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GATITO PEREZOSO
Es pequeño pero no matón, muestra un imponente aspecto deportivo que defrauda un poco al acceder al interior, pues desentona con la parte de fuera, ligera pega que se convierte en clara decepción al ponerse al volante. El motor 1.6 turbo proporciona 150 caballos teóricos que sólo se notan en regímenes medios y altos. Una auténtica pena pues el chasis está muy bien concebido y ajustado, no en vano es muy parecido al que lleva la auténtica versión deportiva del Corsa, denominada OPC, de 192 caballos.
Cuando Opel presentó en España el Corsa GSi utilizó el eslogan “Más sustancia que espectáculo”, mensaje algo rebuscado, quizá para evitar una información más explosiva que pudiera meterse en terrenos dominados por el OPC. Bien es cierto que las palabras de Jonathan Browning, el entonces vicepresidente de Marketing, Ventas y Postventa de General Motors, no iban mal encaminadas cuando hacía referencia a las siglas GSi: “Mucha diversión, buena relación calidad y precio, y sin compromisos con el uso a diario en cualquier tipo de conducción”. Claro, todo esto lo cumple este Corsa, aunque para quienes ya pintamos canas, las siglas GSi evocan deportividad, diversión y estética, acordaos si no de los antiguos Corsa, Kadett y Astra GSi, auténticos juguetes con motores realmente vivos. Sí es cierto el calificativo de ‘deportivo sutil’, utilizado también en la puesta en escena del GSi, ya que la deportividad de esta versión es, ciertamente, tenue. Carrocería impactante
Al entrar en el interior, sí se percibe cierto aire deportivo, sin duda mayor que en el resto de la gama Corsa. Los pedales van recubiertos en una material que imita la aleación, agradable a la vista. Los asientos y el volante ofrecen un buen diseño y una decoración bicolor atractiva. En ellos los materiales son de calidad, el tacto es bueno y los asientos ajustan bien, sobre todo en los laterales. Carece, eso sí, de ajuste del apoyo lumbar, y la banqueta del acompañante no puede moverse en altura. El pomo de la palanca de cambios de seis velocidades es gordito, ofrece buen tacto pero los recorridos de la palanca son algo largos y, sin ser excesivamente rápido, las velocidades se seleccionan bien. En el apartado decorativo se hecha de menos referencia alguna a las siglas GSi, un detalle poco cuidado. Los plásticos utilizados en el salpicadero, la consola central y las puertas son duros y rugosos, de cierta calidad, aunque su ajuste debería mejorar en la parte trasera ya que se oyen, en esta zona, leves vibraciones y crujidos al circular deprisa por terrenos de mal asfalto. También se escucha el motor cuando este trabaja a partir de 4.000 revoluciones por minuto, y parte del ruido de rodadura, procedente de unos neumáticos de altas prestaciones. .
La postura de conducción es buena pues resulta fácil encontrarnos cómodos, aunque la dureza del respaldo es mayor de lo deseable. Los mandos se encuentran a mano y desde el volante se puede manejar el audio y varias funciones del ordenador de a bordo. La instrumentación es muy sencilla y poco deportiva, idéntica a la de modelos inferiores. Consta de tres esferas analógicas de estética poco agresiva y una pantalla rectangular desde donde se leen los diferentes datos que gestiona el ordenador. La navegación entre menús se hace desde la palanca derecha para conseguir diferentes datos como son los consumos medio e instantáneo, autonomía, velocidad media, y trayecto y tiempo recorrido. Echo de menos información sobre la temperatura del agua del motor y del aceite, que no aparece ni en las esferas ni en la pantalla. En la consola central se coloca la pantalla del navegador y del equipo de audio, en una posición algo baja como para controlarla de manera cómoda y segura sin apartar la vista de la calzada. Espacio para cuatro
Siguiendo con el tamaño del habitáculo, el maletero ofrece sólo 285 litros en un espacio muy bien aprovechado, ampliables hasta los 1.050 una vez abatidos los respaldos traseros. Carece de rueda de repuesto, en su lugar hay un hueco con tapa tapizada útil para llevar objetos menudos. A un lado del maletero existe un hueco con tapa dónde se encuentra el equipo para reparar pinchazos, muy bien colocado y sujeto. Existe la posibilidad de disponer de rueda de repuesto si se compra a parte.
En cuanto al equipamiento, este es prácticamente idéntico al que monta las versiones Sport, excepto la tapicería bicolor, los paragolpes delantero y trasero, el alerón del techo, los pedales deportivos, el emblema GSi, la suspensión rebajada, los frenos del OPC y las llantas de 17 pulgadas. El equipamiento de serie consta de seis airbags, aire acondicionado, suspensión rebajada, controles de estabilidad y de tracción, asientos deportivos y equipo de audio compatible con archivos MP3, mandos en el volante –forrado de cuero–, control de la velocidad de crucero y conexión Bluetooth, entre otros. Como extras interesantes hay que pagar el climatizador automático –312 euros–, el parabrisas atérmico –167 euros–, el sensor de lluvia –156 euros–, el retrovisor interior antideslumbrante, el sensor de aparcamiento trasero –365 euros–, los faros direccionables –417 euros– y el techo solar –833 euros–, entre otros. Motor potente pero soso
Para quienes el gasto de combustible sea un problema, el Corsa GSi también está disponible en versión turbodiésel 1.7 de 125 caballos de potencia, con unas prestaciones claramente inferiores pero con un consumo de gasoil un 35 por ciento menor. Su precio es de 17.450 euros, casi idéntico al GSi de gasolina, con lo que la elección estará en función de gustos en la conducción y, sobre todo, en presupuesto para combustible. Buen comportamiento
Ya que las aceleraciones son brillantes, que el coche va bien asentado en curva y que las velocidades pueden ser elevadas, el equipo de frenos elegido es de máxima calidad. No en vano es el mismo que utiliza la versión OPC, que, en conjunción con unos neumáticos de grandes dimensiones ofrecen una gran eficacia a la hora de detener el vehículo. Claro que puede resultar algo molesto el gran mordiente de los frenos en la primera parte del recorrido del pedal, sobre todo circulando por ciudad, donde iremos a trompicones hasta aprender bien el tacto. Conclusiones
Lo destacable - Estética deportiva. - Suspensión rebajada. - Frenos potentes. - Aceleración. - Relación mecánica y comportamiento. - Asientos delanteros sin memoria. Lo mejorable - Climatizador no de serie. - Instrumentación sencilla. - Acceso a plazas traseras. - Interior poco vistoso. - Motor perezoso a bajas vueltas. - Aislamiento acústico.
Prueba y Redacción:
arpem.com Marzo 2010
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