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Prueba PORSCHE 911 Carrera 4S PDK 385
Cv

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Muy fácil incluso en ciudad

Mucha tecnología, imagen y poderío en un coche que,
sorprendentemente, sabe moverse a la perfección por cualquier
terreno. Incluso por la selva del tráfico urbano, donde el cambio
automático PDK en modo Normal nos hace la conducción muy sencilla ya
que sabe aprovechar al máximo el empuje de los 420 Nm de par motor
–a 4.000 rpm– buscando rápidamente la sexta e incluso la séptima
velocidad. Y que no se duerme si apretamos a fondo el acelerador, ya
que el quick down reduce instantáneamente tres o cuatro marchas para
superar cualquier obstáculo. La suspensión es dura, un poco
incómoda, pero la dirección ayuda a callejear ya que es muy suave y
a poco que se gire el
volante –de gran grosor, buen tacto y ubicado muy vertical–,
hace que las ruedas cambien el rumbo en un instante. La posición de
conducción es muy fácil de encontrar, gracias a la regulación de la
caña de la dirección y de los
asientos, que permite una postura muy baja, con brazos y piernas
estirados. Sentados así podría pensarse que la visibilidad estuviera
limitada; todo lo contrario, ya que hacia cualquier ángulo, sobre
todo hacia delante y los lados, la visión del conductor resulta
óptima.
Superada con nota la tortura de circular por ciudad, buscamos
escenarios más sugerentes y óptimos para este pura sangre. En
carretera accionamos el modo Sport para comprobar que los cambios de
velocidad se apuran, en marchas cortas, hasta las 4.000 rpm con una
inusitada capacidad para adaptarse al tipo de conducción que
practicamos. La suspensión se endurece y la respuesta del acelerador
se hace más inmediata. Alargamos las marchas para comprobar la
suavidad de accionamiento y rapidez del PDK. Llegan las primeras
curvas y se elevan las emociones. Mantenemos el modo Sport y
aceleramos con contundencia para hilar curvas a ritmos de infarto.
Justo antes de apuntar al vértice de la curva acciono el
pedal del freno con suavidad para llevarme una gran alegría. El
mordiente de los frenos de serie es elevado, lo mismo que la
suavidad y capacidad de deceleración, lo que aporta una seguridad
extra y un énfasis mayor a la hora de tomar la curva. Este magnífico
equipo de frenos, en conjunción con una suspensión con amortiguación
activa (PASM) que impide cualquier tipo de balanceo y cabeceo, hace
que la carrocería se hunda por igual tanto de delante como de
detrás, lo que permite apurar al máximo las frenadas con la
seguridad de que el giro se hará muy rápido y plano. Ni me imagino
cómo deben de ir los frenos cerámicos disponibles en opción.
Prueba y Redacción:
arpem.com
Fotos: Jesús María Izquierdo
Diciembre 2009
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