfico, que ha desarrollado un sistema de sonido en 3D y un
software especial para manejarlo.
En cuanto a la seguridad, activa y pasiva, el
Mégane cuenta con las habituales cinco estrellas del test
EuroNCAP cuenta con ESP de última generación y ASR además de airbags
delanteros y de cortina. De serie todas las versiones llevan el
sistema de
llave
por tarjeta y arranque mediante botón.
EL DISEÑO
La nueva estética rompe completamente con su antecesor. El
anterior Renault Mégane fue absolutamente revolucionario por su
diseño en el momento de su lanzamiento y eso pasa factura a medida
que pasan los años obligando a una remodelación radical de sus
líneas. El nuevo diseño, aunque más conservador, soportará mejor el
paso del tiempo. La versión coupé de tres puertas destaca
especialmente por su agresiva línea y supondrá un empujón en las
ventas a la versión de cinco puertas menos agraciada y algo más
anodina estéticamente.
El diseño de la
cintura lateral alta junto con el
frontal con grandes entradas de aire, marcará la tendencia de
diseño de
Renault los próximos años. La
cintura lateral es más alta a medida que nos acercamos a las
ventanillas traseras donde alcanza prácticamente la altura del
hombro de los pasajeros. La visibilidad hacia atrás no es muy buena,
ya que el diseño de la luna trasera no deja mucho campo de visión.
Tanto es así, que a la hora de aparcar o dar marcha atrás deberemos
adivinar donde acaba nuestro coche y donde comienza el otro.
EL RESULTADO FINAL
En
el segmento de los compactos la batalla es muy dura. Por precio,
20.400 euros, su lugar está en la zona media, el
Volkswagen Golf se escapa por caro y el
Ford Focus,
Citroën C4 se posicionan como los más baratos. El
Mégane cuenta con la ventaja de la novedad, ya que junto con el
Golf han sido los últimos en aparecer. Las cifras de ventas
mandan y el
Mégane siempre ocupa los primeros puestos en el ranking, de
hecho, es el primero en el acumulado del año.
Por su calidad de acabados está bien posicionado y la capacidad
de maletero es de los mejores si hablamos de la versión sin
rueda de repuesto. Uno de los aspectos en los que queda peor
parado y la mayoría de sus rivales le aventajan es en el espacio
para los pasajeros de las
plazas traseras. Tanto por ancho como por espacio para las
piernas y altura, ocupa las últimas posiciones y casi todos lo
superan por bastantes centímetros.
Con todos estos datos en cuenta, el
Renault Mégane es una compra muy acertada. Vale lo que cuesta,
que es mucho decir para los tiempos que corren. Además, el modelo de
nuestra prueba se sitúa en un buen término medio por prestaciones y
consumos dentro de su propia gama.
Cabría la posibilidad de decidirnos por la versión inferior en
potencia,
1.5 dCi de 85 caballos. Esta sería más apropiada si su
utilización fuera principalmente ciudadana, pero si tenemos pensado
salir a carretera y realizar viajes, es más recomendable pagar 1.300
euros y elegir el
motor
de
105 caballos o incluso, alguno de los superiores. La teórica
ventaja en el precio o en los menores consumos del
motor
pequeño se esfumaría rápidamente en cuanto saliéramos a carretera.
Al tener que exprimir más la mecánica y hacer un uso más intenso del
motor,
los consumos terminarían siendo muy elevados.
Por otra parte la depreciación que sufren los modelos
Renault con el paso del tiempo se sitúa entre las mejores. Si
tenemos en cuenta que el precio de partida tampoco es elevado,
podemos calificar su compra como de “inteligente”.
Lo destacable
- Prestaciones (buena respuesta por encima de 2.000 rpm)
- Habitabilidad delantera (Para ocupantes y guanteras)
- Suspensiones (Son cómodas e ideales para viajes largos)
Lo mejorable
- Vacío de potencia (Por debajo de 2.000 rpm)
- Plazas traseras (Justas en altura y espacio para las piernas)
- Tapicerías (Diseño poco agraciado en acabado Dynamique)
Noviembre 2009
Prueba y Redacción:
arpem.com
Fotos: Alex Blanco
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