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Estética igual pero diferente La carrocería también recibe algunos retoques estilísticos para hacerla más actual y diferenciada, algo difícil en un vehículo cuyo look es un estandarte casi inamovible desde su nacimiento. El frontal se ha rediseñado y los laterales reciben unas generosas entradas de aire justo por debajo de los nuevos faros, potenciados con luces de xenón y leds para la iluminación diurna. En los laterales se ha optimizado la incidencia aerodinámica de la carrocería y las llantas reciben un nuevo e impactante diseño. El conjunto se remata en la parte trasera, donde se encastran unos grupos ópticos, con leds, de nueva factura y estética discutible. Las versiones 4 de tracción total incorporan una banda roja de material plástico entre los faros, único detalle estético diferenciador de los movidos mediante la actuación de un sólo eje. El remate de la zaga se realiza por medio de un faldón diferente que integra unas salidas de escape también nuevas.
El trabajo realizado por fuera tiene continuidad en un habitáculo con numerosas opciones de configuración. Aunque en un primer vistazo resultan poco evidentes los cambios, al detalle sí se percibe una calidad superior y un equipamiento más completo. Hay cuero del bueno por todos los lados así como piezas de aluminio. El aspecto del salpicadero cambia y mejora su contenido, tanto en el cuadro de instrumentos como en la consola central. Esta última estrena una pantalla multifunción con Bluetooth, de mayor tamaño y accionamiento táctil, además de una conexión para iPod. Se puede elegir entre varios asientos, todos ellos revisados para hacerlos más cómodos sin renunciar a la deportividad. Los estándar de tipo deportivo de la unidad probada disponen de ajuste en altura, longitud e inclinación del respaldo, aunque el reposa cabezas, integrado en el asiento, carece de reglajes. Prueba y Redacción:
arpem.com
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