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Prueba PEUGEOT RCZ 1.6 THP 156 Cv

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EL CONCEPT QUE SE CONVIRTIÓ EN REALIDAD

El
RCZ es el primer representante de la nueva era
de Peugeot. Con su buena estampa y un precio muy competitivo tiene
el punto de mira puesto en el
Audi TT. Este exótico deportivo
prescinde de la nomenclatura numérica que utiliza
Peugeot
habitualmente para nombrar sus modelos.
Del Salón a la calle
En ocasiones las marcas lanzan concept cars en los
salones de automóvil mundiales que nunca llegan a la producción.
Están hechos a mano y son una buena muestra de lo que cada marca es
capaz de llegar a hacer pero que casi nunca llega a la calle, al
menos a corto plazo. Finalmente cuando el modelo sale a la venta,
tiene poco que ver con el concept del que deriva debido a los altos
costes de fabricación o a las soluciones llamativas pero poco
prácticas que incorporan. Esto solía ser así hasta ahora.
Peugeot
enseñó en el salón de Frankfurt de 2007 un concept con el nombre de
308 RCZ, pocos podían imaginar que aquel modelo que generó tanto
revuelo por sus agresivas líneas y glamuroso diseño iba a salir
prácticamente igual al mercado. El
RCZ supone un capítulo aparte
para
Peugeot que esperemos no se detenga con este
modelo.
A pesar de su llamativo aspecto, no hay que verlo
como un deportivo radical de pura raza ya que está basado en la
plataforma del
Peugeot 308, más ancho y bajo que éste aparenta
llevar el
motor situado en la parte central del coche, sin embargo
es un sencillo tracción delantera con
motor delantero.
La gama
El
RCZ se vende con tres motores:
un diésel de dos
litros y 163 caballos, y dos de gasolina con idéntica cilindrada:
1.6 litros, y potencias de
156 y
200 caballos. Las versiones de
gasolina montan el mismo motor que utiliza el
Mini Cooper S y otros
modelos de la gama
Peugeot y
Citroën, como por ejemplo el
5008 o el
DS3 ya probados en ARPEM.
Todos los
RCZ cuentan con una
caja de
cambios de seis velocidades y la posibilidad, solo en el
gasolina de
156 caballos, de pedir en opción un cambio automático también de
seis relaciones por 1.900 euros. La mayoría de opciones disponibles
son estéticas ya que el equipamiento de serie es muy completo.
Exteriormente se pueden elegir entre dos tipos de
arcos exteriores
de aluminio, 210 euros y un
techo de carbono que admite dos
tonalidades entre brillante o mate, 1.530 euros. Las
llantas de 18
pulgadas son de serie, y admite varias opciones diferentes también
en 18 pulgadas por 210 euros o en 19 pulgadas, desde 510 hasta 710
euros, con estás últimas llantas el perfil de los
neumáticos pasa de
45 a 40. En el
interior además de la
tapicería de cuero desde 2.500
euros, también podemos cambiar
volante y
pomo por otros más pequeños
y deportivos por 360 euros. El
navegador, opcional por 2.500 euros,
es en tres dimensiones e incluye manos libres, disco duro y
toma USB. Entre las opciones de audio dispone de un equipo de seis
altavoces y amplificador JBL de 240 W por 510 euros. La ayuda al
aparcamiento forma parte de un pack que incluye
luces y
limpiaparabrisas automáticos por 510 euros, por último podemos pedir
los
faros de Xenón direccionales por 920 euros.
Estética exterior e interior
Al verlo es inevitable la comparación, visualmente
al
menos, con otro modelo que en vez de tres, utiliza solo dos
letras para su apellido: el
Audi TT. El
Peugeot cuenta con un diseño
más extravagante y atrevido que el del
Audi. La parte más llamativa
es el
cristal con doble abultamiento de inspiración Le Mans y los
arcos laterales, la
trasera hace un guiño al
Porsche Boxster.
Frontal y
trasera lucen un
logo de
Peugeot que estrena un nuevo
diseño.
Nuestra unidad cuenta con algunos extras que
influyen positivamente en llevar al
interior, parte de la imagen de
exclusividad que destila el
exterior. Todo el
salpicadero esta
tapizado en su mayoría por cuero y rematado por unas
costuras, muy
bien rematadas. Siempre que mantengamos la mirada alta, la sensación
es de estar sentado a los mandos de cualquiera de los reputados
deportivos que se fabrican en Alemania.
Pero no todo el
interior es tan especial, al
acabarse el cuero, en la mitad inferior del
salpicadero, las
puertas
y en la
consola central, aparece un plástico poco digno para un
modelo con las pretensiones del
RCZ, es una lástima.
Los coupés no destacan por su practicidad pero en
el RCZ la vida a bordo es más cómoda que en la mayoría de ellos, al
menos para los pasajeros de las
plazas delanteras. Los
asientos
tienen forma de bacquet y están impecablemente rematados, pero no
sujetan el cuerpo tal como se espera en un deportivo. El
volante
está rematado en cuero completamente y tiene unas inserciones en
aluminio que le dan un toque de color, el grosor y el tacto son
perfectos y está achatado en la base.
Las
puertas, abiertas al máximo, casi alcanzan los
90 grados de apertura con respecto al
Peugeot. Esto favorece la
entrada y salida, siempre que no tengamos algún obstáculo cerca, en
este caso la salida y la entrada se complican bastante ya que por el
tamaño de las
puertas, es necesario dejar mucho hueco para poder
salir o entrar. El acceso a las
plazas traseras es muy complicado,
más que en un
Audi TT, aunque en realidad poco importa ya que éstas
son completamente inutilizables. Solo niños hasta 7-8 años o pigmeos
serían los únicos capaces de aprovechar ese mínimo espacio.
A cambio ofrece una capacidad de
maletero excelente
para un deportivo, 310 litros, ampliables a 760
abatiendo los
respaldos de los asientos traseros.
En la carretera
Tras haber probado esta misma mecánica en el
monovolumen de Peugeot,
5008, o en el
Citroën DS3, ya nos hacíamos
una idea de lo que nos podíamos esperar de este
motor desarrollado
conjuntamente con
BMW. El
1.6 turbo, con 1.598 centímetros cúbicos y
distribución variable comienza a empujar a poco más de 1.000
revoluciones. Sube rápido de vueltas y no resulta brusco en ningún
momento, para desgracia de algunos y satisfacción de otros. La
sonoridad es excelente y la rapidez de la dirección junto con el
desarrollo acertado de la
caja de cambios de seis velocidades, hacen
del
RCZ un modelo muy ágil y de frenada precisa y eficiente. El mal
tiempo reinante en los días de prueba, lluvia constante y en algunos
casos nieve, nos impidió exprimirlo hasta sus últimas consecuencias,
pero lo que si quedó patente a todas luces es que el chasis está por
encima de las prestaciones. Da la sensación de que sería capaz de
tolerar perfectamente un
motor con más potencia de la que consigue
incluso con la
versión de 200 caballos. Teniendo en cuenta el
panorama de obsesión y represión que estamos viviendo relacionados
con la velocidad, resulta suficiente para hacernos disfrutar de su
conducción. Nuestra unidad montaba las
llantas opcionales de 19
pulgadas con
neumáticos 235/40, la entrada en curvas al ritmo que
permite el asfalto húmedo, transmite mucha nobleza de comportamiento
con una ligera tendencia al subviraje. La versión más potente de
200
caballos cuenta con una suspensión delantera diferente y en teoría,
a falta de probarla, la dirección es más directa y precisa que la de
nuestra unidad. La suspensión resulta algo dura y si la carretera
esta bacheada llega a resultar algo molesto con los kilómetros. Las
prestaciones de este
motor de 156 caballos en el
RCZ son de 8,4
segundos en el cero a 100 km/h y 213 km/h de velocidad punta.
Comparado con la
versión de 200 caballos es de algo menos de un
segundo en el cero a 100 y 20 km/h en la velocidad máxima. En cuanto
a los consumos la diferencia entre ambos motores es muy reducida,
0,2 litros a favor del menos potente y el consumo real si conducimos
de forma relajada, es razonable rondando los 8 litros/100
kilómetros, siendo el combinado oficial es de 6,7.
Todos los
RCZ cuentan con un
alerón retráctil que
se activa de forma automática al pasar de 85 km/h con 19 grados de
inclinación y 34 grados si pasamos de 155 km/h.
Al disminuir de velocidad se esconde de forma
automática, también puede ser activado de forma manual mediante un
botón ubicado al lado del
freno de mano. La visibilidad hacia atrás
es muy buena a pesar de no ver el final del coche, al tener el
cristal trasero muy cerca de nuestra espalda, el campo de visión es
muy grande. En algunas maniobras, rotondas e incorporaciones, la
visibilidad en la parte delantera se ve entorpecida por el pilar A,
el que está entre las
ventanillas laterales y la
luna delantera.
Rivales
Peugeot, consciente de que carece del prestigio que
sobre el papel presume, por ejemplo
Audi, sabiamente lo refleja en
el precio. La unidad de nuestra prueba está disponible desde 27.950
euros, la diferencia con respecto al
TT es de unos 4.500 euros en el
modelo base y de 6.400 en el más potente de gasolina. Otros rivales
como el
Alfa
Brera o el
Volkswagen Scirocco cuentan con coupes 2+2
de similares prestaciones pero con cuatro plazas
verdaderas en el
caso del
Volkswagen, todos cuentan con un
maletero que ronda los 300
litros. La diferencia de precios entre
Peugeot y
Volkswagen, a
igualdad de potencias, oscila alrededor de 1.000 euros a favor del
Scirocco, en el caso del
Brera ocurre lo mismo que con el
Audi TT y
resulta bastante más caro.
La calidad en el
Audi es claramente superior en
todo su conjunto, sobre todo en los
interiores, ajustes y remates. A
favor del
Peugeot diremos que tenemos la sensación de mayor espacio
o al menos no es tan claustrofóbico como en el
TT. El
RCZ tiene
algunos detalles de diseño que lo hacen especial y diferente al
resto y su equipamiento de serie es mejor. La suspensión está más
lograda en un
Audi TT o en el
Volkswagen Scirocco, éste último es el
rival más duro para el
RCZ. En cuanto al valor de reventa todavía es
pronto para saberlo, pero es posible que su diseño tan exclusivo le
ayude a no depreciarse mucho con el paso de los años y hasta logre
convertirlo en un modelo buscado.
¿La conclusión?, pues la realidad es que por el precio del
RCZ no
podemos comprar otro deportivo tan llamativo, el
Scirocco lo es pero
no tanto, que a la vez sea utilizable en el día a día y con espacio
para dos pasajeros tan amplio, además de un
maletero razonable. Tan
solo le queda luchar contra los obsesionados por lucir un emblema de
una marca de renombre, y demostrar que al margen del
logo que uno
lleve en su
frontal, se trata de un coche excelente.
A favor:
- Estética (Extravagante y atrevido, todo un
acierto).
-
Maletero (Capacidad similar a la de muchos
modelos compactos).
- Prestaciones (La respuesta es muy progresiva
desde pocas vueltas).
-
Plazas delanteras (Cómodas y espaciosas,
transmite sensación de amplitud, serían perfectas si tuvieran más
sujeción lateral).
- Precio (Es de los más baratos, junto con el
Volkswagen Scirocco, de entre sus rivales).
En contra:
- Acabados (Los plásticos de la
guantera,
puertas y
la parte baja del
salpicadero son duros, y de un aspecto pobre).
-
Plazas traseras (Absolutamente inutilizables).
Texto: arpem.com
Fotografías: Alex Blanco
Febrero 2011
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