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Sport Plus: modo hiper espacio Hasta aquí, todo dentro de lo previsible teniendo en cuenta el material y la tecnología de la que hago uso. Pero lo mejor está por llegar ya que hay un tercer modo, denominado Sport Plus –disponible en opción por 1.200 euros– que nos catapulta al hiper espacio de las sensaciones y la efectividad. Una puerta que desata la locura ya que el cambio empieza a apurar las marchas rozando el corte del encendido, lo que se traduce en unas aceleraciones impresionantes donde no hay respiro ni decaimiento entre unos cambios de marcha que se suceden, a golpes, como un martillo percutor. La sensación es parecida al manejo de un videojuego, aderezado con el bronco y armónico sonido de escape. La sensibilidad al acelerador y la eficacia del cambio automático es tal que a poco que pisemos a fondo el pie derecho podemos comprobar en el cuadro la selección de la primera velocidad a unas 7.000 vueltas, y esto sin ningún tipo brusquedad.
Sin duda, este cambio es tan perfecto que no creo que exista uno no automático –y quizá ni automático– más eficaz, rápido y poderoso. Ahora bien, utilizándolo en modo manual la perfección desaparece. En parte por unas levas en forma de dos gruesos botones que impiden una óptima posición de las manos en el volante y por su particular modo de accionamiento ya que para subir de marchas hay que empujar el botón y para reducir apretarlo desde su cara interna. Un poco antinatural en comparación con otro tipo de levas, ancladas a la columna de la dirección en vez de al volante, donde una sirve para engranar marchas superiores y otras para desengranarlas, sistema que utiliza por ejemplo el BMW M3. No obstante, estas pegas tienen fácil solución: olvidarse completamente del modo manual y confiar en la perfección del automático. Prueba y Redacción:
arpem.com
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